Tiger King: Murder, Mayhem and Madness

¡Muy buenas, mis Seriéfil@s! ¿Cómo estáis llevando estos días? ¿Cuántas pizzas caseras habéis hecho? ¿Cuántas clases de yoga habéis dado? Porque yo unas cuantas de todo, la verdad. Podría seguir contándoos mi vida, pero por qué iba a hacerlo cuando puedo contaros qué tal está uno de los documentales más recientes de Netflix. Tiger King: Murder, Mayhem and Madness o, como a mí me gusta llamarlo, Tiger King: os pasa poco para lo desgraciados que sois. Si eres fan de los cachorritos de tigre, del maltrato animal y de asesinatos sin resolver ven para acá que te voy a contar unas cuantas cosas.


Vamos a ver si nos vamos centrando un poco porque este documental me dejó un poco locatis. ¿De qué trata Tiger King en líneas generales? Básicamente seguimos durante unos años la vida de Joe Exotic, dueño de uno de los zoos de felinos de América del Norte. El cual es acusado de intento de asesinato por encargo a su archienemiga y villana de esta historia, Carole Baskin. Y podemos decir villana porque está todo montado para que ella lo sea. Mientras que casi todos los que aparecen en escena son una panda de desgraciados. ¿Sabéis esa escena de Chris Evans en Puñales por la espalda diciendo todo el rato «eat shit»? Pues ese era yo durante todo el documental a cualquiera que apareciera en pantalla.

Bueno, que nos desviamos del tema. Sí, Joe Exotic era dueño de G.W. Zoo que utilizaba como negocio para lucrarse. Pero de las entradas y de la tienda de regalos no era de donde sacaba todo el dinero, ya que criaba continuamente crías (valga la redunduancia) de tigres, leones todos quieren ser los campeones y cualquier otro gato que tuviera para que la gente se hiciera una foto con ellos y venderlos a particulares u otras empresas que quisieran un felino de gran tamaño. Ya con el comienzo del documental me hicieron arquear una ceja. Y eso que no sé: sólo en Norteamérica hay más tigres cautivos que libres en la naturaleza en todo el mundo.

Pero nuestro redneck con mechas no se queda ahí. Adicto a las drogas, manipulador, loco de las armas y explosivos, paranoico y con un ego que ni la estatua de la libertad. Es que lo tiene todo paraque le hubiera tocado la lotería.

En el lado opuesto tenemos a Carole Baskin. Madre mía Carole Baskin. Dueña de Big Cat Rescue, un santuario para grandes felinos rescatados que ya no pueden volver a la naturaleza. Y también empeñada en acabar con el reinado de Joe Exotic a toda costa. A ver tía, yo a tope contigo, pero estás jodidamente forrada. Las condiciones en las que se ven tus animales rescatados son, cuanto menos, cuestionables y tu segundo marido, el multimillonario, desapareció sin dejar rastro. Qué coincidencia que tuviérais un santuario para grandes felinos y que él despareciera dejándote toda la pasta a ti…¿no?

Yo es que, mirad, de verdad, cada episodio de Tiger King: Murder, Mayhem and Madness era más turbio que el anterior. Que tú puedes darle al play pensando que vas a ver un documental sobre el este señor pero súmale, intento de asesinato, desapariciones, drogas, tráfico de animales, poligamias, sectas y política. Es una mezcla que hace que te lleves las manos constantemente a la cabeza, arrancándote mechones (si es que todavía os queda alguno por la cuarentena) mientras gritas a los cuatro vientos que cómo es posible que esta gente no esté encerrada donde sea. Me da igual dónde pero que los encierren lejos de los animales. O muy cerca, ya depende de cada uno.

Pero estos dos energúmenos no son los únicos dueños de zoos que nos presentan. Durante los siete capítulos que dura el documental cierras los ojos, niegas con la cabeza y deseas con todas tus fuerzas que cada nuevo capullo que aparece le caiga un leopardo de las nieves encima y hasta luego Maricarmen. Tan solo se salvan unos cuantos empleados de Joe porque ¿el resto? Jesús, el resto.

Al final, tú solito aprendes que en esta guerra los únicos que pierden son los animales. Todo el dinero invertido, la frustración, la constante difamación y esfuerzo en general se podía invertir en el bienestar animal. Salvar a esas especies que están en peligro y no aumentando su número simplemente para sacarse una foto con un cachorro, venderlo y deshacerte de él porque cuesta miles de dólares alimentarlo. Es increíble hasta dónde puede llegar Joe Exotic o Jeff Lowe, otro capullo integral, para sacar tajada de su negocio, engañar, acabar con cualquiera que se ponga en su camino y hacerse luego la víctima.

Lo dicho, si queréis irritaros por una pelea entre dos (y más) hipoglúcidos mientras el objetivo principal se va difuminando con grandes felinos de por medio, este es vuestro documental. Ya tenéis que estar hasta el moño de estar encerrados, pero podéis estar hasta el moño encerrados y cabreados por ver este producto de Netflix.


Tiger King: Murder, Mayhem and Madness y mucho capullo y poca neurona.

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Rubén

Si no echo bilis y le saco puntilla a todo lo que veo no me quedo tranquilo. Dejo series a medias y no me arrepiento de nada. Comiquero, gamer y procrastinador a tiempo parcial.

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