Arrow 8×06 Review: Reset

¡Ya tenemos aquí el review de Arrow! Después de una semana, el show volvía con “Reset”, un episodio demasiado regular con algunos momentos brillantes pero con grandes deficiencias que hace que le falte emoción y se quede a medias de todo lo que quería contarnos. ¡Vamos a comentarlo todo!

AVISO SPOILERS NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS VISTO EL 8×05 Y RECORDAD QUE PODRÉIS DISFRUTAR DE ESTE EPISODIO EL 5 DE DICIEMBRE A LAS 22:50 EN SYFY 

La reacción de Oliver al ver a Quentin abre el episodio. Realmente está viendo un fantasma…pero un fantasma al que necesita tener en su vida. Quentin es otra de esas pérdidas irreparables que le destrozaron el corazón. Verlo de nuevo vivo es como un sueño, una oportunidad de solucionar una muerte que nunca debió ser. Una oportunidad para dejar de sentir que le falló al no poder salvarlo. 

Me ha encantado ese momento de “es demasiado arriesgado” “dice el hombre que se arriesga todos los días por salvar la ciudad”. Es un reconocimiento claro de la labor como héroe de Oliver, lo que siempre ha merecido que le reconozca. Y la persona que se la reconoce es alguien tan especial como Quentin, con quien ha tenido una relación complicada y es como un padre para Oliver. Esas palabras significan mucho para Oliver viniendo de Quentin.

La reacción de Laurel al ver a Quentin vivo también es emocionante. Su cambio es realmente por él. Él creyó en ella y ella quiso ser mejor para que él se sintiera orgulloso y la viera como a su hija perdida. Perderlo significó perder una parte de sí misma que acababa de descubrir y de recuperar. Y ahí lo tiene…a su alcance de nuevo. 

Ella desea salvarlo tanto como Oliver pero él tiene que saber lo que está pasando. Al saberlo, Quentin no se inmuta, acepta su muerte como un sacrificio hecho con gusto para salvar a su hija, todo merece la pena. El problema, es que no es su hija, solo la versión malvada de ella que después se volvió buena. Pero para disfrutar esta escena tenemos que olvidarnos de eso y aceptar la base tan débil de que Quentin ve a esta Laurel como su hija. 

Es una premisa que nos la intentaron meter con calzador y que nadie compró en su momento, y es sobre lo que están basadas todas sus escenas. Así que, no me gusta en absoluto pero, aceptemos pulpo como animal de compañía por un momento para analizar la escena. 

Quentin cree en ella, siempre lo ha hecho. Eso es lo que Laurel más necesitaba, que alguien creyera que podía ser mejor, aunque se siente indigna de esa de tan ciega de Quentin hacia ella es la base sobre la que se ha sostenido su vida desde que lo encontró. 

Verlo morir de nuevo en sus brazos es volver a perder esa parte de sí misma otra vez. Solo que peor porque tenia la esperanza de poder salvarlo y de haberlo recuperado. Es como poder ver el cielo, casi tocarlo con los dedos…pero nunca poder llegar a él. 

Así que a Laurel solo le queda sacar todo lo que lleva dentro en su pecho…y dejarlo ir. Aprovechar la oportunidad para decirle todo lo que no pudo decirle cuando fue testigo de su muerte la vez anterior. 

Laurel quiere dejarlo claro que no va a rendirse, nunca, él creyó en ella cuando ni siquiera ella misma lo hacía y eso fue la razón de su cambio, la razón de que ella creyera que podía ser algo más que una asesina. 

Quentin le confiesa que para él es una heroína (algo que no entiendo, porque antes de su cambio, era una asesina a sangre fría pero, de nuevo, aceptamos pulpo como animal de compañía). Laurel solo le puede decir “gracias”. Le agradece por todo. Por creer en ella, por considerarla siempre alguien mejor de lo que ella misma pensaba, por ayudarla q cambiar y sobre todo por amarla como a su hija, por darle de nuevo a su padre. Él lo fue todo para ella y se asegura de que lo sepa. Al igual que Quentin. Sus últimas palabras son para decirle que la ama. 

Es una bonita escena, basada en una premisa muy débil. Hay que olvidarse de demasiadas cosas sobre el argumento para que esto encaje y llegue a emocionar. 

La lección que le deja a Oliver este episodio es que no puede escapar de su destino por mucho que lo intente, por mucho que luche. Cómo dice Diggle (nuestro gran John que siempre da los mejores consejos), él siempre encuentra una forma para salir del atolladero, nunca se rinde hasta encontrarla y esto no iba a ser diferente. 

Lo que Monitor, a través de Quentin y Lyla, intenta enseñarle a Oliver es que esta vez no hay otra salida, no hay plan B. Debe aceptar su destino y abrazarlo. La vida seguirá sin él. Habrá más chicos malos…sólo que él no estará ahí para atraparlos. 

Debe saber que el tiempo con sus hijos es un regalo precioso…pero se está acabando…debe despedirse de ellos mientras tenga tiempo para hacerlo. No debe dejar nada sin decir.

A pesar de todo esto, yo sigo convencida, como desde el segundo uno que anunciaron la “muerte” de Oliver, que él no morirá. No realmente. Por supuesto, estoy segura de que en un episodio del crossover él “morirá” pero después o bien todo se arreglará o bien su familia averiguará que sigue vivo. 

Llevan demasiado tiempo anunciando la muerte de Oliver y encarándolo todo a ese hecho como para que me lo crea. Recordad la temporada 4 y la tumba. Las pistas señaladas con flechas de colores sólo son una distracción, no una realidad. Pero, por el momento, para comprender a Oliver y lo que sucede en el episodio, tenemos que ponernos en la piel de un personaje que tiene claro que su muerte es un hecho inevitable. 

La escena más especial y emotiva para mí de todo el episodio es la despedida de Oliver y sus hijos una vez que él se da cuenta de que debe dejarlos ir. Él no va a estar ahí para ellos y lo sabe así que sólo desea…despedirse. Decirles cuánto significan para él y lo que ha supuesto el tiempo que han compartido juntos. Ha sido un regalo, un regalo precioso pero temporal. Un regalo con fecha de caducidad. El universo lo está agradeciendo por tanto sacrificio a lo largo de los años…pero llegó la hora de pagar el precio. Les queda muy poco tiempo. Todos necesitan más. Sus hijos necesitan más, él necesita más…necesitan toda la vida…pero no la tienen.

El solo ver las personas en las que se han convertido, abrazarlos, sentirlos en sus brazos, hablar con ellos…comprobar las personas que serán, que son, ha sido una de las cosas más grandes que ha vivido. Una de las mejores cosas que ha experimentado. Los echará tanto de menos…terriblemente de menos. Le hacen falta, igual que Felicity le hace falta, simplemente para respirar. Pero Oliver debe aprender a respirar sin ellos igual que ellos aprenderán a respirar sin él.

El tiempo que han pasado juntos…ha sido todo. Ojalá le pudiera bastar ese momento, solo ese instante en el que han estado juntos…pero aunque no es así, aunque ese momento no es suficiente, debe serlo. Es lo único que les queda. Sólo disfrutar del regalo que la vida les ha dado y aprovecharlo para decir adiós. 

Oliver quiere que sepan lo orgulloso que está de las personas en las que se han convertido. Sus hijos son todo lo que siempre soñó y pudo esperar y antes de irse quiere dejárselo claro. 

Mía sabe que eso es una despedida, un adiós. Y ella le promete que todo estará bien. Pero ella no puede prometer eso…por mucho que lo desee no depende de ella. Aunque luchara con todas sus fuerzas para salvar a su padre. Lo acaba de recuperar y simplemente no puede dejarlo ir tan pronto. 

Oliver ya ha aceptado que no puede luchar contra su destino pero sabe que, aunque él no esté, todo estará bien, sus hijos estarán bien, su familia estará a salvo y estarán juntos. 

Oliver en esta escena hace lo más difícil que puede hacer un padre: dejar ir a sus hijos. Es una escena preciosa y desgarradora…pero demasiado corta. Hemos tenido una escena completa de la despedida entre Laurel y Quentin pero esta despedida apenas ha durado un minuto. Me ha gustado la escena Laurel/Quentin pero como espectadora y fan me importa mucho más la despedida de Oliver y sus hijos y es a la que menos tiempo han dedicado. Esa es la única pega que le pongo a la escena porque el resto es perfecto.

La despedida final de Oliver y Quentin es otra de las escenas emotivas del episodio. No ha sido una despedida al uso, sino más bien un consejo de padre a padre. Quentin ha sido el referente en el que Oliver se miró, su figura paterna más allá de Robert. 

Quentin fue el modelo que Oliver quiso seguir y el padre del que siempre quiso su aprobación y su respeto. En su realidad, al final lo consiguió y en esta realidad también los tiene. Ambos tiene ese respeto y esa confianza mutua, esa admiración el uno por el otro. Quentin se siente orgulloso de Oliver como un padre se siente de su hijo y para Oliver saber eso…significa todo.

Pero ahora necesita algo más de él. Necesita saber si le mereció la pena todos los sacrificios que hizo. Oliver necesita tener la seguridad de que dejar a su familia merece la pena porque ellos estarán bien a pesar de que él no esté a su lado. Quentin le da esa seguridad. Todo o que hizo por sus hijas y por la doble malvada – ahora buena – de su hija mereció la pena. Fue horrible no estar ahí para ellas pero lo haría todas las veces que fueran necesarias. Lo haría aún sabiendo que él no viviría para conocer las personas en las que se convertirían. Lo haría aún por encima de sí mismo y de su propia vida.

Ese es el último empujón que Oliver necesitaba. Tener la seguridad, dentro de lo que cabe, que aunque no lo tengan a él, sus hijos estarán bien, incluso aunque él no lo esté. Oliver no puede más que agradecerle a Quentin por todo. No sólo por los consejos, si no por haber estado ahí, por haberlo sacrificado todo, por haber creído en él, por haber sido un padre para él, un modelo a seguir, por haberle otorgado un respeto y un amor del que Oliver no se creía merecedor pero que se ha ganado a pulso. Y llegó el momento de decirle adiós y dejarlo ir…llegó el momento de soltar a su fantasma y otorgarle la paz. 

En el último momento Oliver le dice que lo ama, algo que no se atrevió a decirle en vida pero que es libre de hacerlo ahora. Lo ama tanto…como un hijo a su padre.

Ahora llegó el momento de aceptar su propio destino. Oliver lo hace pero antes…sólo quiere contemplarlo irse…es el último vestigio de la vida que podría haber sido y no fue (aunque será). El último vestigio de su resistencia. Es su rendición.

Al final del episodio, por fin hemos podido ver un enfrentamiento entre Lyla y Oliver. Dicho enfrentamiento, ha carecido de la tensión que debería haber supuesto. Ha sido una escena bastante plana y sin vida. 

Oliver le reclama a Lyla sus acciones y sus engaños, no sólo a él, sino a su marido, a su propia familia. En él se notaba ese dolor amargo de la traición. En Lyla, realmente se ha puesto de manifiesto lo mucho que le ha dolido tener que mentirle a Diggle. Es el amor de su vida y ocultarle cosas la está matando…pero lo hace para protegerlo.

Como ya Lyla había dicho, esto es lo mejor para proteger a su familia, la única vía posible. Pero…eso ya lo sabíamos. 

Aparte de que lo dijo ella misma, estaba claro que era algo así. Lyla es una heroína no una villana. Por supuesto que si estaba escondiendo algo era porque realmente pensaba que no había otra opción. Sin embargo, no nos explican por qué siente que ese es el único modo posible, la poderosa razón por la que confía en alguien desconocido antes que en su propia familia; y me refiero a una razón más allá del desabrido “viene una Crisis y eso es más grande que todos nosotros”, argumento que, francamente, estoy cansada de escuchar.

A parte de esto, en la nota más aparentemente sorprendente, descubrimos que todo lo que hemos visto hasta ahora, todas las misiones de Oliver, no eran más que pruebas para prepararlo para Crisis y el tiempo con sus hijos es sólo un regalo. Un tiempo prestado. Un regalo precioso pero…limitado. Y digo que esto es aparentemente sorprendente porque era bastante posible deducirlo sabiendo todo lo que sabíamos y la verdad que el descubrimiento ha quedado deslucido por el resto de trama del episodio.

En el apartado de stunts, como viene siendo habitual, no son protagonistas en los episodios, así que no hay mucho que destacar excepto algún que otro truco muy chulo con las flechas y, por supuesto, las peleas de Oliver.

CONCLUSIÓN

En conclusión, este episodio ha sido el peor de lo que llevamos de temporada con diferencia. No me gusta nada “El día de la marmota” porque me parece demasiado repetitivo y aburrido que siempre se repitan la misma serie de escenas con alguna mínima variación. El episodio se ha inspirado claramente en esta película así que os podéis imaginar lo poco que lo he disfrutado.

Además, tampoco me gustan nada los episodios de las series que tratan sobre alguna ensoñación o mundo imaginario…así que el episodio ha tenido otro punto en su contra.

No ha habido…emoción en el episodio. Prácticamente no he sentido nada. No hay ninguna tensión emocional, escenas como la de episodios anteriores en las que era imposible no soltar alguna lágrima. Ha habido escenas  muy concretas que han sido emotivas pero nada comparado a lo que en realidad pueden hacer y la mayoría de ellas demasiado rápidas como para que incluso se forme una lágrima. La acción tampoco ha sido un punto fuerte en este episodio.

Es como si…las escenas estuvieran cortadas por la mitad. Tienen buen material para trabajar, pero solo raspan la superficie y no tratan en profundidad el conflicto y es esa profundidad lo que realmente nos interesa.

Para que os hagáis una idea, veo el episodio en directo y en los cortes publicitarios voy haciéndome un guión de lo más importante para que no se me olvide nada. Pues bien, en el primer corte publicitario – a los 10 minutos de empezar el episodio – ya pude hacer un resumen de la enseñanza que Oliver se llevaría consigo al final del episodio. Así que, aparte de todo lo que os he mencionado, el episodio era absolutamente predecible.

En definitiva, creo que este episodio no ha estado a la altura de lo que llevamos de temporada y ha pegado un bajón importante en calidad. Han querido hacer algo bonito con la vuelta de Quentin relacionándolo con Crisis y se han quedado a medias en lo uno y en lo otro, dado que no le hemos sacado demasiado jugo a la vuelta de Quentin (más allá de Laurel) y lo que hemos descubierto sobre Monitor y Lyla no ha sido sorprendente.

A pesar de esto, ha sido un placer volver a ver a Paul y ser testigos de la despedida de su personaje y, por supuesto, ver el trabajo como director de David, que ojalá dirija más episodios a lo largo de su carrera.

Y hasta aquí la crítica del 8×06 de Arrow. ¿A vosotros qué os ha parecido el capítulo? ¡No dudéis en comentármelo!Nos leemos la semana que viene con el 8×07 “Purgatory” y recordad que podéis disfrutar de este episodio el 5 de diciembre a las 22:50 en SYFY. 

Por Raquel

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