Outlander 4×13: Man of Worth

Ni la providencia ni las promesas por cumplir podrían predecir los lagrimones por metro cuadrado con los que Man of Worth ha decidido deleitarnos. Sí, el capítulo final ha llegado. ¿Estamos preparados para diseccionarlo? Jamás. ¿Qué hacemos aquí entonces? Pues abrazar a nuestros muffin y apechugar lassies y lairds del mundo, que nos espera un período de espera muy largo hasta la quinta temporada. Ánimo clan, recordad el motto familiar: JE SUIS PREST Y OLÉ.

Nueva York (1770)

Después de 38000 años perdidos entre Carolina del Norte y Nueva York, los Fraser y el joven Ian alcanzan Shadow Lake. ¿Echábamos de menos a los protagonistas indiscutibles en pantalla? Posiblemente. ¿Nos hubiera gustado que hubieran metido relleno sobre dramas innecesarios en el camino de Santiago trasatlántico que se han marcado en dos capítulos? No sabe no contesta. Pero deberían haberlo hecho o, mejor aún, haber dejado que la búsqueda de Roger avanzara de verdad.

Una vez han alcanzado a su destino y se cercioran de que Roger está vivo aparece en escena el jefazo de la tribu, un viejo zorro que se ha purgado a raíz de la experiencia, decide no ponerlo fácil en las negociaciones nivel extremo. Si la patata no estuviera lo suficientemente caliente, Claire “decide” mostrar una joya que ha llevado puesta desde el Cerro: la antigualla que se encontró al ver al fantasma de los bosques profundos en el tercer episodio. ¿Recordáis a Casper?

Este buen señor tiene su historia con los mohawk: el pobre hombre, que venía del futuro cual anuncio de detergente, no paraba de decirle a sus coetáneos que los hombres blancos eran más malos que un dolor de muelas y que tenían que acabar con ellos antes de que les aniquilaran a ellos. No obstante, esta gente hizo oídos sordos en aquel instante. Casperhontas insistía e insistía, hasta que un día le mandaron al otro barrio de cabeza literalmente, creyendo que era alguien maldito.

El cráneo que Claire encontró era el suyo. Junto a él había un pedrusco más feo que quitarle un caramelo a un niño. Vamos, una joyita digna de Paloma Urban Fashion (PUF) cuanto menos. El problema de este enser no es otro que ser altamente reconocible. En resumidas cuentas, el jefe lo reconoce en el cuello de la señora Fraser. A partir de este instante, les falta calle para correr de los rápido que les mandan para casita.

Como buen hombre de palabra, Jamie no se da por vencido en sus pesquisas. Le juró a Bree que traería de vuelta a Roger y eso piensa hacer. A cualquier precio. Idea un plan suicida. Jamie está dispuesto a dar su vida si es necesario, Claire no está dispuesta a perderlo. Nunca. Después de todo lo que han pasado…volver a perderlo no es una opción. Es impensable. Y nosotras nos morimos de amor ya mismo. Cómo echábamos de menos esta magia.

Entre unas cosas y otras, se ve que algunos de los individuos de la tribu tampoco están contentos con la negativa de su superior. Así que pasemos a las matemáticas elementales: Frasers + la resistencia = D E S A S T R E.

Mediante el buen uso de canoas y un silencio sepulcral se adentran en las inmediaciones de la choza de Roger, la cual todavía huele a barbacoa después del desastre del reverendo. Desgraciadamente uno de los guardias les pilla in fraganti y el resultado nos va a tener llorando como pencas por los siglos de los siglos.

“I’ll return to ye, Sassenach”

Como era de esperar, no se toman nada bien que los Frasers intentaran llevarse a Roger a la fuerza así que las medidas a tomar son las siguientes: una de destierro para los nativos y una de intercambio para los visitantes. Vamos a ser muy francos aquí, Jamie diciendo “I’ll return to ye, Sassenach” ha hecho que el Niágara a nuestro lado sea un riachuelo; como hemos mencionado, Jamie no duda ni un instante en dar su vida si es necesario por regresar a Roger junto a Bree.

Para él, es intercambio justo, haría lo que fuera por su hija y se culpa tanto por lo sucedido…que así, podría aplacar su culpa, dándole la felicidad que le “quitó” a su hija. Incluso Jamie aquí piensa que a Bree no le importaría. Lo último que sabe de ella son sus palabras de desprecio, palabras que tiene grabadas a fuego en su corazón.

Jamie le juró a Bree que traería a Roger de vuelta como fuera y, si se tiene que intercambiar por él, no importa, no importa nada con tal de que Bree esté feliz…y tampoco piensa que a Bree le importe demasiado si hace ese intercambio. Tal vez ella piense que salió ganando…como él mismo Jamie piensa, acordándose de sus palabras. “Salvaje«. Aún le atormenta…una pequeña parte de él no puede dejar de pensar que Bree tiene razón. Pero en realidad es todo lo contrario y Bree no soportaría perder a Jamie, no por Roger, ni por nadie.

Por eso es tan triste e importante esta escena. Lo que aquí hace Jamie es un acto de amor incondicional. Desea tanto devolver a Roger a su hija y abrazarla, volverla a tener entre sus brazos y suplicarle su perdón. Pero si debe sacrificar lo que más desea y toda su vida por la felicidad de Bree lo hará sin dudarlo, como ya lo hizo una vez en Culloden, y lo hace en medio de un dolor que lo destroza por completo. El dolor de sus dudas, el sabor de su miedo…pero con la determinación de alguien que ama incondicionalmente.

Claire sabe ver esto. Por eso desiste de convencer a Jamie después de un momento de una negación desesperada. Ella ve en sus ojos su determinación y sus razones y sabe que no hay vuelta atrás. Un abismo amargamente conocido se abre ante ella. El dolor de otra separación, de una vida a medias…vuelve a ser una realidad. Y se le saltan las lágrimas, se aferra a él y a ese último beso con todas sus fuerzas, ambos lo hacen, es un salvavidas, un recordatorio y una promesa. Una promesa de volver.

Ellos siempre se encontrarán en el camino. Aunque tengan que pasar 200 años de purgatorio se volverán a encontrar. Tal y como dijo Jamie en el 4×01, ni siquiera la muerte puede separarlos. Jamie no sabe cuánto ni cómo pero volverán a estar en los brazos del otro. Es un hecho. Entonces, llega el momento de dejarse ir…y la mitad del alma de uno, se queda con el otro. El corazón de Jamie está con Claire y el de ella está con Jamie.

You’re free to go

Ian es testigo de todo esto, del dolor de sus tíos, de su separación…y sabe que no puede consentirlo. Esto es lo que verdaderamente nos ha dejado muy malamente. Ian decide quedarse en detrimento del resto. Y Rollo con él. ¿Quién NOS PONE LA PIERNA ENCIMA PARA QUE NO LEVANTEMOS CABEZA? ¡¿QUIÉN?!.

Esa despedida de Ian es más de lo que nuestro cuerpo puede soportar. Agarramos la caja de muffins y acabamos con todos pero ni eso es suficiente. Él da un paso al frente para ocupar el lugar de Jamie. Este acto, al igual que el de Jamie, es un acto de amor incondicional hacia sus tíos, hacia su prima y, a la vez, un acto de redención personal. Pero, además de ello, también es un salto a lo desconocido que Ian estaba deseando dar.

Desde que llegó a esas tierras lejanas sintió curiosidad por los indios, su forma de vida, sus costumbres. Bebía atentamente de cada historia que le contaban sobre ellos. Soñando con vivir sus mismas aventuras desde dentro. Conocerlos. Explorar más mundo. Viajar hacia lo desconocido…solo.

Nuestro Ian ha crecido. Crecemos y maduramos aprendiendo y explorando nuevos mundos, oportunidades y personas. Aprendemos desde la experiencia e Ian debía hacer ese viaje. Sabe que es desconocido y que es peligroso pero lo desea tanto…sólo que ama a su familia y en él se mezclaba ese miedo, ese pinchazo en el estómago que siempre nos da ante la posibilidad de saltar a un vacío desconocido y también la negativa de dejarlos ir.

Sin embargo, el viaje hacia el crecimiento y desarrollo personal es un viaje solitario. Es algo que Ian debe hacer y vivir solo. La situación en la que se encontraba le ha hecho dar el paso. Ian sabía que para su tío sería un infierno en la tierra el tiempo que estuviera separado de su familia y de lo que realmente es: un laird. Pero Ian sabía que, para sí mismo, ese tiempo viviendo las aventuras y el modo de vida de los que tanto ha oído hablar era algo que lleva queriendo hacer desde hace mucho.

Echará de menos a su familia pero ya no es un niño, si no un hombre y debe volar solo. Él sabe que este es el camino que debe seguir en este momento. De algún modo…encaja con ellos y es el lugar donde debe estar,, por eso sonríe y grita junto a ellos cuando lo reciben oficialmente en la tribu. Es imposible no sentirse infinitamente orgullosa de él y del hombre en el que se está convirtiendo.

La despedida en sí misma ha sido desgarradora. Ese abrazo de Claire junto con las lágrimas de Ian. Para él, ella es como su segunda madre, dejarla ir lo mata. Para Claire, Ian es como su hijo. Es el primero y el único que la recibió con los brazos abiertos cuando volvió junto a Jamie, el único que la llamó “tía” desde que la conoció y el único que no la miraba con esa mezcla de reproche, enfado y sospecha que había en los ojos de los demás. Por si fuera poco, los ha acompañado en ese viaje, ha convivido con ellos y lo ha visto crecer y madurar durante ese tiempo. Dejarlo atrás es…tan difícil para Claire, su corazón se rompe.

Ye dinna ken how worthy ye are

El corazón de Jamie también se rompe. Él vió nacer a Ian, lo sostuvo en sus brazos. Lo ha visto crecer y convertirse en el hombre que hoy es. Ian siempre ha estado a su lado, ha bebido de su ejemplo y él ha intentado enseñarle todo lo que no pudo enseñarle a sus propios hijos. Para él, Ian también es como un hijo y para Ian, Jamie es su segundo padre. Una parte de Jamie muere en este momento, al saber que Ian no va a estar a su lado cada día y que va a volar solo hacia un lugar desconocido y peligroso. Y que no va a poder protegerlo de todo a lo que se va a enfrentar. Por eso le dice “no sabes el valor que tienes” porque no necesita reivindicarse ante él. Jamie ya está infinitamente orgulloso de Ian.

Cuando le abraza, le dice “recuerda”. Puede que Ian deba hacer ese viaje solo, pero no debe olvidar quién es, sus raíces ni lo que hay en su corazón. No puede perderse a sí mismo. Ian le contesta “no olvidaré”. Es una promesa. Un juramento. Pase lo que pase, jamás se olvidará de quién es realmente.

El adiós del joven, cómo podréis atisbar, nos ha dejado sin sinónimos para “muertas, matás y enterrás”. Todos somos Jenny cuando se entere de que su hijo pequeño ha decidido quedarse en la tribu. Ya podemos ver la zapatilla trasatlántica y la colleja internacional procedentes de Escocia con destino Ian Murray II y James Fraser.

Una vez que hemos acabado con las existencias de muffins, Roger, Jamie y Claire se encuentran ya a salvo y entonces llega el momento de la verdad. Roger no duda en insultar y en lanzarse hacia Jamie con todas sus fuerzas y pegarle un buen puñetazo. Claire intenta pararlos pero Jamie le dice que no lo haga. Él comprende que Roger tiene que desquitarse y para él, es una cuestión de honor que debe ser saldada. Por ello, aguanta estoico cada arremetida de Roger.

En medio de esa vorágine de golpes, Roger quiere saber por qué, no comprende que Jamie lo tratara así, no una vez después de saber que no era porque pensaba que había deshonrado a su hija, es entonces cuando la verdad sale. Roger no puede creer que Jamie pensara que era un violador…pero es totalmente comprensible, puesto que Jamie no sabe cómo es Roger en absoluto, es un desconocido para él. Todo fue fruto de un malentendido, cuando Claire intenta hacérselo comprender a Roger, él le reclama indignado. No puede decirle eso, reducir así su sufrimiento…pero esa es la realidad. Los secretos, los intentos de protegerse y la falta de comunicación Frasers es la culpable de todo.

La verdades siguen saliendo y Roger les confiesa que él y Bree se casaron, ella es su esposa y la ama. También les habla de la pelea que tuvieron, de lo que se dijeron. De todo lo que sucedió. Roger también les cuenta sobre las gemas, el nuevo círculo de piedras y de sus tentación de irse…y de que no pudo hacerlo. Por Bree. Porque su corazón le pertenece irremediablemente. Roger les explica que quiere llevarla a casa, que puede hacerlo…pero Bree ya está en casa. Es comprensible que se quiera marchar, pero Brianna no puede hacerlo por varias razones.

I can take her to home

Tras jugar un rato al hombre de las cavernas, Claire entra en acción contándole a Roger todo lo que le pasó a Bree tras su marcha; él les narra sus desventuras con Bonnet. Jamie, que ha aguantado estoico la historia de Roger y sus golpes, también tiene algo que decir y no va a permitir ni un golpe más. Le echa en cara a Roger que dejara sola a Bree, no debía haberlo hecho, es inconcebible para él. Jamie no puede entender cómo amándola como dice que la ama y encima siendo su esposa, no se quedó al lado de Bree, protegiéndola. Se imagina en las carnes de Roger y sabe que él no se hubiese ido. Que jamás la hubiese dejado sola, porque él nunca dejó sola a Claire. Jamie culpa a Roger de dejar sola a Bree y de que eso facilitara los eventos que siguieron.

Roger le explica, gritando, que Bree le dijo que se marchara y sólo le hizo caso. Al saber todo lo que sucedió, él ya se siente lo suficientemente culpable de por sí. Aquí Jamie está siendo demasiado duro, Roger NO tiene la culpa de la violación de Bree. Pero sí es cierto que cometió un error de cálculo al momento de irse. En la época en la de la que ellos vienen, presumiblemente, no hubiese tenido ninguna consecuencia que Roger hiciera caso a las palabras inconscientes de Bree y se marchara pero en el siglo XVIII es una imprudencia haberlo hecho.

Volvemos a decir, la violación no atañe a Roger y fue comprensible, por la situación, que en ese momento se fuera. Pero sí comprendemos uno de los puntos que quiere hacer ver Jamie en esta escena. Él es de esa época y es consciente de los peligros que una mujer sola puede correr. Odia que su hija lo haya vivido en sus carnes. Se odia por no haber estado allí para protegerla y odia que Roger si tuviera la oportunidad pero no lo hiciera.

Roger también relata lo que sucedió al día siguiente. Él se iba a ir, volvió a por ella, la eligió…pero Bonnet lo obligó a partir. Él reconoce, por fin y por primera vez, que se equivocó en sus palabras y en sus acciones, que cometió errores con Bree…pero que la ama y por eso, ha vuelto por ella. Por ello, siempre vuelve a por ella.

Tras el relato de todo lo que ha sucedido, todos llegan a la misma conclusión: el irlandés se ha ganado una silla en la mesa redonda de Satán. En cuanto al embarazo de Brianna y la paternidad del bebé, tendremos que esperar al final para ver cómo procesa la información. Roger necesita tiempo para procesarlo todo y decidir.

Jamie se cabrea ante esto y le exige una respuesta inmediata por varias razones. La primera es que Bree no necesita, tal y como le dice, un cobarde. Si Roger está dispuesto a ser realmente su marido y el padre de su hijo, perfecto, si no, Bree debe y se merece saberlo cuanto antes para intentar seguir adelante con su vida y olvidarlo. La segunda razón es que si ama tanto a Bree como dice, no tiene nada que pensar, puesto que él, poniéndose en su piel, tampoco lo tendría. Y encima no puede soportar haber perdido a Ian por alguien que puede que no merezca la pena.

Claire es algo más comprensiva. Ella, a pesar de que está de acuerdo en los puntos de Jamie (como nosotras), también comprende que Roger ha pasado por un infierno y que es mucho que asimilar de golpe. Que necesita un momento para poder respirar. Pero, sobre todo, quiere que Roger esté seguro porque si vuelve con Bree y después le hace daño de algún modo, se la verá con todos los Frasers (además de con todo el clan de paso), y quiere que tenga eso claro. Roger lo sabe pero necesita…espacio. Así que huye para poder pensar. Esta no es la salida más brillante ni la más valiente pero sí es comprensible. Él necesita algún tiempo para sí mismo para poder asimilarlo todo y comprender sus propios sentimientos, aclararlos.

Tenemos que decir que, a pesar de este final abrupto, es la primera vez que Roger nos cae medianamente bien. La razón es que es la primera vez que no queremos darle con las zapatillas de ballet y sentimos un arrepentimiento por parte de Roger por todo lo que ha hecho y dicho mal, aunque no lo diga en voz alta.

Es la primera vez que él se da realmente cuenta de la magnitud de sus errores (junto con sus consecuencias) y acepta su culpabilidad. Es capaz de entender algo que no había sido capaz de ver hasta ahora: que él no es la única víctima en todo lo que ha sucedido (ni siquiera el más perjudicado) y que tiene su parte de culpa en ciertas cosas, puesto que no ha tratado a Bree todo lo bien que debía. Bravo por Roger porque ya era hora, sólo ha tardado 13 capítulos.

Roger sin poderse creer que nos caiga medio bien.

Desde luego, y a parte de lo que acabamos de mencionar, si tenemos que reconocer una cosa es la entereza física de Roger Mac. Con cabestrillo incluido es capaz de tirar por los suelos al rey del My Peak Challenge sin despeinarse. O sea, ¿en serio? Jamie ha recibido tortazos hasta en el pasaporte y eso que en 1770 eso no se llevaba demasiado. Entendemos que el historiador necesitara desquitarse físicamente por todo lo sufrido, ¿pero no podrían haberlo hecho un poco más realista? Vamos a ver, si tu dieta es escasa durante meses y su fortaleza física en sus últimas, ¿cómo puedes tirar a un armario 2×2 del Ikea hecho de pura fibra escocesa? ¡Error 404!

Come back to bed

El tiempo pasa inexorablemente en las paredes de la mansión de la señora Cameron. Con Murtagh en River Run se viene una pareja que nadie se esperaba pero que nos tiene dando palmaditas de felicidad desde que el mundo es mundo y las adaptaciones son eso, ADAPTACIONES.
(Nota: recordad que Outlander es una ADAPTACIÓN de una serie de libros. Diana vendió los derechos para que fuera llevada a televisión y hasta el momento lo han hecho estupendamente. Os puede gustar más o menos. A la postre es solamente un producto. Hakuna Matata, queridos y queridas lectoras. No convirtamos nuestro clan en odio. Por favor y gracias.)

Ni Xtina con su «Voulez-vous coucher avec moi ce soir?” podría haber previsto el dúo compuesto entre una seguidora de los casacas rojas y un regulador. ¿Podéis sentirlo? El culebrón IS COMING. Por aquí hemos preparado ya los pañuelos y las pamelas para el bodorrio por si acaso. Nunca se sabe por dónde van a ir los tiros cuando hay disputas de por medio.

Lo cierto es que, como sabéis, esperábamos que entre Murtagh y Jocasta iba a haber tomate…y del bueno. Pero nos han sorprendido gratamente. Al principio, pensamos que Murtagh iba a ocupar, a grandes rasgos, el lugar que Duncan Innes tiene en los libros. Sin embargo, mientras que la relación entre Jocasta y Duncan estaba motivada por la necesidad y el interés mutuo, la relación entre Jocasta y Murtagh ha nacido de una atracción y unos sentimientos genuinos entre ambos.

Some things are worth the trouble

Jocasta sabe perfectamente que Murtagh es el líder de los reguladores y no está muy de acuerdo con ello. Para Jocasta, a estas alturas de la vida, adaptarse y sobrevivir en un nuevo entorno es más importante que luchar por sus propios principios. Sin embargo, para Murtagh luchar por lo que cree es lo que lo motiva y lo que lo mueve. Eso es precisamente lo que más atrae a Jocasta, esa fuerza, esa vitalidad, esa lucha incansable de Murtagh que le recuerda a su juventud, a un tiempo más fácil e inocente donde nociones como el amor y la justicia eran un sueño a alcanzar para ella.

Jocasta se da cuenta de que por mucho que le diga a Murtagh él no va a cambiar. Pedirle que no luche en esa guerra es como pedirle que no sea él. Adora eso de él, que sea leal a sí mismo, a lo que cree y que no dude en luchar por ello. Es un recordatorio para Jocasta de su propia personalidad, de cómo es realmente y a lo que renunció para sobrevivir como una mujer del siglo XVIII. No podemos shippearlos más.

“She canna marry a redcoat”

Por su parte, Brianna le cuenta a Murtagh sus “planes de boda” con Lord John -al que hemos echado de menos, mucho- y este, en parte, se alegra; pese a que aquí vemos que su animadversión para con los ingleses está por las nubes. Demos gracias al universo por esta escena abuelo-nieta porque las pelucas han llegado a Craigh na dun, han viajado atrás doscientos años, han atravesado el océano y han vuelto a casa mediante los pedruscos con los que Roger se dio de bruces en su ruta senderista.

De vuelta a Bree, no podemos evitar emocionarnos cuando por fin trae al mundo a un pequeño laird que hará a todo el mundo en cien kilómetros a la redonda se le caiga la baba. Dos meses después, porque vamos bien de máquinas del tiempo, los Fraser hacen acto de presencia en casa de Jocasta. En este punto, Murtagh y la tía abuela ya son casi una pareja consolidada pese a que él sigue en busca y captura por sus actos en la ciudad. Llegados a esta parte del episodio, agarramos el muffin más cercano y lloramos como si no quedaran días en el calendario. El reencuentro madre-hija ha sido muy emotivo. Se han fundido en un abrazo con tantos sentimientos encontrados…el alivio de volver a encontrarse, la felicidad de la llegada de ese niño, de un nuevo comienzo…y la tristeza de la ausencia de Roger.

He’s alive

Tras ese abrazo, se quedan mirándose, con las manos unidas, sólo reconociéndose y diciéndolo todo con esas miradas. Claire le cuenta lo que ha sucedido con Roger y Bree lo acepta como puede, con entereza pero también con un dolor y un vacío en el corazón. Sabe que la situación es muy complicada, sabe que está en su derecho, lo comprende…pero no puede evitar decepcionarse por la decisión de Roger de no luchar por ella. De no volver a buscarla.

Es un dolor que la acompaña desde la llegada de sus padres. La acompaña cuando habla con Claire. En esa escena, Bree le cuenta cómo fue todo y Claire aprovecha para explicarle lo que sucedió con los indios. Claire también se asegura de que Bree está bien, con el pequeño y más en paz consigo misma. Bree necesita a su madre, su consuelo, su presencia y su apoyo. Y Claire está ahí en cada paso del camino.

Ese dolor también la acompaña en la cena familiar. Todo el mundo está sentado, esperanzado de que Bree se una a ellos pero resignados a que no va a hacerlo. Entonces, Bree aparece mientras Jamie la mira orgulloso (y nuestros corsés vuelan lejos con esa mirada), su hija es muy fuerte está decidida a continuar con su vida junto a todos los que quiere, a pesar de su dolor.

Pero, y es un gran pero, nos ha faltado más interacción entre Bree y Da. Y eso, que sabemos de facto, que le ha perdonado por todo lo ocurrido.

Se nota claramente cuando está hablando con Murtagh, vuelve a llamar a Jamie “da”, nada de algo tan impersonal como Jamie y le confiesa a Murtagh que ya lo ha perdonado. Esto nos derrite el corazón. Sin embargo, nos falta una escena entre ellos en la que ambos se perdonen por lo dicho y lo ocurrido. Una conversación hubiese sido lo correcto pero, si no, al menos un gesto de Bree durante el abrazo con Claire, quizás que cogiera la mano de Jamie y la apretara, mirándolo a los ojos, trasmitiendolo todo con esa mirada. Un abrazo…algo. Tenían muchas formas de hacerlo. Ha hecho mucha falta, demasiada. Porque sólo hemos tenido un par de miradas y sonrisas incómodas en esa cena familiar.

Hemos visto una escena preciosa entre Claire y Bree que era necesaria pero, puestos a elegir, creemos que era más necesaria una escena entre ella y Jamie, debido a cómo terminaron las cosas. Vimos su pelea, se nos rompió el corazón con ella…merecemos una escena de reconciliación que reconstruya eso.

También ha faltado una escena final del libro, “la llamada de los clanes”, hubiese sido precioso ver el contraste con la Llamada que vimos en el 4×03 donde Bree rechazó estar al lado de Roger cuando los Mackenzies fueran llamados y esta Llamada en la que ella hubiese estado a su lado. Suponemos que lo han suprimido por falta de tiempo y por no repetir una escena parecida a una ya mostrada. Hubiese sido muy bonito…pero para nosotras, la omisión más grave es la de la falta de reconciliación padre e hija.

Todo esto, estas omisiones, son una consecuencia directa de haber ido tan lentos en los dos episodios anteriores. En este episodio debían meter mucho contenido a un ritmo frenético para terminar de adaptar el libro completo de Tambores de Otoño. Era una hazaña que, francamente, no pensábamos que pudieran lograr. Lo han logrado pero tiene su precio: hay escenas necesarias que están perdidas.

Quizás es la conclusión que sacamos de este episodio: está muy bien desarrollado, balanceado, con mucho contenido pero hay escenas que faltan porque no les ha dado tiempo a ponerlas debido a una mala organización y desarrollo de los episodios finales.

A decir verdad, nosotras somos de las que se decepcionaron con este punto en el libro y esperábamos una “redención” en la serie, con una escena completa de reconciliación entre padre e hija. Nunca esperábamos que en el libro se mostrara más sobre esa reconciliación de lo que se ha terminado mostrado en la serie. Nos han decepcionado bastante respecto a esto. Es algo esencial que falta.

Take me to see my son

A todo esto, ¿dónde se mete Roger? Para darle un golpe de efecto final, éste aparece por separado. A sabiendas de todo lo que supone esto, por fin se ha posicionado: quiere una vida en 1770 con Brianna y su hijo sin nombre después de dos meses en el mundo. El reencuentro nos lleva de vuelta, una vez más, a Jamie y Claire en la playa en el 3×11 o en el bosque que rodea al Cerro en el 4×03.

Ambos se lanzan a los brazos del otro y Bree no puede más que llorar de alivio y aferrarse a él con fuerza, con la misma que Roger se abraza a ella. Como si fuera su ancla. Y lo es, ella es la única que lo mantiene en el pasado y lo único que tiene claro en su vida: quiere tener una vida con ella.

Bree le confiesa a Roger que pensó que se había ido…él iba a hacerlo pero no pudo. Por ella. Porque la ama y eso es lo que importa. Todo lo que se dijeron anteriormente queda perdonado. Ambos cometieron sus propios errores respecto al otro pero están decididos a aprender de ellos y no volver a repetirlos. Se aman y eso es lo único importante. Por fin esta pareja nos emociona sin querer luego darle con las zapatillas de ballet a alguno de los dos (generalmente a Roger). Ambos muestran puro amor y voluntad de tener una vida juntos.

Is he here?”

Roger en modo DOG FACE!

Aunque, tenemos que decir que no nos ha gustado esa cara rara que pone Roger cuando Bree le habla con alegría y orgullo de su pequeño. Si él ha decidido volver lo ha hecho con todas las consecuencias…para aceptar al niño como su hijo. Así que nos alegramos y nos emocionamos cuando, tras ese momento, se reafirma a sí mismo y a Bree en su decisión y dice “preséntame a mi hijo”. Aquí Roger está dejando claro que no importa quién lo engendrara, el pequeño es suyo, lleva su sangre, él es su padre y nadie más. Está dejando claro que lo amará como su hijo, Es algo muy bonito y realmente esperamos que las reservas de Roger respecto al pequeño se queden sólo en lo que hemos visto aquí.

A fin de cuentas, todos se quieren, todos se adoran, ¿es que nadie piensa en la pobre criatura llamada ‘’Sin Nombre’’ Fraser hasta la fecha? ¡Necesitamos que tenga nombre para poder darle la bienvenida oficial al clan!

Para ponerle el broche de oro al final, aparecen los casacas rojas para dejarle un mensaje a Jamie. Por supuesto, en cuanto se huelen ingleses por la zona Murtagh se esconde. Sin embargo, puede respirar tranquilo durante cinco minutos exactos de reloj, puesto que estos llevan una misiva de Tryon con el siguiente texto: encuentra a Murtagh Fitzgibbons Fraser y mátalo. Así, sin vaselina ni nada. SAY WHAT?

Lo que sucederá a partir de aquí tendrá su respuesta en la temporada 5. Esto abre muchas posibilidades. Por supuesto, descartamos que Jamie vaya a matar a Murtagh pero ¿cómo lo evitará?. También tenemos que contar con la relación entre Murtagh y Jocasta (de la que Jamie se ha dado cuenta a juzgar por la mirada asesina que le ha echado a su padrino y a su tía durante su tierna, pero apresurada despedida), ella tiene gran influencia en la política de esa Colonia, a la par que influencias. ¿Será la boda con Jocasta el salvavidas de Murtagh? Nosotras creemos que sí, que ellos acelerarán su relación y se casarán cuanto antes para que Murtagh esté protegido tras los muros de River Run y su influencia.

Con este clímax termina la temporada, dejándonos con la miel en los labios para todo lo que está por venir. Por nuestra parte, ha sido un placer compartir cada semana con vosotr@s estas reviews, intercambiar opiniones y diseccionar el capítulo con todos. Ha sido divertido y aquí estaremos para volverlo a repetir durante la temporada 5. Mientras llega, aprovecharemos para proveernos de muffins y hacer maratón de las 4 temporadas completas. ¡Feliz droughtlander, clan!

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