Naruto y la post-post-producción fan

Ya está aquí, ya llegó, el Seriéfilo más quejica, pero prometo que hoy no se viene dramita. ¿Cómo estáis? No hace falta que respondáis, ya sé yo que estupendamente. Hoy vengo con un tema que quizá interese a algunos: lo pesados que eran los animes de los años de Matusalén, en concreto los de los años 2000. Estoy revisionando alguno y madre mía qué sopor.

No recuerdo en qué artículo comenté que no me gusta revisionar cosas antiguas porque luego te llevas un fiasco y vaya que sí como dice Naruto. En fin, vamos al lío, que traigo también la solución a este problema de nadie.

Alguien, que no voy a nombrar por mi seguridad y no soy yo, quería ver Naruto por primera vez y acepté de buena gana hacerlo juntos. Iluso de mí. Tenemos que tener en cuenta que se trata de un anime que comenzó a emitirse en 2002 (un poquito antes en Japón) y que se trata de una adaptación del manga homónimo que nació en 1999. Yo esto lo veía de chico, es que soy un viejo. Total, que empezamos a verla y esto no se parecía en absolutamente a nada a lo que yo vi a mis mocísimos nueve-diez años. Planos estáticos y reciclados, personajes hablando de espaldas sin moverse, peleas interminablemente largas y explicaciones que no vienen a cuento en mitad de un combate. No se lo deseaba ni a mi peor enemigo.

Esto no podía ser lo que yo guardaba con cierto cariño de mi adolescencia. Los shonen anteriores al nuevo milenio tienen una estética reconocible y que gusta mucho, y los de ahora, como Jujutsu Kaisen y Kimetsu no Yaiba pulen esos errores del pasado y carencias con una mayor calidad en la producción. Se nos queda una franja de tiempo del 2010 en adelante casi diez años en el que este tipo de animes son ¿malos? Parece ser que el de One Piece no se comenta por lo horrible que es (no puedo confirmarlo), Naruto ya he explicado antes sus problemas y otro anime del mismo estilo que vi hace una década fue Katekyo Hitman Reborn. Miedo me da ponerme a verlo para ver lo mal envejecido que está.

¿La solución? Un proyecto fan

El caso es que, en particular, la calidad de Naruto no es la más deseada y la comunidad decidió mejorarla aunque solo fuera un poco. Un tiempo después del final del anime en 2017 se crea lo que finalmente se llamaría Naruto Kai. Este proyecto tiene el objetivo de condensar el contenido de la serie televisada de modo que coincida con los mangas publicados.

Episodio a episodio se recorta opening, ending, relleno (naruto cuenta con una cantidad de episodios relleno bastante elevada), escenas repetidas, se mejoran los subtítulos y se arreglan errores menores de producción.

Un caso similar es One Piece del que no conozco gran cosa de la obra. Con un manga que lleva publicándose semanalmente desde 1997 y con un anime de una calidad espantosa los fans decidieron que era hora de arreglar un poco el estropicio originando One Pace, que intenta que el producto audiovisual sea más fluido e interesante a base de ajustar, cortar y pegar.

De momento Naruto Kai me anima a seguir revisionando el anime. Teniendo en cuenta que cada episodio sin retocar son unos 20 minutos: quitando los previously, créditos iniciales y finales, y preview del próximo episodio se van cinco minutos. A esto se le pueden sumar escenas repetidas. Está bien, pero sigue siendo un anime de los 2000 que ha envejecido un poco regular a mi gusto. Menos mal que en su momento me pasé al manga y no tuve que pasar por el calvario de la animación.

De todo esto sacamos dos cosas en claro. La primera es que veáis Jujutsu Kaisen o Kimetsu no Yaiba (por la animación). La segunda es que si queréis ver Naruto en su apogeo no entiendo por qué pero la tenéis en Prime Video. ¿Y Naruto Kai? Es un misterio, sí, pero si uno sigue las pistas lo puede adivinar.


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Rubén

Si no echo bilis y le saco puntilla a todo lo que veo no me quedo tranquilo. Dejo series a medias y no me arrepiento de nada. Comiquero, gamer y procrastinador a tiempo parcial.

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Naruto y la post-post-producción fan

de Rubén Tiempo de lectura: 3 min