Colapsado de series

¡Muy buenas, Seriefil@s! Ya es primavera aquí y en cierta marca que no nos paga ni un duro y no vamos a nombrar. Este período siempre viene acompañado de cambios: las flores florecen, algunas aves migran y otros tienen un revuelo de hormonas con las nuevas temporadas de los Bridgerton o de Élite. ¿Qué cambios me han traído estos nuevos vientos, me preguntáis? Creo que mi burbuja se ha roto y estoy colapsado de series.

Viajemos en el tiempo, concretamente hace una década, y visitemos a mi Yo universitario. El escritorio lleno de apuntes sin tocar, bañados por la luz que entra del patio interior. La ropa sin recoger del día anterior se acumula en la silla, dándole un aspecto de humano chepado. La cama deshecha desde a saber cuándo. Ahí estoy yo, dejándome los ojos viendo una serie tras otra. Si tenía clase por la mañana no había problema; si era por la tarde ya estaba desde bien temprano viendo lo que tocaba ese día. Tenía que llevarlo todo con un enfermizo control, como si se tratara más de un trabajo, una imposición, más que de una afición. Todavía recuerdo alguna semana en la que acababa alguna temporada y empezaba otra y se me juntaban dos decenas de episodios. Los veía como si me fuera la vida en ello.

Volvemos al presente y, de repente, puf. ¿Se ha roto la burbuja o es que simplemente me he hecho…viejo? Esa palabra no me gusta ahora mismo, digamos que he madurado. Las prioridades han cambiado, las condiciones no son las mismas y los tiempos traen otras necesidades. Ahora uno ni tiene ganas ni quiere estar todo el día pegado a la pantalla viendo series con un horario al lado ni rechaza planes porque toca episodio de nuevo de lo que sea. Aquella época sucedió hace mucho tiempo y menos mal. El problema viene ahora, que parece que otro tiempo ha tocado a su fin.

Si antes tenían que obligarme a punta de pistola no ver algo, que dio lugar a una afición mucho más sana, ahora pasa lo contrario: ni por asomo le doy click a una serie para verla. Como ya dije en la primera parte del artículo de Fringe, fui forzado a empezar a verla aún sabiendo que me iba a gustar. A día de hoy sigo con ella, poco a poco, pero nada más. Si añadimos Moon Knight ya son un total de dos series las que sigo religiosamente de momento y porque a Oscar Isaac le debo mi vida entera que si no nanai.

A esto no ayuda la cantidad de series buenas que van saliendo. Todavía no he visto Yellowjackets y no parece que de momento vaya a ello. Our Flag Means Death salió hace nada y aún siendo piratas maricones no me he dignado ni a ver el piloto. Station Eleven sigue ahí cogiendo polvo en un rincón. Only murders in the Building, Mare of Easttown, Ted Lasso, todas relegadas a más allá de un segundo plano. ¿Sabéis ese meme de Sabrina (la antigua, pero la que no enseñó la teta) agobiada porque no sabe qué dulce probar? Así me siento yo. Sin embargo, sí empecé una, Halo. Menudo mojón. Esa es mi microcrítica, una soberana caca. Y yasta.

La burbuja se ha roto y ahora mismo no sé adónde mirar. Pero no pasa nada, una burbuja más fuerte se alzará de todo esto y a ver quién tiene escroto de romperla esta vez.


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Rubén

Si no echo bilis y le saco puntilla a todo lo que veo no me quedo tranquilo. Dejo series a medias y no me arrepiento de nada. Comiquero, gamer y procrastinador a tiempo parcial.

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Colapsado de series

de Rubén Tiempo de lectura: 2 min