Westworld: su mejor temporada

*Este artículo contiene spoilers hasta el episodio 7 de la tercera temporada de Westworld.

Pues sí, Westworld está en su mejor momento. No porque lo diga yo, sino porque lo dice la ciencia, la audiencia, los súpers, las paredes, los espejos, los pokémon… A pesar del bajón que obtuvo durante la segunda temporada (normal) y lo que costó reenganchar a la audiencia durante la tercera, parece ser que ha sido suficiente, pues Westworld ha sido oficialmente renovada por una cuarta temporada. Y, yo que me alegro.

Lo voy a reconocer, empecé a ver Westworld en cuanto HBO la estrenó. Y, a pesar de contar con el gran Anthony Hopkins como cabeza de cartel, no me convenció. Veía que tenía un muy buen punto de partida, pero no me acababa de llegar el camino por el que llevaban la serie. De hecho, dejé de verla a mitad de la primera temporada, no era para mí. Pero en esta cuarentena me he decidido y, aunque me ha costado muchísimo seguirla sin quedarme sopa, ha merecido la pena por esta magnífica tercera temporada SÍ LO DIGO.

Westworld ha pegado un giro que jamás pensé que daría al alejarnos de, valga la redundancia, Westworld. Estar en la civilización es un golpe de efecto que les ha salido muy bien. Ha refrescado la serie y aporta un sin fin de tramas nuevas. Abre el mundo a nuevos personajes (y actores ejem Sons of Anarchy, ejem Breaking Bad, ejem Lost, ejem H20), qué fantasía para los que vivimos la edad de oro de las series.

Tercera temporada

Pero, ¿de qué va esta tercera temporada? Pues bien, por un lado tenemos a Dolores, que ha conseguido salir de Westworld no sin antes llevarse prestada, si no me equivoco, 5 perlas (la conciencia de los anfitriones), entre las cuales se encuentra la de Bernard. ¿Y por qué la de Bernard? Pues bien, Bernard para ella es su principio y su fin, su complemento. A pesar de estar segura de que le va a poner las cosas difíciles, ella necesita tenerle vivo, notar su presencia, ser el ying siendo consciente de quién es su yang.

Lo que no queda muy claro es cuál es su propósito. Vemos que la civilización ha avanzado trillones y nos encontramos con un futuro distópico en el que los humanos han perdido el libre albedrío. Existe un Dios, materializado en forma de bola, llamado Rehoboam. Esta bola, perteneciente a una compañía llamada Incite (propietaria de Serac, el villano de la temporada a priori), contiene información de todas los habitantes de La Tierra y, aparentemente, predecía el futuro de cada uno de ellos. Más adelante vemos que no es tan así, sino que su función es directamente guiar a los humanos por el camino predictivo que ella ha generado siguiendo sus algoritmos internos. Vaya, que les controla.

Hagamos un alto en el camino. ¿Dónde hemos visto esto? Efectivamente, en Westworld. Pero en este nuevo mundo, las tornas se han invertido. La inteligencia artificial es la que controla al humano y no viceversa. Vamos, que hemos pasado de Guatemala a Guatepeor.

Dolores vs Maeve

Durante toda la temporada hemos estado preguntándonos qué papel tenía Dolores y sus secuaces en todo esto. Daba la impresión que la nueva Dolores iba a por todas y que pretendía acabar con la humanidad #RisasEnlatadas. Pero no, su verdadera misión es liberar al pueblo de las garras de Incite así como en su día quiso liberar a sus compañeros de Westworld. Ella, líder de los anfitriones y rompedora de cadenas, la Khalessi del lejano oeste. Maravillosa.

Dolores cuenta con la inestimable ayuda de las otras 4 perlas que se trajo consigo de Westworld. ¿Vosotros también habéis intentado averiguar a quién le pertenecía cada perla? Evidentemente evidente que el 99% de los espectadores habremos fallado en nuestra deducciones. La tía, invadida por su megalomanía, hizo copias de sí misma y las repartió en los cuerpos de sus amiguis anfitriones. Cierto es que no da puntada sin hilo Dolores. Si quieres que los planes salgan bien, tienes que hacerlos tú mismo, pensaría. Estoy totalmente de acuerdo.

Pero Dolores no contaba que, con esta división, cada una de las perlas empezaría a tener conciencia propia. Y así lo empezamos a ver en Charlotte, que antepone su (no) familia al plan de su propio alter ego. Charlotte que hemos visto visitándonos en La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia en ese crossover con Transformers.

Por otro lado tenemos a Maeve, que sigue erre que erre en juntarse con su hija. Mira, si no lo digo reviento: Maeve me ha dado mucha pereza esta temporada. Siempre me ha parecido el mejor personaje de la serie, pero esto de que esté a merced de Serac me ha aburrido estrepitosamente. No me creo que se deba enfrentar a Dolores para conseguir la llave al paraíso. No me creo que siendo quien es y teniendo los poderes que tiene, no consiga arrebatarle el botón de reinicio que tiene Serac y que la controla, es que no.

Gracias a ella hemos visto un nuevo mundo, Warworld, inspirado en los nazis (y rodado en Besalú). Allí, y a pesar de ser virtual, hemos descubierto qué pasó con Lee después de ser tiroteado por los militares: efectivamente, Lee no sobrevivió a ese ataque. Imagino que aquí nos despedimos para siempre de este personaje. Ha sido un placer, doc.

¿Quién es Caleb?

Y vamos con el coprotagonista de este temporada de Westworld, Caleb (yeah magnets). Caleb es un ex militar el cual su mundo se desmorona cuando su mejor amigo y compañero de militancia muere a manos del comando enemigo. Su vuelta a la realidad no fue fácil, psicólogos, una madre con Alzhéimer y un sentimiento de culpa que le impide avnzar son los ingredients principales de ese cóctel molotov que abandera Caleb por personalidad.

Pero más tarde que pronto descubrimos que no fue todo tan sencillo como Caleb recuerda. Resulta que no sólo Serac, a través de Incite, a su vez a través de Rehoboam, controla el porvenir de las personas, sino que podía encontrar puntos divergentes por todo el mundo y estabilizar esa divergencia. Llámalo divergencia, llámalo persona capaz de desestabilizar los planes de la dichosa bola. Y una de esas divergencias fue Caleb. A través de una serie de flashbacks, vemos como le lavaron el cerebro para hacerle olvidar la realidad: que tanto él como su amigo Francis eran unos cazarrecompensas y fue el propio Caleb el que acabó con su amigo.

Existe un prototipo piloto, Salomon, un tanto locolcoño, que podía establecer diferentes rutas para cada una de las personas. Demasiadas para el gusto de los creadores y fue descartada su utilización, pero no fue destruida, sino que almacenada en una especie de Forja 2 dónde también vemos cómo humanos potencialmente peligrosos son apartados. La historia se repite, solo que los bandos están invertidos.

Y aquí está el quid de la cuestión y el verdadero final del camino de Dolores: usar a Salomon para hallar el camino que lleve a la rebeldía del pueblo en contra de Incite. Pero no todo podía ser tan fácil. Justo en el mejor momento, Maeve se presenta katana en mano y dron en aire para acabar con los planes de Dolores. ¿El resultado? Ambas quedan fuera de juego. Que no muertas, ojo, aunque una con más extremidades que otra. ¿Y Caleb? Pues Caleb consigue hacerse con el plan para llevar a cabo La Rebelíon.

El camino de Bernard

Bernard está decidido a pararle los pies a Dolores también. Aunque sus motivaciones son salvar la humanidad, que en realidad es lo mismo que quiere ella, ¿no? Aquí es donde entramos con la dualidad moral de la serie. Bernard seguramente busque el mismo fin que Dolores, pero haría la cosas de otra manera. El fin no justifica los medios para nuestro buen amigo, aunque a veces haya que entrar en modo berserker y cargarse a un par de apanplaus.

En su andadura contará con el apoyo de Stubbs, que se convierte en su guardaespaldas personal, y con nuestro amigo William, que por alguna extraña razón que seguramente veamos en la season finale, siente que necesita de sus servicios.

William ha tenido una temporada de transición en la que ha buscado el perdón de sí mismo por haber matado a su hija a sangre fría. Esto y las maniobras de bicha mala de Dolores, le han llevado a su internamiento en un centro psiquiátrico. A pesar de todo, él se considera el bueno de la película y está dispuesto a todo con tal de pararle los pies a todos los anfitriones. El problema viene cuando el que te salva es uno de ellos, ¿no? Pues no, William está dispuesto a acabar con Bernard y con Stubbs sin ningún tipo de remordimiento. Veremos como acaban los mosqueperros estos…

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Paco

Productor audiovisual cuando me dejan, seriéfilo 24/7. Me gustaría escribir más, pero siempre lo dejo para mañana. Lost es mi religión y a quién le pique que se "arrasque". Littlefinger deserved better.

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