Supergirl 2×17: “Distant Sun”

¡Hola kryptonianos!

Esta semana estoy muy contenta, porque después de haber estado “quejándome” no sé… ¿dos?, ¿tres semanas? Por fin la CW me ha escuchado y hemos tenido todo lo que llevaba esperando ver de Maggie desde el parón de mid-season. Sí amigos, estoy hablando de una ¡¡¡BACKGROUND STORY!!!

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Señores sí, aquí la tenemos, por fin podemos ver algo más de Maggie Sawyers aparte de “ser la novia de Alex”. Puede que nos guste más o menos, pero bueno, ES ALGO, y eso es lo importante. Nos han revelado no sólo que Maggie ha cometido sus errores en el pasado, lo que la hace humana, sino que además nos revela un problema que ella tiene actualmente: la falta de confianza en quienes tiene cerca de ella.

Esta Emily me da qué pensar… os voy a ser honesta y es que no pillé por dónde iba la aparición de este personaje. Maggie nos vende la moto de que ha salido con ella y que la trató fatal y le dijo que no merecía ser feliz (momento en el cual todo seguidor de Sanvers debería estar afilando los cuchillos), para luego enterarnos que quien fue realmente mezquina fue Maggie, que le puso los cuernos y luego la dejó (y en este momento todos escondemos los cuchillos y nos sentimos terriblemente culpables por haber querido arrancarle la cabeza a esta chica por herir al bollito de Maggie)

Sin embargo, seamos claros, todo termina muy bien y tal pero… ¿a nadie más le chirría un poco esta tal Emily? Si analizáis el encuentro de las tres, Sanvers salía de yoga (conteniendo muy fuerte mis ganas de gritar lo cuquis que son que ya hasta van a yoga juntas), y de pronto se encuentran con esta mujer, y es Maggie la que la reconoce y llama en plan ey hola ¿qué tal? (que pensándolo ahora ya sabiendo todo lo que pasó, lo cierto es que a Maggie es para pegarla, porque fue ella la que montó el problema, y ahora la saludas como si no pasase nada para presentarle a tu nueva novia y nada más que mostrarle lo feliz que estás sin ella).

 

En fin, que aquí ya viendo el tironcillo de orejas que habría que darle a la detective, de pronto todo se te pasa porque Emily muestra sus cartas (y de paso me deja de dar pena ya pa siempre). No sólo se presenta diciendo dónde está alojada (guiño guiño), sino que le dice que “a ver si quedan un día para ponerse al día”, Y TODO ESTO CON ALEX DELANTE.

Hablando del rey de Roma, no es que la mayor de las Danvers haya contribuido mucho en esto, porque se ofrece a invitarla a cenar con ella y Maggie porque… porque… bueno, supongo que pensó que lo último que necesitaban era una escena de celos, así que lo mejor para eso es meter al enemigo en casa (#goals #NO)

Por suerte todo parece acabar “bien”, aunque me he enterado de que según el IMDb de la actriz que hace de Emily, ésta va a salir otra vez supuestamente en la tercera temporada (aunque me da que debe ser más un error que otra cosa). Miedo me da si es cierto de lo que puede hacer con Sanvers, pero bueno, nos quedamos con esa escena ULTRA PRECIOSA en la que vemos a Alex obligar a Maggie a aceptar que tiene un problema para confiar en ella porque ya le mintió en su momento con su salida del armario y con la historia de Emily. A Alex no le importa siquiera que su actual novia le pusiera los cuernos a su ex (#Cuidado #SeguroQueLosGuionistasSeAprovechanDeEsto), lo único que quiere es que Maggie confíe en ella como para poder contarle estas cosas, y con esta escena se cierra la primera trama que nos ha permitido conocer algo más del personaje de Maggie Sawyers.

 

El otro gran arco argumental del capítulo, la historia de Mon-El con sus padres que se asemeja mucho a la película de El príncipe de Zamunda, me ha dejado con una sola conclusión: el señor Kevin Sorbo es un calzonazos. Uso el nombre del actor porque el pobre no ha durado lo suficiente como para poder enterarnos de su nombre (el cual por cierto es Lar Gand según IMDb). Por el contrario, si nos hemos enterado del nombre de su compañera de reparto y mujer en la ficción, Teri Hatcher, el cual es Rhea.

Después de Superflash, Mon-El y Kara se reconciliaron (que ya os dije que o no volvían nunca o tardaban nada y menos, y les ha hecho falta Darren Criss para hacerlo pero vamos, que ha sido más una excusa que otra cosa) todo vuelve a ser paz y amor en el mundo/casa de Karamel. Con Kara desempleada de CatCo ahora puede centrarse en su trabajo como súper heroína y en pasar más tiempo con Mon-El, que sólo se centra en ayudar a Kara en todo lo que necesite y, de vez en cuando, tener algún detalle mono como prepararle el desayuno para llevárselo a la cama.

 

Vamos a pararnos aquí un momento. Como supongo que ya sabréis el mundo del shippeo es muy duro, y hay tantas opiniones y grupos como narices pudiéramos crear en el editor de los sims. Mucha gente desde el principio de la temporada ha visto en Mon-El una salvación para Kara en lo referente a atribuirle un love interest, porque eso significaba olvidarse de James (que este es mi caso). Otros por el contrario, los partidarios del Karolsen, han visto desde el principio en Mon-El el paradigma de una relación muy poco sana para Kara, por aquello de que al principio era controlador y todo eso.

Bien, no voy a decir que no fuera cierto, al principio. Como ya expliqué, Mon-El era como como un gran bloque de piedra que aplastaba, y que ha necesitado ser modelado para enseñarle que no se podía seguir comportando como acostumbraba a hacer, y por eso a lo largo de la temporada le hemos visto evolucionar. Reclamos aparte de los fans de Karolsen pidiendo tras cada capítulo en el que James no salía o no era relevante (muchos esta temporada para alegría o desgracia de algunos) pidiendo que se le devuelva el rol de “pareja sana de Kara”, hay algo que verdaderamente me molesta.

 

Es conocido que las cadenas de televisión miran en redes sociales la reacción de la gente para poder encaminar mejor las cosas que los espectadores detecten, y no me extrañaría que hayan querido azucarar a Mon-El para poder aplacar a los fans de Karolsen. ¿Resultado? Tengo la sensación de que Mon-El se convierte en el perrito faldero de Kara cada vez que le hace un comentario sobre lo mucho que la admira. No me malinterpretéis, la relación es bonita, preciosa, los dos se cuidan mucho, pero cada vez que Mon-El suelta un comentario de “me encanta eso de ti” o “es una de las razones por las que te admiro” lo veo metido con un calzador hecho para Grodd el Gorila.

  

Total, que lo que quiero es a un Mon-El en el medio de ese espectro. Que no sea un capullo pero que tampoco me den ganas de vomitar rosa. Quiero al Mon-El que vemos al final del capítulo cuando está en la nave daxamita con sus padres, haciendo bromas como la que hace del episodio IV de Star Wars cuando Luke y Han llegan a la celda donde está Leia, enfrentándose a sus responsabilidades y haciendo valer sus ideas y alegrándose de ver a la mujer a la que quiere cuando ésta va a salvarle sin que haga falta constatar lo mucho que la admira por lo fuerte que es. Seamos claros, de ser una mujer quien hubiera estado en la posición de Mon-El nos hubiera chirriado muchísimo más, así que saquemos el orgullo feminista y exijamos igualdad para ambos sexos en todas las situaciones.

Volviendo de nuevo a los padres del año, he de decir que, aunque en cuanto empezó la escena me lo olí, durante el resto del capítulo jamás hubiera dicho que Rhea iba a matar a Lar Gand. Hay algo que no he entendido muy bien de todo esto y es que Mon-El siempre nos habló de su padre como una mala persona, pero aquí le vemos muy sumiso ante la figura de su mujer, casi hasta bueno, porque entiende desde el principio que si su hijo no quiere volver debe respetar su decisión.

 

Ni siquiera le vemos molesto porque esté con Kara (recordemos que es una kryptoniana, los grandes enemigos de los daxamitas) ni porque esté trabajando de camarero. Es la suegra, Rhea, Teri Hatcher, a la que se le va la cabeza desde el principio, la que pone una recompensa para que alguien se cargue a Supergirl, la que tiene la poca vergüenza de pedirle a Kara que convenza a Mon-El para que se vaya, la que encierra a su propio hijo cuando accede a volver con ellos para que ésta no mate a Kara con unos cukris de kryptonita.

Analizándolo así, y el problemita que tiene esta mujer, no nos extraña que haya matado a su marido. Porque si tú no lo haces, ya lo hago yo, debió pensar. Y mira que me gustó mucho la escena de la lucha en el puente de mando con Kevin Sorbo luchando con una especie de lanza-escopeta alienígena que me recordó mogollón a las escenas de lucha de Hércules que parecían estar coreografiadas por un niño de diez años que juega a los caballeros con espadas de gomaespuma de la misma manera que lo haría si jugase a dar palmitas.

¿Qué os ha parecido el capítulo? Tenemos ahora un paroncillo curioso hasta el 24 de abril que vuelvan a emitir el capítulo así que espero que en estas semanas Rhea no decida… yo que sé, teñirse de verde o algo para poder repeler mejor a Kara porque va a tener tiempo para pensar maldades para hacer. De momento, os dejo con un bonus track de Sanvers porque sí, porque seguro que os gusta.

Una semana más, National City está a salvo gracias a Supergirl

Por Paula (Twitter: @PaulaGN_94)

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Autor entrada: paulagn94

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