Supergirl 2×14: “Homecoming”

¡Hola kryptonianos!

Una semana más volvemos a vernos las caras con nuestros amigos de National City, ¡y esta vez con reencuentros! No sólo de personajes, sino de viejos actores conocidos para el mundo de Superman. De nuevo nos traen un fichaje de los míticos, de los que molan, y es que el mismísimo Dean Cain (que hacía de Superman en la serie de Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman y que aquí hace de Jeremiah, el padre de Alex y Kara) ha vuelto a aparecer en este episodio. No obstante, los feels van más allá, porque también se ha confirmado que la mismísima Teri Hatcher (que dio vida a Lois en la misma serie) también aparecerá en uno de los próximos capítulos, además haciendo de villana. Detengámonos un momento aquí porque yo personalmente estoy fangirleando muchísimo ante la posibilidad de que LOIS Y CLARK se reencuentren en pantalla.

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AVISO DE SPOILERS

No puedo empezar sin antes hablar de la escena inicial de Mon-El y Kara, ya que a ambos los dejamos bastante entretenidos en el final del capítulo anterior. Y es que efectivamente, han pasado una noche muy agradable los dos juntos, pero a la mañana siguiente Mon-El se despierta y Kara no está allí, básicamente porque la ciudad necesitaba a Supergirl. No obstante, al volver a casa Kara viene con el desayuno y un ramo de rosas (un gesto a mi parecer súper igualitario, porque no sólo las chicas tienen que ser las que reciban flores) y ambos nos confirman lo bien que están al haber podido por fin estar juntos.

 

La única peguita que tiene el daxamita, de hecho, es que le hubiera gustado despertar al lado de Kara, pero que entiende que su trabajo como Supergirl no entiende de horarios, así que no pasa nada (y yo aquí me lo como enterito de lo mono que es). Además, me parece súper graciosa la escena en la que los dos vuelven al DEO, ya que Kara le ha pedido mantener en secreto su relación, al menos al principio, para no tener que andar dando explicaciones a nadie, pero Mon-El no tarda ni diez segundos en contarlo a grito pelado para que todo el mundo se entere. Puede que le haya molestado un poco a Kara pero, vamos a ser sinceros, la felicidad es muy gratificante como para no compartirla…

 

Tal y como avanzábamos arriba, en este capítulo las hermanas Danvers se van a reencontrar con su padre muerto y después perdido, al que Cadmus estaba transportando y que será rescatado entre Kara y J’onn. Hablar del abrazo de Alex y Kara con Jeremiah no lo describiría suficiente, sobre todo porque en el caso de Alex vemos que hay mucho más sentimiento (obvio porque es su padre biológico).

 

Así que todo es esperable. El reencuentro con Eliza, con J’onn, la correspondiente cena familiar, el contar todo lo que ha tenido que hacer mientras estaba preso en Cadmus, como por ejemplo haber arreglado al mismísimo Hank Henshaw, etc. Ha tenido especial importancia de hecho en la escena de la cena el momento en el que Jeremiah conoce a Maggie, a la que Alex no duda en presentar como su novia desde el principio, sobre todo porque la frase de él, tras la sorpresa inicial (muy bien llevada por cierto al decir simplemente que “mucho han cambiado las cosas”), pues como padre sentencia que ningún hombre iba a ser lo suficientemente bueno para Alex Danvers, así que es normal que Maggie haya sido la elegida. Yo me bajo de la vida.

 

No obstante, algo tenía que venir a fastidiar todo el buen rollo que estaba habiendo, principalmente porque claro, todo es demasiado bonito para ser verdad. Y es que, al igual que seguramente le habrá pasado a muchos que hayan visto el episodio, a Mon-El hay algo que no le cuadra sobre la repentina vuelta de Jeremiah. Que haya regresado justo cuando hay una amenaza de bomba nuclear por parte de Cadmus de la que sólo él ha oído hablar, que se le haya recibido con los brazos tan abiertos después de haber estado con el enemigo durante 15 años y no se le haya pasado ningún examen, y que se le devuelvan sus credenciales del DEO como si nunca se hubiera ido. Sí, a mí todo esto también me olió muy raro.

 

Sin embargo, al resto del mundo no parece darle la misma sensación, y eso que incluso Eliza está un poco en prevención porque, a pesar de que ha vuelto su marido, es consciente de que todos estos años les han cambiado a ambos y ahora tienen que volver a conocerse de nuevo. Por eso cuando Mon-El verbaliza sus pensamientos, Kara le recrimina que tendría que ser un poco más amable primero, y luego ya sí que le echa de casa por ser desconsiderado (aunque no estoy muy segura de si fue exclusivamente por su enfado o para que Alex no se ensañara con él porque está en plan “protect Jeremiah at all costs”). El caso es que cuando Mon-El sale, Jeremiah le acompaña al descansillo, y ahí le revela que sabe la verdad sobre él, obviamente entendemos que sabe que él es el verdadero príncipe de Daxam, y que como Kara descubra la verdad, no cree que le vaya a gustar (¿será que hay algo más aparte de eso?)

 

Efectivamente, papá Danvers está haciendo algo para Cadmus, y podremos verlo cuando se mete en el ordenador central del DEO, supuestamente para buscar datos sobre casos antiguos. Además de nosotros, de hecho, también es descubierto por Winn, que ya había sido puesto sobre aviso por parte de Mon-El, y claro, una vez Kara ve que no es sólo cosa de Mon-El, sino que su mejor amigo también cree lo mismo, pues ya la cosa cambia un poco, y comienza a sospechar de él, ganándose el enfado de Alex de paso, pues tiene el juicio bastante nublado por culpa de la ilusión que le hace tener a su padre de vuelta en su vida.

 

Todo el pastel se descubrirá cuando Jeramiah se las ingenia para mandar a Alex, Kara y un equipo operativo a un hangar donde se supone que está la bomba, ya que aprovecha ese momento para “escaparse” a hacer lo que de verdad tenía que hacer: copiar del ordenador central todos los datos de la lista del registro de extraterrestres. Y lo conseguirá, a pesar de que J’onn se da cuenta de ello porque le ve las intenciones al marcharse de la sala de operaciones, confirmando sus sospechas al ver que no podía leerle el pensamiento. Sin embargo, no conseguirá vencerle dado que Jeremiah se ha implantado las mismas mejoras cibernéticas que tiene Henshaw, dotándole de un brazo robótico que le confiere una fuerza mayor.

Al enterarse de todo, Alex queda destrozada, pues no entiende cómo ha podido hacerle esto su padre, y Kara tampoco es que esté mucho mejor, pero al menos ya andaba con la mosca detrás de la oreja. Ambas de hecho no dudarán en ir a enfrentarse a su padre, a Lillian y a Hank, pero su intento se verá frustrado ya que Kara se ve obligada a marcharse para salvar un tren que hacen descarrilar como distracción, y Alex sola no es capaz de detener a ninguno, ni siquiera a su padre al que consigue alcanzar pero le resulta imposible dispararle. Lo único que es capaz de decirle es lo decepcionada que está al ver que ha traicionado a absolutamente todos los que ella quiere, a lo que Jeremiah le responde diciendo que esto, de alguna manera, lo está haciendo por ella.

 

Las escenas finales del capítulo son absolutamente maravillosas, ya que vemos de manera compaginada a Kara y Alex sufirendo cada una por la traición de su padre, y a Maggie y a Mon-el acudiendo a su rescate para estar con ellas, cada uno a su manera. Por su parte, Maggie entiende que algo malo ha ocurrido, pero no necesita saber nada más y simplemente abraza a Alex y la deja llorar. Es un gesto que lo dice todo, porque se ve que su conexión es tan fuerte que saben lo que necesita la otra sin necesidad de hacer nada, incluso sabe lo que es mejor (porque de hecho Maggie detiene a Alex cuando se va a servir otra copa porque entiende que no es lo que necesita)

 

En el otro lado, vemos que Mon-El llega a casa de Kara, seguro de que tiene que consolarla sobre lo que ha pasado y con la conversación con Winn todavía en la cabeza, pues le había dicho que Kara es lo suficientemente fuerte como para necesitar ayuda, y que lo único que hay que hacer con ella es pararse y escuchar, y eso es precisamente lo que hace. Mon-El poco a poco está aprendiendo lo que tiene que hacer, está aprendiendo cómo funcionan las cosas y se ve que se quiere esforzar para cambiar su concepción daxamita porque le importa más estar con Kara (y no sabéis lo que me alegra ver esto).

 

De este modo, vemos como él se sienta a su lado en el sofá y le pregunta qué es lo que necesita, y en esos momentos lo que necesita es precisamente lo mismo que su hermana: que alguien esté ahí, que la abrace y, sobre todo, que despierte a su lado, y nada más, y es justo lo que él va a hacer.

 

Una pena que en un momento tan bonito de consolación, Winn se vea obligado a llamar e interrumpir para informar que lo que se ha llevado Jeremiah del ordenador del DEO es el registro de aliens, y eso es terriblemente preocupante porque pone en riesgo a todos, ya que justo después vemos una escena en la que Lillian le agradece a Jeremiah el trabajo realizado ya que, con su nueva arma, podrán acabar con todos los alienígenas de una vez por todas.

Al menos por ahora, National City está a salvo gracias a Supergirl, y una semana más, lo hacemos sin haberle visto el pelo a James (Y ESO ES LO MEJOR)

Por Paula (Twitter @PaulaGN_94)

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Autor entrada: Paula

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