Supergirl 2×05: “Crossfire”

¡Hola Kryptonianos!

Buenos días una semana más al mundo de Supergirl. Todos andamos con la resaca temporal de haber bebido pensando que el mundo se va a acabar por la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. La incertidumbre en la que se encuentra el país y el mundo es incalculable ahora mismo, y he de decir que ver el capítulo de Supergirl esta semana, una de las pocas que no han tenido que sucumbir a las elecciones y ha podido emitir capítulo y que lo hizo un día antes de las elecciones, me hace echar bastante de menos el mundo que teníamos el lunes. El mundo de Supergirl es mucho más bonito, con presidenta alienígena incluida, así que con el post de hoy trataremos de abstraernos de la realidad para sumergirnos en un mundo a priori más deseable.

AVISO DE SPOILERS

Si tuviéramos que calificar este episodio, yo directamente diría que estamos ante un cuento de los de Teo. Aún dudo sobre si el título debería ser “Teo comienza a trabajar” o “Teo descubre que puede ser gay”. El capítulo ha girado en torno a cómo Mon-El trata de adaptarse a la vida en la Tierra. Con gafas nuevas sin graduar, un jersey y una pajarita, Kara le mostrará al daxamita cómo debe vivir en la Tierra. A priori todo parece sencillo, sobre todo cuando le enseña la dinámica de trabajo de CatCo que incluye esos “cafés de chantaje”, trabajo que todo becario ha tenido que hacer alguna vez. Sin embargo, nuestro chico extraterrestre no está para nada acostumbrado a las costumbres terrícolas, y a mi parecer decir que fue un desastre es quedarse corto.

No sólo no sabe relacionarse con la gente, y un ejemplo lo tenemos en la conversación que tiene con James en frente de su despacho o con la secretaria Tessmacher, a la que poco más y se la termina trajinando en el cuarto de la fotocopiadora (que no es un cliché… para nada). Pasa de hacer su trabajo, que se lo encasqueta a Tessmacher, se dedica a comer regaliz en plena jornada laboral y encima se acopla a una fiesta benéfica que ha organizado Lena Luthor, a la que sólo había invitado a Kara por considerarla su amiga. Si me permitís la expresión, vaya trepa de becario…

Cierto y verdad es que tendrá que venir Alex a abrirle los ojos a Kara, que no puede pretender hacer con Mon-El, cuyo nombre terrícola a partir de ahora será Mike, lo mismo que ella ha hecho consigo misma para adaptarse a la vida en la Tierra, porque no todo funciona igual. Sin embargo, esta vez sí que voy a romper una lanza en su favor, puesto que ella no tenía por qué ayudarle ni preocuparse tanto por que estuviera a gusto, y sin embargo para él cualquier cosa que se salía de su concepción daxamita terminaba siendo algo totalmente incomprensible y, por tanto, no tenía por qué hacerlo. Entiendo que tengas que encontrar tu propio camino, pero al menos esfuérzate un poco en comportarte como los demás, porque querido Mon-El, no lo has intentado ni un poquito.

Otro que lo intenta y sigue sin conseguirlo es James. Por fin nos han empezado a dar un poco más de trama para este muchacho empezándonos a presentar la introducción de The Guardian, algo que nos sirve de excusa para tener a Winn más minutos en pantalla, pero lo cierto es que el ahora presidente de CatCo WorldWide Media se ha querido marcar un Oliver Queen que de momento no le está saliendo nada bien.


Nuestros baddies de esta semana son un grupo de ladrones que están asaltando bancos con armas alienígenas que luego descubriremos que han sido suministradas por Cadmus
, que quiere poner a la opinión pública en contra de los extraterrestres y el Acto de Amnistía. James está tan frustrado porque le han roto la cámara de su padre que entra en una espiral de hastío emocional que le empuja a pensar que estaría genial transformarse en otro vigilante que pegue a los malos cada noche para poder sentirse útil. Muchos pensaréis “¡oye! ¿por qué no?” así tenemos a John Diggle y Oliver Queen fusionados en un mismo personaje; pero chiquillo, si ni Supergirl puede con ellos ¿cómo pretendes enfrentarte a ellos tapado únicamente con un pañuelo y utilizando una puerta blindada a modo de escudo?

La estupidez humana no conoce límites, eso está claro, pero por mucho que digas que tienes un cinturón negro (primera noticia por cierto), no puedes pretender que es buena idea salir a pegar a los malos vestido con ropa normal (o una armadura de acero que supongo que Winn le dará en el siguiente capítulo) simplemente con la fuerza de tus puños simplemente porque estás aburrido dirigiendo CatCo. La gente normal se compra un perro o acude a clases de baile, pintura, defensa personal o boxeo para liberar la rabia contenida. ¿Has pensado hacer lo mismo?

En fin. El caso es que al final James resulta ser tan useless como siempre, y tendrá que ser la propia Lena Luthor quien ayude a Supergirl a detener a los ladrones en su propia fiesta, que había montado expresamente para engañarlos y que acudieran con el objetivo de dejarles sin armas que utilizar aprovechando un invento que produce materia oscura. Hasta Winn hace más aquí que él, que de hecho termina teniendo compasión por él y cederá a ayudarle en su locura de plan. Sin embargo, tengo que volver a halagar al personaje de Lena Luthor, que sigue sorprendiendo cada vez que sale en cualquiera de los sentidos, no solamente por el detalle de querer ayudar a derrotar a los malos sino con el plot twist que nos han regalado al final del episodio: la jefaza de Cadmus resulta ser la madre de Lena (y probablemente de Lex), Lillian Luthor.

El resto del episodio se ha vuelto a centrar en Alex y Sawyers. Tal y como apuntaba la semana pasada, Alex se encuentra terriblemente confusa sobre sus sentimientos hacia la policía, porque no termina de convencerse de ello a pesar de que se alegra terriblemente al enterarse de que Maggie ha roto con la novia (vaya por Dios que pena…). La pobre Sawyers está hundida y destrozada, porque su ex la ha llamado, entre otras cosas, sociópata, así que es normal que no tenga muchas ganas de hablar del tema, sobre todo con Alex, que está especialmente implicada en tratar de consolarla, algo que confunde a Maggie sobremanera porque hasta donde ella ha entendido es heterosexual, y la atención que está recibiendo parece venir con otras intenciones (y madre mía qué lista es, porque su radar no falla)

Lo cierto es que Alex necesita un poco de realidad para darse cuenta de que quizás tiene que plantearse la posibilidad de poder ser homosexual. Será, de hecho, en la conversación con Kara sobre Mon-El, en la que Alex le explica que no puede pretender hacer con él lo mismo que ella hizo para adaptarse a su vida en la Tierra, cuando se dé cuenta de que cada uno debe encontrarse a sí mismo sin esperar a que otros le digan lo que hay que hacer. Es muy curiosa la escena porque se ve perfectamente el momento en el que su cabecita de pronto se da cuenta de que lo que le está diciendo a Kara también se le puede aplicar a ella. (me vais a permitir el mini spoiler de Anatomía de Grey, PERO LO CONSIDERO NECESARIO)


Quien algo quiere algo le cuesta, y dado que es ella la que tiene que aclarar lo que siente, es ella quien debe dar el primer paso para comprobarlo. De esta manera, podemos ver al final del capítulo cómo Alex acude a ver a Sawyers al bar de los extraterrestres, que está allí bebiendo chupitos como si no hubiera un mañana porque se ha quedado en shock después de ser testigo de cómo Cadmus ha matado a los ladrones detenidos para que no revelasen nada, con un método muy parecido al de las bombas implantadas en el cerebro de los miembros del Escuadrón Suicida. Habría que analizar si es una simple referencia o si hay algo más, pero de momento no podemos hacer nada más que aventurar.

Todo el cambio en Alex, que finalmente culmina en esa conversación con Kara, viene motivado por una conversación que mantiene con Sawyers en la primera mitad del episodio. Alex, para intentar que se olvide de la ruptura, le propone salir por ahí a divertirse, una invitación que, como es lógico, Maggie interpreta como una cita, lo cual le extraña porque, como ya habíamos apuntado antes, ella creía que era heterosexual. Alex intenta arreglar la situación diciéndole que tiene razón, que a ella no le gustan las chicas, algo a lo que Sawyers responde no sólo incomodándose un poco sino diciéndole que le sorprendería saber la cantidad de mujeres lesbianas a las que les ha oído decir eso.

Es por ello que, en la conversación que tienen Maggie y Alex al final del episodio, ésta le termina confesando que quizás tuviera algo de razón cuando le dijo que creía que no era gay pero que con su invitación parecía interesada en algo más que en una noche de chicas. A pesar de que deseaba con fuerza que hubiera pasado algo más, lo cierto es que siendo justos no es todavía el momento de que pase nada, aunque poco a poco avanzamos un poco más en esta historia hacia el final que todos queremos.

Sin embargo, entiendo que en esta escena no haya ocurrido nada dado que Alex le reconoce a Sawyers que puede estar interesada en ella en otro sentido más allá de la amistad, pero sin ser capaz de llegar a decir “creo que puedo ser lesbiana”. La verdad es que tiene que ser un paso bastante duro de dar, y teniendo en cuenta cómo se siente Alex con respecto a intimar con la gente, que le revela a Maggie que siempre le ha costado mucho y que no ha tenido la necesidad de hacerlo nunca, pues ya me parece un logro que quiera darle a esta historia al menos una oportunidad. Esta conversación, de hecho, (SPOILER ALERT DE GLEE) me ha recordado muchísimo a la que mantuvo el personaje de Santana en Glee con su abuela cuando le confiesa que ha descubierto ser gay.

¿A vosotros qué os ha parecido el episodio? ¿Qué consecuencias creéis que puede tener que Lillian Luthor sea la jefa de Cadmus? ¿Corre peligro la integridad que hasta ahora ha demostrado tener Lena por culpa de su relación de parentesco? ¿Qué pensáis de cómo se han comportado Mon-El y James en este episodio? ¡Comentándnoslo aquí o en redes sociales!

Una semana más, National City está a salvo gracias a Supergirl

Por Paula (Twitter: @PaulaGN_94)

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Autor entrada: paulagn94

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