Arrow 8×07 Review: Purgatory

¡Ya estamos aquí de nuevo! Esta semana Arrow nos deleita con “Purgatory” el mejor episodio del show. Es un episodio completo, lleno de conflictos emocionales, despedidas, homenajes a todo el viaje de Oliver y lágrimas porque sí, nos ha conseguido emocionar y llegar al corazón. Episodios así son los que te recuerdan por qué hemos acompañado a Oliver en su viaje a lo largo de tantos años. 

AVISO SPOILERS NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS VISTO EL 8×07 Y RECORDAD QUE PODRÉIS DISFRUTAR DE ESTE EPISODIO EL 12 DE DICIEMBRE A LAS 22:50 EN SYFY 

El episodio comienza donde terminó el anterior: en Lian Yu. El lugar que lo empezó todo. Oliver se ve obligado a coger fuerzas de dónde no tiene, mirar a sus hijos a los ojos y contarles que su destino es morir en Crisis. No hay otra salida. La reacción de ambos es muy dispar. Mientras que William se muestra sorprendido pero casi resignado al dolor de perder a su padre una vez más, Mia se muestra furiosa. No sólo su padre les estaba escondiendo algo tan importante si no que puede comprobar que se ha rendido. Una vez más no está luchando para permanecer junto a ellos. Lo acaba de encontrar y tiene que perderlo de nuevo, tiene que dejarlo ir y no puede…no quiere. 

Lo que Mia es incapaz de ver en este momento es que Oliver no ha hecho otra cosa más que luchar para quedarse con ellos desde que descubrió su destino.

El mismo Oliver se lo confiesa. Y esa es la razón por la que no les había dicho nada antes: estaba luchando contra ese destino. Se estaba revolviendo contra él para intentar evitarlo, para robar más tiempo de felicidad con sus hijos, con su familia…pero ya no puede hacerlo más. 

Con la voz rota y desgarrada, con el dolor que solo un padre puede sentir cuando debe dejar ir para siempre a sus hijos, les intenta hacer ver que esta vez no hay salida, no hay truco de última hora, aunque es lo que más desea en el mundo…no sobrevivirá a Crisis.

Soberbia la interpretación de Stephen y Kat en esta escena. Aplausos para ambos. Sentimos ese dolor, ese cuchillo retorciéndonos el corazón y hasta el alma, reflejo de lo que están sintiendo los personajes…al igual que sentimos esa furia, esa rabia de que todo tenga que terminar así. ¡Bravo!

Un apunte que quiero hacer en esta escena de enfrentamientos entre personajes con la verdad, es el detalle precioso de que en el momento que Diggle estaba más perdido en su propio sentimiento de traición, Oliver logra calmarlo con solo una palabra. Oliver es en esta escena la voz de la razón de Diggle, como tantas veces él lo ha sido del propio Oliver.

Diggle, por su parte tiene una reacción bastante similar a Mia y William. No soporta pensar que Oliver está resignado a morir y no soporta que su esposa lo haya traicionado. Porque se siente así, traicionado. No logra entender por qué Lyla no confío en él y le contó lo que estaba sucediendo. Diggle no logra comprender por qué no lucharon juntos como siempre hace.

Por fin, sabemos los motivos reales de Lyla para ayudar a Monitor. Esto es lo que reclamaba en el review del episodio anterior, una explicación mucho más creíble sobre el engaño de Lyla. Ahora la puedo comprender mucho mejor. Monitor le mostró el futuro en un mundo donde ella no lo ayudaba: su Tierra destruida, su familia muerta…ayudarlo era su única opción, así que lo hizo.

Por supuesto, puedo comprender la razón de los actos de Lyla, yo habría hecho lo mismo por muy loca que pareciera toda a situación pero sí tengo problemas con el hecho de que ella no le dijera nada a su marido. John se merecía algo más que viajar a ciegas a un futuro incierto y desconocido. Lyla ha ocultado cosas anteriormente a John pero eran situaciones relacionadas con su trabajo en ARGUS, venía en la nómina, pero esto, Crisis, es mucho más grande que ARGUS y su marido se merecía algo mejor que averiguar la verdad de esta manera.

Diggle está en la misma situación que yo. Siente lo mismo, se siente traicionado, casi…usado. Es como si Lyla no le tuviera la confianza suficiente, es como si no lo creyera capaz de ayudarla a proteger y salvar a su familia. Y justo aquí John empieza a sentir otra cosa además de traición: inutilidad. 

Se siente inútil y frustrado de no ser capaz de hacer algo más que mirar cómo sucede todo y precisamente la única persona que podía sólo abrazarlo y sostenerlo en su regazo, apoyarlo…lo engaña y forma parte de toda esa vorágine de cosas y personas que Diggle se siente incapaz de controlar, incapaz de proteger. Esa es la verdadera traición para John. Más que el engaño, más que los secretos…más que cualquier otra cosa.  

Diggle es un soldado y tiene instinto protector. Proteger y servir es lo que le han enseñado. John sólo quiere sentir que puede proteger a su familia de alguna forma de todo lo que se avecina y no sólo siente que no puede hacerlo, si no que la única persona con la que puede compartir ese sentimiento de inutilidad y frustración, la única persona que lo comprendería…le ha fallado.

Tras esta escena, Mia decide quedarse rezagada y dejar que Oliver y Laurel se encarguen del trabajo de campo. Esto logra que ambos hablen como creo que nunca han hablado. Oliver reconoce el cambio de Laurel. Lo cierto es que, tal y como empezaron las cosas, era impensable la situación que están viviendo ahora, que ambos luchen juntos del mismo lado. A pesar de todo, Oliver se alegra de tenerla ahí, es como recuperar a parte de una persona que fue importante en su vida y, a la vez, descubrir a una nueva.

Ninguno de los dos se lleva especialmente bien pero lo cierto es que Laurel aprecia a Oliver y está viendo lo que ha sucedido con Mia…no quiere que ellos estén así, tan alejados, no cuando necesitan hablar tanto como respirar. A pesar de que ambos son muy cabezotas, tienen que ceder.

Así que Laurel le da un buen consejo a Oliver: que hable con Mia. Lo necesitan. No pueden terminar las cosas así. Oliver pone la excusa de que le está dando el espacio que Mia necesita para que hable cuando esté preparada. Pero Mia no necesita espacio, ni tiempo…necesita a su padre, necesita entender por qué se está rindiendo. Y Oliver teme ese momento, teme ese enfrentamiento.

Él ha llegado a conocer a Mia durante el tiempo que han pasado juntos y sabe que se parece a él. También conoce de sus propios labios lo que significó para ella no tenerlo a su lado y lo que lo odió por ello, lo que sufrió, así que Oliver teme lo que Mia tenga que decirle. Teme su rechazo, su desprecio, lo que le vaya a decir porque sabe que sus palabras serán como cuchillos afilados en su corazón pero, sobre todo, teme su dolor. No puede verla sufrir.

Laurel intenta explicarle a Oliver la posición de Mia. Ella acaba de encontrar a su padre y lo va a perder otra vez. Simplemente no puede soportarlo y desea hacer todo lo posible para retenerlo a su lado y no acepta que él vuelva a dejarla. El problema aquí es que Oliver ya sabe lo que Mia siente pero no se ve capaz de enfrentarla en este momento…así que hace lo que siempre hace: concentrarse en su misión. Esa misión es importante porque gracias a ella sus hijos tendrán un mundo en el que vivir y eso, esa misión, protegerlos incluso más allá de su existencia, es la prioridad.

Desde luego que ese instinto protector de Oliver es admirable (y muy caliente #sorrynotsorry) pero no es la forma correcta de tratar esto. La supervivencia de su familia es siempre su prioridad pero Mia lo necesita. En este momento no necesita a un héroe que salve al mundo, sólo necesita a su padre, a un padre que la consuele y le explique qué está sucediendo, a un padre que la haga sentir segura.

En paralelo a esta conversación, se desarrolla una chala similar entre William y Mia lo que nos acerca mucho más a lo que hay en el corazón de Mia. 

Descubrimos que ella se siente traicionada de nuevo, había empezado a confiar en su padre, a creer en él, en que estaría a su lado sin importar nada, pero a la hora de la verdad ha vuelto a elegir a la ciudad por sobre su familia, por sobre ella…una vez más, Mia siente que no es lo suficientemente importante para que su padre se quede a su lado, para que la elija y la ponga por encima de todo. No va a participar en todo eso. No va a ayudar en esa misión que sólo aceleraría la muerte de su padre y no serviría de nada…Oliver le ha demostrado que no la necesita. Él tenía que elegir…y ya ha elegido. Y no ha sido a ella.

Este sentimiento de traición en Mia, de abandono lo lleva arrastrando desde hace tantos años y ahora es como volver a revivirlo todo de nuevo, su pesadilla nunca acaba y no puede más. Simplemente llegó a su límite. Puede que no lo demuestre, sólo a William le muestra un poco de lo que siente pero…no puede volver a vivir ese dolor. Apenas sobrevivió la primera vez…ahora la rompería en tantos pedazos que no podría recomponerse. Por eso, decide intentar poner distancia entre ella y su padre, tanto física como emocionalmente porque es lo único que es capaz de hacer.

Mia necesita sentir que tiene control sobre sus propios sentimientos, no puede dejar que la sobrepasen porque no quedaría nada de ella. La única manera de intentar controla sus propios sentimientos, de intentar no romperse es intentar poner ese muro físico y emocional entre su padre y ella, es lo único que le da la sensación de control que necesita…aunque realmente no pueda controlar nada.

A pesar de todo lo que siente Mia y de estar jodidamente enfadada con Oliver, es su padre y no piensa dejarlo solo, no piensa dejarlo morir ni ahora ni en Crisis y le da igual lo que digan todos, para ella todos lo están abandonando a pesar de que él ha dado y dará absolutamente TODO por ellos. William comprende cómo se siente Mia y va tras ella, necesita hablar con ella.

William conoce a Mia y es consciente de que ahora mismo está sintiendo lo mismo que sintió cuando descubrió que Felicity seguía siendo Overwatch, una mezcla de enfado e instinto de protección (instinto heredado de su padre). Puede que esté enfadada, puede que quiera estrangularlo…pero quiere protegerlo incluso de sí mismo. Quiere ayudarlo y quiere que sepa que ella está ahí y que no le pasará nada. Aquí los papeles se invierten, es su padre quien debería protegerla a ella (y lo hace) pero a Mia no le importa. Lo único importante es no abandonar a su padre. Simplemente no puede hacerlo. Lo ama demasiado.

Y no comprende cómo William puede estar tan impasible ante todo, ante el hecho de que su padre esté solo ante a saber qué peligros y que vaya a morir próximamente. Pero William no está tranquilo, por supuesto que está preocupado, por supuesto que le duele, pero Felicity le enseñó (en una de las mejores escenas del show) lo que su padre era capaz de hacer, el riesgo que corría pero también las habilidades que tenía. Esa vida llena de peligros es la que su padre eligió y debe confiar en él para siempre volver a salvo a casa, no puede hacer otra cosa que no sea confiar.

William pasó tanto tiempo guardando rencor, tanto tiempo enfadado con su padre e interponiendo el mismo muro emocional y físico que ahora está interponiendo Mia que sabe cómo se siente. Sabe cómo es esa sensación de descontrol y esa necesidad de simplemente hacer algo para que tu alma no se rompa. Él lo hizo, al igual que lo está haciendo Mia, y perdió muchos años, un tiempo precioso con su padre que ya no puede recuperar.

Es lo que tiene el tiempo…no podemos volver a él, no podemos recuperarlo…y William se arrepiente de haber desperdiciado un regalo como el tiempo que tenía con su padre. No quiere que Mia cometa el mismo error, sabe que después lo lamentaría igual que lo lamenta él. Su padre los ama, esa es la única verdad en este asunto, los ama y solo desea su felicidad. Por el bien de todos, por el bien de los instantes que les quedan juntos…deben centrarse en eso. Él ha decidido hacerlo y sólo espera que Mia lo haga también.

Mia decide hacer lo mismo que William, sabe que él tiene razón y una muestra de ello es su reacción al ver llegar a Oliver. Ese “papá, ¿estás bien?” se me ha clavado en el corazón. Mia se muere por abrazarlo, por aferrarse a él y no soltarlo…y Oliver se muere por hacer lo mismo. Pero no lo hacen…por el momento. Oliver conecta con la mirada de su hija y sabe que los dos deben hablar: es una promesa.

Sin embargo, antes de su llegada, Oliver también ha tenido que reflexionar sobre algunas cosas en su conversación con Yao Fei. Él conoce a Oliver y sabe que está evitando enfrentarse a sus hijos porque no puede despedirse de ellos, no es capaz de mirarlos a la cara y decirles que deben volver a perderlo, que deben crecer sin él y volver a pasar la vida sin él…que deben dejarlo ir porque ni siquiera él puede dejarlos ir…pero debe hacerlo.

Para Oliver, como siempre, su prioridad es volver con su familia, él ha cambiado gracias a ellos, gracias a todos…creyeron en él cuando nadie, ni siquiera él mismo lo hacía y dejarlos ir, saber que no va a poder verlos crecer ni volver a formar parte de sus vidas una vez que ha estado en ellas…es superior a sus fuerzas. Pero Yao Fei le dice que él vivirá, aunque no sea físicamente, él vivirá a través de ellos, al igual que su hija Shado vivió a través de las enseñanzas que le dio a Oliver, los hijos de Oliver son su legado, ellos mirarán por sus ojos, por ellos vivirá siempre.

Esa enseñanza se queda en Oliver hasta el final y nos lo muestran claramente cuando él se tiene que ir en medio de la lucha junto a Diggle y se para un momento para mirar atrás y verlos a todos luchando…está contemplando la vida que surgirá después de Crisis, está contemplando su legado y su supervivencia por encima de lo físico. Él y sus enseñanzas están implícitas en todos ellos. Están luchando mano a mano porque él se cruzó en algún momento en sus vidas. Oliver sobrevivirá mientras su legado siga vivo.

En medio del episodio, casi por sorpresa, han aparecido dos personas claves en el pasado de la serie y de las temporadas a las que homenajea este episodio: Fyers y Yao Fei. Uno un enemigo, otro un aliado convertido en amigo. Al comprobar que Fyers se quería vengar de él, Oliver sentía la responsabilidad de atraparlo. Él no iba a permitir que alguien de su pasado, que tiene sus propias cuentas pendientes con él le hiciera daño a su equipo. Se siente responsable por el pasado que comparte con Fyers y no quiere que los errores de su pasado choquen con sus seres queridos del presente. Oliver Queen no sería Oliver Queen si no se sintiera responsable de algo y se hiciera cargo.

Ya no es el mismo hombre de antes, tal y como le dice a Fyers y le dijo a Anatoly. Ahora es un hombre distinto y no va a cometer los mismos errores. No va a expiar con sangre sus pecados, no si puede evitarlo y tampoco va a dejar que esos mismos pecados alcancen a su familia. La evolución de Oliver y su desarrollo como personaje es una auténtica maravilla y situaciones como esta lo demuestran.

Dicho esto, no he llegado a comprender del todo bien ya no sólo cómo la isla vuelve a ser una realidad, si no la aparición de Yao Fei y Fyers cuando se supone que deben estar muertos. No me gustan nada los muertos vivientes en el show…y no he terminado de entendrr una explicación tan enrevesada de su aparición pero, por esta vez, se lo perdono a los productores por la maravilla de episodio que nos han regalado.

Por su parte, la familia Diggle también comparte un tenso momento. Mientras Connor y Lyla aprovechan para intercambiar historias sobre el pasado y empezar a conocerse, John aún no puede envolver la cabeza sobre lo que ha hecho Lyla pero, más allá de eso, no puede aceptar que no sea capaz de cambiar lo que va a suceder, que no sea capaz de proteger a su familia sin tener que poner la confianza de su matrimonio en riesgo.

En medio de todo este caos, René, Diggle y Dinah logran encontrar a Roy pero se encuentran ante una difícil decisión: deben amputarle el brazo. Mientras que todos, incluso el propio Roy, acepta su destino, Diggle se niega a ello. Aquí se refleja claramente lo que os comentaba antes sobre el sentimiento de inutilidad y frustración de John. Él necesita hacer algo, lo que sea, para salvar a Roy de todas las formas posibles, es su amigo y no le va a hacer algo así. Es algo físico. 

Siempre encuentran una manera y se niega a creer que esté todo perdido. 

Simplemente no puede pensarlo, no puede rendirse porque eso significaría aceptar su fracaso. Pero tiene que hacerlo. Lo único que puede es estar ahí para él, sostenerlo y mirarlo a los ojos, que sepa que no está solo. Pero a veces eso es lo único que podemos hacer…solo estar ahí.

La conversación que ambos mantienen más tarde incide en lo que estamos comentando. Diggle le confiesa  Roy cómo se siente: no puede proteger a los que ama. Es incapaz de hacerlo. No pudo protegerlo a él, tampoco a Oliver, ni a sus hijos, ni a Lyla…a su familia. Siente que les ha fallado a todos y eso lo está consumiendo poco a poco. Roy intenta liberarlo de esa sensación de fracaso, de esa culpa por no poder hacer más. Dice una verdad enorme: sea como sea, el equipo siempre se cubre las espaldas. A veces, hay que hacer sacrificios y tomar decisiones difíciles…pero la familia siempre está ahí. Tal y como Diggle ha estado. Roy encontró en el equipo a su familia y haría todos los sacrificios que fueran necesarios. Si volviera atrás…no cambiaría nada ni lo haría de otra manera. Esto es simplemente precioso.

En un abrir y cerrar de ojos, Diggle pierde al amor de su vida. Lyla debe seguir su destino e ir donde sea que Monitor la lleve, es la única forma. Diggle y Lyla no hablan, no se dicen nada…pero se lo dicen todo con una mirada. Es precioso ver cómo se comunican sin palabras en un lugar lleno de gente. En esa mirada está todo dicho: “perdóname, te amo, cuida de nuestros hijos”. No hace falta más. John por fin la entiende, Lyla sabe que él la ha entendido y perdonado, ambos se aman…y sólo quieren que sus hijos puedan tener un mundo mejor en el que vivir.

Así, Lyla desaparece….y después vuelve a aparecer como Harbinger, un heraldo de Monitor. Ella es quién lleva su mensaje y va reclutando a los héroes pero…parece que ya no es nuestra Lyla. Es precisamente eso lo que le dice a Oliver cuando aparece ante él. Es como si ella se hubiese convertido en otra persona, con su mismo aspecto, su misma historia pero completamente diferente. ¿Lyla se habrá ido para siempre? Sinceramente, yo creo que no y de alguna forma ella volverá al final de Crisis.

Me ha llamado la atención que Oliver diga que “no está solo” en medio de la batalla con Fyers. Eso habla de la evolución del personaje. En el momento en el que conoció a Fyers, Oliver no sólo estaba solo, se sentía solo. Estaba en una isla extraña y brutal con ningún amigo y solo algún que otro aliado. En ese entonces, Oliver se habría enfrentado solo a Fyers pero ahora tiene a todo un equipo que lo respalda. Oliver empezó su viaje librando sus batallas en solitario y lo termina librándolas en equipo. Es una metáfora perfecta.

Al final del episodio, llegan los momentos más emotivos: las despedidas. Creo que están muy bien separadas por tiempos e importancia, de este modo, las más importantes se han quedado para el final y con un tiempo más largo que las anteriores. 

La primera despedida que vemos es la de Oliver, René y Dinah. A ellos les enseñó a controlarse y a tener un propósito mucho más grande, les enseñó que el camino de la sangre y la venganza no era el único a seguir. Les enseñó que un equipo podía ser una familia y que trabajar solo no llevaba a ningún lado. Les enseñó las mismas lecciones que él mismo aprendió. Está orgulloso de lo que han logrado, de los héroes en los que se han convertido…y ahora les toca el turno de seguir el mismo camino, de seguir luchando aunque él ya no esté. Bastante emotiva esta despedida aunque no terminemos de soportar a René y Dinah y no se nos olvide lo que le hicieron a Oliver. 

Tras esa despedida, llega la de Roy. Roy fue el primer alumno real de Oliver, al primero al que le dio un propósito y una familia cuando no tenía nada. Roy encontró su verdadera vida, destino y familia gracias a Oliver. Y Oliver también aprendió de Roy que era capaz de inspirar a la gente y cómo hacerlo. Roy siempre será especial, siempre será como uno más de sus hijos. Y se alegra tanto de tenerlo a su lado…pero a la vez lamenta lo que le ha pasado , que haya pagado un precio tan alto por estar a su lado. 

Oliver deseaba más que nada volver a tenerlo a su lado en el equipo pero hubiera dado todo, hubiera renunciado a eso solo para que Roy no sufriera lo que ha sufrido. Pero para Roy mereció la pena, el equipo es su familia y el sacrificio por la familia nunca es un sacrificio perdido. Lo haría todas las veces necesarias. De este modo le agradece a Oliver todo lo que le ha dado casi sin saberlo.

En ese momento aparece William para darle el tótem, el mismo que significó tanto para Thea en su momento y para él después. Ese tótem que a William lo conecta con su familia, con su madre…y que lo conecto a él y, con ello a su hermana, al equipo…y a su padre. Y William quiere que Roy sienta lo que él sintió: que no está solo. Pero Roy no lo necesita porque la familia se encuentra sin importar lo que suceda, forman parte de ti.

Después de la despedida de Roy, viene una aún más dura: la de William. Lo primero que quiere hacer William es darle el tótem, quiere que Oliver sienta que ellos están con él haya donde vaya, nunca estará solo. Pero Oliver desea que William se lo quede, él los lleva en el corazón y nunca se sentirá solo si piensa en Elois pero William….Oliver quiere que mantenga ese tótem y que recuerde, que lo recuerde a él y que recuerde cuánto lo ama. 

Lo primero que hace Oliver es pedirle perdón, él solo quiere que le perdone por dejarlo, pasar tiempo con él ha sido un regalo enorme…se alegra tanto de haberle podido robar esos instantes al tiempo y al universo, se alegra tanto de haberlo conocido….que casi no puede respirar cuando piensa en dejarlo. Y necesita…Oliver necesita escuchar que William no le guarda rencor, que lo entiende, necesita saber que no siente como si él lo estuviera abandonando.

Antes, William se sentía así pero ahora todo ha cambiado. Cuando era un niño no tenía la madurez suficiente para entender pero ahora lo hace. Ahora sabe lo que es tener que proteger vidas por encima de la tuya propia, tener que luchar y sacrificarse por lo demás. Ahora, William sabe lo que significa ser un héroe y está orgulloso de que Oliver sea su padre. 

Para Oliver, esto significa el mundo entero. Necesitaba esto. Necesitaba saber que sus hijos entendían y se sentían orgullosos del hombre en el que se ha convertido, que a pesar de todas sus sombras, su pasado y su oscuridad ha podido lograr ser alguien de quien sus hijos se enorgullezcan. Y Oliver está tan orgulloso de William, del hombre en el que se ha convertido, del hombre que es…lo ama con toda su alma y es todo lo que podría pedir en un hijo. Es un hombre de valor. 

Así, padre e hijo se funden en un abrazo que habla de anhelo, de dolor, de desgarro, de necesidad de no separarse nunca, de tener más tiempo…pero también habla de perdón, de orgullo y de amor. Es hermoso. 

Después de recuperarnos un poco, volvemos a llorar sin parar con la despedida de nuestros hermanos más amados: Oliver y Diggle. Lo primero que hacen es ponerse de acuerdo para mantener a sus hijos a salvo, a ellos puede pasarles de todo pero no van a permitir que sus hijos sufran el mismo destino, pase lo que pase. Y eso es justo lo que haría cualquier padre. 

Ellos dos son tanto el uno por el otro que simplemente no saben qué decir. Ninguna palabra parece suficiente para describir lo que significan para el otro, lo que les duele que esto esté sucediendo. John simplemente no puede envolver la cabeza sobre el hecho de que su hermano se vaya a ir para siempre después de todo a lo que han sobrevivido juntos…no puede aceptar que no vaya a sobrevivir a Crisis. Siempre lo hace. Oliver siempre cae de pie…y ya no lo hará más. Y siente como si le fallara, como si no pudiera protegerlo como Oliver haría con él pero John nunca le ha fallado y esto no es una excepción. Es sólo su destino.

A Oliver le cuesta un mundo no soltar lágrimas, no…dejarse llevar por la desesperación. Le encarga a Diggle que los cuide a todos igual que siempre le ha cuidado a él. Todo lo que han vivido juntos…parecía impensable cuando se conocieron. 

Esa es una de las mejores cosas de la vida, una persona aparentemente insignificante se puede convertir en tu todo, en tu familia y puede llegarte al corazón sin esperarlo, ni siquiera sin quererlo. Es lo que les sucedió a ellos. Oliver estaba decidido a cumplir su misión de venganza en solitario y era tan oscuro que se aislaba en sí mismo para no contagiar esa oscuridad a nadie y Diggle…acababa de perder un hermano, a su familia y nunca esperó que ese playboy rico que lo había tenido todo en la vida (aunque realmente no tenía nada) se convirtiera en un compañero de armas, en un hermano, en familia. Pero lo hizo. Lo hicieron y ahora…despedirse es simplemente impensable. 

Tal y como le dice Oliver, si él está ahí es gracias en gran parte a Diggle, siempre fue su roca, su voz de la razón, su conciencia incluso cuando deseaba no escucharla. John Diggle es una de las personas más importantes para Oliver y es algo que Diggle también siente por Oliver. Diggle ha sido la roca de Oliver pero Oliver también lo ha sido para Diggle. Siempre lo ha tenido cuando lo ha necesitado, no importa qué. Ambos se funden en un abrazo tan sentido que da escalofríos. Todo se dice en ese abrazo. Hermandad se queda corta para lo que son pero es la única palabra que se acerca.

Y mientras intentamos no deshidratarnos de tanto llorar, vamos a pararnos un momento para analizar un detalle. Oliver le pide a Diggle que cuando todo termine, busque a Felicity para decirle que haga lo posible para que sus hijos crezcan juntos. Los ha visto y saben que no tenerse el uno al otro hizo aún más duro todo lo que sucedió…y quiere que se guarden las espaldas y que ninguno de ellos se sienta solo porque parte de su familia está ahí. Es un detalle maravilloso pero…¿esto cambia el futuro?

Puede que sí porque, por lo que sabemos hasta ahora, William y Mia crecieron separados pero sí eso cambia….el futuro a la fuerza también debe hacerlo. 

Tras esto, llega la despedida más dura: la de padre e hija. Sucede en un lugar emblemático en la isla, en el purgatorio personal de Oliver. Fue en ese lugar donde Oliver enterró a las personas que lo empezaron todo, ahí está el principio de su historia y el principio de su rabia, de su dolor. El mismo dolor y la misma rabia que Mia ha sentido. 

Oliver necesita saber que ella está bien. Mia es como él y por eso sabe que, a pesar de la dureza que aparenta, emocionalmente es todo corazón y se le puede dañar permanentemente, que sea él quién lo haga lo está matando. Es entonces cuando Mia se sincera. Ella no está bien. 

Ella solo ha conocido a su padre a través de historias, de historias de un héroe caído. Un héroe que lo sacrificó todo, incluida a ella. Y eso se sentía tan mal, la hizo sentir tan abandonada, tan insuficiente para él…y ahora ha vuelto a revivir esa pesadilla, ese dolor una y otra vez, justo cuando se había permitido bajar la guardia y empezar a sentirse segura junto a su padre. 

Oliver está muriendo por dentro al saber el sufrimiento que su decisión le causó. Él solo quería hacer lo mejor para ella, protegerla incluso con su vida, nunca quiso dañarla, nunca quiso abandonarla. Ella no es sólo suficiente, ella lo es todo y dejarla a ella, a su madre y a William fue lo más duro que tuvo que hacer y que vicie en su vida. Mia por fin ha logrado entenderlo. Ella, como William, también sabe ahora lo que significa ser un héroe, lo que significa amar a tu familia por sobre todas las cosas. 

Mia culpaba a Oliver por haberse ido pero ahora no puede culparlo porque sabe que todo lo hizo por ellos, para que vivieran en un mundo mejor, para que tuvieran una vida. 

Oliver se sincera con Mia sobre lo que significó y significa la isla para él. Siempre fue su purgatorio, odiaba la isla, la rehuía pero a la vez la buscaba cuando estaba perdido porque era lo único que conocía. Pero esa isla y lo que superó allí le hizo un hombre mejor, le hizo el hombre que es hoy en día. 

A pesar de todo lo horrible que sucedió allí, si no llega a ser por eso, su vida y su destino habría sido totalmente diferente y jamás hubiese sido realmente feliz porque nunca habría conocido ni tenido a su familia. 

Eso es la vida al fin y al cabo, encontrar tu destino a pesar de las dificultades y tener esperanza…esperanza de que todo sucede por alguna razón, eso es lo que hizo Oliver y no cambiaría esa vida por nada. Pero ahora es el tiempo de Mia, a ella le pasa ese legado, su legado, no puede estar en mejores manos, ella seguirá aprendiendo igual que le sucedió a él. Mia aprenderá sus propias lecciones y sufrirá sus propias pérdidas pero Oliver quiere que sepa que todo merecerá la pena porque la convertirá en la mujer que ha de ser. 

Este traspaso oficial del legado de Green Arrow emociona hasta las lágrimas. Realmente te hace ver dónde todo comenzó y cómo el viaje aún sigue solo que con otro protagonista. 

Mia solo puede agradecer a su padre que le haya dado la oportunidad de formar parte de su historia, de conocerlo, que le haya dado un pedazo de su corazón y le haya abierto las puertas a ese trozo de alma atormentada que siempre había temido mostrar. Pero Mia no tiene nada que agradecerle, puede que su historia haya terminado pero la de su hija, solo acaba de comenzar. No será fácil pero, como bien dijo Oliver una vez, nada que merezca la pena es fácil. 

En ese momento ambos se abrazan, se aferran el uno al otro sin querer soltarse, casi dejándose sin respiración, agradecidos con la vida por el regalo de haberse conocido y llenos del amor que se tienen el uno al otro. 

Tras esto, Mia está de acuerdo en irse a casa pero no tiene tiempo…la Crisis acaba de empezar. 

Y así, le damos la entrada al crossover. Sigo pensando que Oliver no va a morir al final, bien literalmente o bien porque seguirá vivo aunque el mundo crea que está muerto. Por supuesto, sí me espero que Oliver “muera” en un episodio de Crisis…así que ya voy preparando los pañuelos. 

En cuanto a los stunts, destacan especialmente la lucha final de todo el equipo contra Fyers y sus secuaces y la lucha de Oliver y Laurel contra los mismos chicos malos. Realmente bien coreografiadas ambas luchas.

CONCLUSIÓN

En conclusión, si la semana pasada nos quedábamos con un sabor amargo de un episodio que no estuvo a la altura, este la ha superado con creces. Es triste, es emocional, es duro, es…real. Al fin y al cabo, uno de los mayores atractivos de Arrow que la diferencian de los demás shows del mismo estilo es que, en medio de superhéroes y superpoderes, Arrow es tan real como la vida misma y cuenta la historia sobre un héroe hecho a sí mismo y que se sacrifica por todos. Este episodio no podría ser mejor reflejo de eso.

Durante años hemos sido testigos del nacimiento de Oliver como héroe y este es su momento cumbre, donde vemos y vivimos desde dentro todo lo que ha construido a base de sacrificio y dolor…pero también a base de felicidad. 

Conocimos a Oliver como un hombre roto que era la sombra oscura de sí mismo y no creía merecer amor o una familia, mucho menos pensaba en ser un héroe, sólo saboreaba el sabor de la venganza. Hoy, Oliver es un héroe con todas sus letras que tiene un equipo que lo respalda y una familia que lo daría todo por él.

Ha sido tan…impactante vivirlo. Realmente vivir y caer en la cuenta de todo lo que este hombre ha sufrido, luchado y conseguido. Verlo despedirse de sus seres más queridos ha sido un momento para la posteridad. En esas escenas tan emocionales nada ha quedado sin decir. También ver cómo Oliver dejaba ir sus últimos fantasmas, esos fantasmas del pasado que le han llevado dónde está y, por último, observar cómo Oliver contemplaba desde lejos todo lo que ha construido y cómo sería la vida sin él.

Su equipo, su familia, están luchando codo con codo gracias a él. Para Oliver es como observar su legado más puro, el resultado de todos sus sacrificios, incluso el de su propia vida. Es una retrospectiva a todo por lo que ha luchado, sabiendo que puede estar orgulloso de haberlo conseguido. Para nosotros, es una mirada clara al fin del viaje de Oliver, un viaje en el que lo hemos acompañado durante estos años y que también es, en parte, nuestro.

No me equivoco si digo que este episodio es el mejor de todo el show. La forma tan brillante de tratar los conflictos emocionales, los miedos de los personajes, su historia tan cruda y real que ha sido pleno sufrimiento para los espectadores y que nos ha hecho realmente meternos en la historia y estar ahí junto a Roy, apoyándolo mientras le cercenaban el brazo o junto a Diggle mientras intentaba entender por qué no lograba salvar a las personas que más le importan o junto a Mia, William y Oliver que intentaban decirse adiós sin querer perderse. El significado emocional del episodio es maravillosamente triste y agridulce, como lo son todas las despedidas. Y a eso ha sabido este episodio: a despedida. Junto a ella, Crisis ha empezado.

Y hasta aquí la crítica del 8×07 de Arrow. ¿A vosotros qué os ha parecido el capítulo? ¡No dudéis en comentármelo! Nos leemos este lunes con la review de la primera parte de Crisis y recordad que podéis disfrutar de este episodio el 12 de diciembre a las 22:50 en SYFY

Por Raquel

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Raquel

Un día descubrí las series, al día siguiente internet y mi vida muggle se fue a la basura. Escritora a tiempo completo, y fangirl como modo de vida.

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