¿Por qué vemos series? La ciencia tiene la respuesta

No seré yo el que diga que esto de ver series es todo un vicio del que ninguno quiere desengancharse… Pero lo digo. Capítulo tras capítulo nos tragamos temporadas completas casi sin darnos cuenta. Lo que en un principio parecía no tener una explicación más o menos sólida, resulta que sí, que sí que la tiene. Ya no tendrás que sentirte culpable por reducir al mínimo tus niveles de vida social para ver un final de temporada cuanto antes. Amiga, ¿por qué vemos series? la ciencia tiene la respuesta.

«SOMOS EMPÁTICOS POR NATURALEZA»

La pregunta es sencilla. ¿Qué tienen las series para que logren tenernos delante de una televisión durante horas? Y ojito, en muchos casos sin movernos ni para ir al baño. A nivel psicológico sí que podemos darle una respuesta basada principalmente en la empatía.

Sí, has leído bien. Diversos estudios psicológicos han desarrollado teorías sobre nuestra capacidad para empatizar. Lo hacemos con aquello que vemos en la pantalla y, en la mayoría de los casos, nos vemos reflejados a nosotros mismos e incluso a personas de nuestro entorno. La conclusión ha sido determinante: la empatía nos lleva a interiorizar las emociones de los personajes que vemos en televisión. Así pasamos a sentirnos en muchos de los casos partícipes de sus historias.

Esto nos lleva a desear con ansia saber qué les sucederá en un futuro cercano y como serán capaces de solucionar la situación por la que están pasando. ¿Será que inconscientemente tratamos de encontrar soluciones a nuestros problemas personales en personajes con los que sentimos una especial conexión?

«LA IMPORTANTE APLICACIÓN DEL APRENDIZAJE VICARIO»

¿Por qué vemos series? La ciencia tiene la respuesta

Precisamente en eso se basa el modelo de aprendizaje vicario. Un proceso en el que el ser humano es capaz de aprender de figuras semejantes a nosotros y aplicar algunos de sus comportamientos para tratar de lidiar con una amplia diversidad de situaciones que no sabemos confrontar.

El neuroeconomista Paul Zak realizó un estudio en el que mostraba mediante un vídeo como un padre pasaba con su hijo enfermo sus últimas horas de vida. La respuesta fisiológica de los sujetos que se prestaron al experimento no se hizo esperar: los niveles de cortisol y oxitocina (las hormonas responsables del estrés y la empatía) se disparaban tras visualizar dicho vídeo.

«EL ARTE DEL CLIFFHANGER»

Por otro lado hay otros elementos fundamentales que explican nuestra ansia por devorar nuestras series preferidas. En este punto los conocidos como cliffhangers juegan un papel fundamental. ¿Que no sabes qué es eso? Pues yo que te lo explico. Un cliffhanger es cada una de esas situaciones extremas que vive un personaje al final de un capítulo y que un guionista con un mal corazón decide que tendrás que esperar a la semana siguiente para saber como se resuelve.

¿Por qué vemos series? La ciencia tiene la respuesta

Este recurso es algo muy común en todas las series y nos deja siempre con las ganas de más y más (y más, y más, y más…). La situación de no saber con certeza qué es lo que va a suceder con nuestro personaje favorito provoca que nuestro organismo produzca un exceso de CRH (otra de las hormonas implicadas en el proceso del estrés) el cuál nos lleva a permanecer en un constante estado de alerta.

Esta sensación es la responsable directa de que en muchas ocasiones incluso perdamos el sueño, el apetito y, como ya se dijo al principio, las ganas de ir al baño. Efectivamente, este estado de alerta es el culpable de que sintamos ese deseo de saber más sin importarnos que al día siguiente el despertador vaya a sonar a las seis y media de la mañana.

«EL EXCESO DE DOPAMINA»

Si a todo esto le sumamos la producción de dopamina por parte de nuestro cerebro cada vez que vemos nuestra serie favorita… ¡BOOM! Mezcla explosiva. Esta sustancia refuerza nuestra sensación de placer y nos hace, en cierto modo, adictos a esta nueva manera de obtener tal sensación.

¿Por qué vemos series? La ciencia tiene la respuesta

Por otro lado, existen otros estudios que sugieren que nuestro cerebro es algo masoquista y tiene la tendencia de centrarse más en aquello que nos provoca cierta sensación de suspense, o vértigo emocional, pasando a ignorar muchas veces el resto de nuestras obligaciones. And I oop…

Algo mucho más obvio es ese sentimiento de hacer uso de las series como vía de escape de nuestra rutina diaria. Sí, ya sabes de sobra lo bien que sienta llegar a casa después de un día duro, tirarte en el sofá, abandonarte a tu suerte y empezar a reproducir capítulos como una loca. Estamos ante un modo de desconexión de lo más eficaz que nos aleja durante un rato de nuestros problemas y conflictos diarios.

Así es, amiga. La ciencia ha hablado y nosotros ahora lo tenemos claro. No se trata de que seamos personas con un idílico affaire con el sofá de casa, la culpa es el exceso del CRH. ¡Maldita sea!

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