Pequeñas joyas de Netflix XI: Perdida

Perdida es esa serie que te reconciliará con la ficción española.

A pesar de haber pasado sin pena ni gloria por antena 3 (todos sabemos cómo suelen tratar las cadenas generalistas a las ficciones), dio el salto a Netflix con unos resultados más que decentes, llegando a ser una de las series más vistas durante varias semanas consecutivas.


La serie, creada por Natxo López (Gran Reserva, Vivir sin Permiso, Caronte), el cual ha hecho un hilo en su cuenta de Twitter explicando curiosidades del rodaje, nos lleva de la costa Mediterránea, más concretamente de Valencia, hasta Bogotá, Colombia. El choque de culturas queda patente desde el minuto uno, siendo éste un problema añadido a las tramas que se sucederán a lo largo de los 11 episodios que dura Perdida.

Para ello, cuenta con un reparto de lujo a ambos lados del charco. Daniel Grao (Promesas de Arena, La Catedral del Mar, HIT), Carolina Lapausa (Estoy Vivo, Amar es para Siempre), Adriana Paz (Vis a Vis), Melani Olivares (La Embajada, Bajo Sospecha, Aída), Ana María Orozco (Yo soy Betty, la fea).

La trama

Antonio, padre de Soledad (la niña «Perdida»), disfruta de unos días en familia en la playa. De repente, su mundo se viene abajo cuando su hija de tan solo 5 años desaparece sin dejar rastro. 13 años después, Antonio es detenido en el aeropuerto de Bogotá por tráfico de drogas. Pronto veremos que esta detención no es casual, y es que Antonio no ha dejado de buscar a su hija en ningún momento. Contará con la ayuda de Angelita, abogada Mexicana dispuesta a todo con tal de progresar laboralmente.

Por su parte, Inma, su exmujer y madre de Soledad, al enterarse de la detención de Antonio, se huele algo raro y decide investigar el por qué de estos hechos. Con la fiel ayuda de la comisaria Aguirre, sus pesquisas le llevan a la ciudad de Bogotá, donde no duda en meterse de lleno en las cloacas de la ciudad con tal de descubrir la verdad sobre el secuestro de su hija.

La otra cara de la moneda la protagonizan Cruz y Quitombo, enemigos íntimos de la ciudad colombiana que se disputan la posesión del cártel más grande de toda Colombia. Además, las acciones del pasado interferirán directamente sobre el paradero de Soledad y la rocambolesca historia sobre su secuestro.

¿Otra serie más sobre niños desaparecidos?

Sí, pero no. Es evidente que el arranque de la serie no es algo novedoso, pero sí me lo parece el desarrollo de la misma. Y el desenlace, obviamente. Sin querer ser yo quien os destripe los giros que toma la trama, diremos que todos tienen cosas que ocultar. Y hasta aquí puedo leer.

Pero si hay algo por lo que destaca Perdida, es, sin duda, por el ritmo que lleva desde su inicio. No hay ni un solo episodio que se te haga lento o aburrido. En todos y cada uno de ellos, la trama avanza a pasos agigantados y la madeja que se va formando no hace más que liarse aun más.

Otro de los puntos a favor que nos trae Perdida es que no trata por tonto al espectador. Esto es algo que me genera un rechazo estrepitoso. Pero no es el caso de esta serie. Los pequeños detalles o sutilezas, son de por sí, pruebas fehacientes del curso que va a llevar la trama. Y esto debe quedar ahí, no hace falta que nadie lo exprese con palabras, no somos monos con platillos delante de un televisor. Mini punto.

Os dejo por aquí el tráiler.

Nivel de recomendación: alto

The following two tabs change content below.

Paco

Productor audiovisual cuando me dejan, seriéfilo 24/7. Me gustaría escribir más, pero siempre lo dejo para mañana. Lost es mi religión y a quién le pique que se "arrasque". Littlefinger deserved better.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pequeñas joyas de Netflix XI: Perdida

de Paco Tiempo de lectura: 3 min
0