Nueva tanda de detalles de The Mandalorian

Muy buenas a todos mis queridos Seriéfil@s, clones, droides de protocolo, mandalorianos, Obi-Waners, adoradores del FinnPoe y demás. ¿Cómo lleváis el final de 2019? ¿Bien? Yo no, pero eso es para otro artículo. Pero lo que viene siendo la espera por la llegada de Disney+ a España y poder disfrutar de The Mandalorian lo estoy llevando genial. Quedan solo dos episodios para que la temporada acabe y no he visto ni uno, porque no soy americano y no tengo acceso a dichos episodios, pero siempre consigo traeros una serie de easter eggs y curiosidades que van apareciendo y nos retrotraen un poquito a otros productos de Star Wars. Que no seré yo quién lo diga pero estos gestos son de agradecer. Así que sin más vamos con una nueva tanda de detalles de The Mandalorian, concretamente de los episodios cinco y seis llamados The Gunslinger y The Prisoner.


Hasta aquí la parte sosegada del artículo hasta nuevo aviso. A partir de aquí necesito que me imaginéis haciendo aspavientos y gesticulando un montón porque otra cosa no, pero irritarme es mi afición favorita, y ya si me irrito con Star Wars es ya el acabose. «Pero Rubén, ¿esto no era un artículo de detalles de la serie?» Pues sí pero tengo un coraje ahí bien metido muy dentro que hay que sacarlo, y si tengo que transformar este fabuloso artículo en un amasijo de «enrritación» LO VOY A HACER.

Vamos a empezar con el principio del quinto episodio titulado The Gunslinger. A tope con el comienzo, con esa persecución de naves en el espacio con un acabado que, oye, chapó. Total, que por cuestiones que no vamos a entrar en detalles, nuestro dúo protagonizado por Mandarino y el muñeco de 30€ del Alcampo deben hacer una paradita en...Tatooine. Recordad, aspavientos, gestos y golpes en el escritorio. O sea, que me toca ver otra vez el puñetero planeta más cansino de todo el universo como si no lo hubiéramos pisado ya millones de veces sin exagerar. Que será una galaxia muy muy lejana pero tiene que ser pequeña de narices.

Que se supone que este planeta está en el Borde Exterior, la zona más grande y menos poblada de la galaxia y he visto Tatooine más veces que a mi tía que vive enfrente. Por favor, que yo entiendo que es un planeta con historia dentro de la saga Skywalker pero basta ya de ese lugar desértico donde no hay ni un Mercadona espacial. Como dijo Anakin: «no me gusta la arena, es áspera, irritante y se mete en todos lados». Final de los gestos y aspavientos.

Bueno, despúes de tres párrafos que valen lo mismo que una promesa de político vamos a descender a Tatooine y ver qué nos encontramos entre duna y duna. Para empezar llegamos a Mos Eisley, puerto espacial que visitamos con Luke y Ben Kenobi allá por el 1977. La nave de nuestro Mandaloriano aterriza en un hangar muy similar al que Han Solo tenía el Halcón Milenario aparcado en la misma cinta.

Dentro de la zona de aterrizaje vemos unos droides de reparación o pit droids que ya vimos en La Amenaza Fantasma durante la carrera de vainas. Aquí dentro conocemos a Peli, encargada de de la zona y que, a mis ojos, comparte cierto parecido con la teniente Ripley en Alien y que más adelante veremos jugando al Sabbac con sus droides. Parece que no hay otro juego de cartas como el chinchón o el uno.

Seguimos a Mando hasta la cantina de Mos Eisley y conocemos al pistolero que da nombre al capítulo, Toro. Poco hay que decir salvo que lo encontramos en la misma posición que cuando conocimos a Han y con una actitud también un poco chulesca y pícara ¿Que me cae regulinchi? También. Este personajes quiere labrarse una reputación dentro del gremio de cazarrecompensas y pide a Mandarino que le ayude a cazar a una asesina escondida conocida como Fennec Shand. Personaje encarnado por la actriz Ming Na Wen, que ya vimos en Marvel’s Agents of SHIELD y que, como curiosidad relacionada con su nombre, existe un animal llamado fénec o zorro del desierto y que es lo más adorable del mundo. ¿Cómo llegan hasta Fennec? Utilizando speeders, unos vehículos que vimos por primera vez en El Retorno del Jedi.

Durante su viaje se encuentran con bandidos Tusken y es la primera vez, que yo recuerde, que se entabla un diálogo con ellos, además en lengua de signos. Este dato le habría servido de poco a Anakin cuando fue a rescatar a su madre antes de morir, pero nunca está de más saber idiomas.

Una última curiosidad es que Fennec nombra el planeta Nevarro, poniéndole nombre finalmente al que visitamos durante los tres primeros episodios de la serie. Y por cierto, que no quiero que se me olvide, este capítulo está dirigido por el todopoderoso Dave Filoni, del que ya hemos hablado en otros artículos.

Nos vamos derechitos al episodio seis titulado The Prisoner, que destaca sobretodo en sus cameos y cambio de ambientación. Por un lado tenemos apariciones de especies como Twi’lek, ardeniano o devaroniano, y que hemos visto en las series de Rebels y TCW y películas como El Retorno del Jedi, La venganza de los Sith o Solo.

Respecto a apariciones tenemos para dar y tomar. Natalia Tena es la twi’lek Xi’an, y ya la vimos en películas de Harry Potter o Juego de Tronos. Tenemos a Mark Boone Jr haciendo de Ranzar, un criminal del que es mejor no confiar en absoluto y cuyo actor hemos visto en Batman Begins y Sons Of Anarchy. Tambien aparecen actores cómicos como Bill Burr (Breaking Bad) o Richard Ayoade (The IT Crowd). Pero la guinda del pastel de las apariciones viene al final del episodio cuando, a los mandos de tres X-Wings, aparecen Dave Filoni (a sus pies, Mi Señor), Deborah Chow y Rick Famuyiwa. Estos dos últimos fueron los directores de los episodios The Sin, y The Child y The Prisoner, respectivamente.

Y ya acabamos con ese cambio de ambientación y casi que de género, porque hemos estado siempre en escenarios abiertos y naturales para pasar a uno claustrofóbico y artificial como es la nave que transporta presos de la Nueva República. Vemos como, a pesar de estar a bordo de una nave de los buenos, todo es muy frío y austero. El cambio de género viene cuando, en un momento dado, el Mandaloriano comienza a cazar a los miembros de la banda y se deja atrás el western para dar lugar a un tono más de slasher e incluso de terror, porque había algunas escenas que me recordaban nuevamente a Alien. Tambien os digo una cosa, eso no quita que la escena entre Mando, Mayfeld (el personaje de Bill) y el soldado de la Nueva República me haya recordado horrores a una idéntica de The Office.

Y esto es todo hasta el siguiente, gracias por leer esta nueva tanda de detalles de The Mandalorian. Recordad que podéis leer otros artículos sobre easter eggs aquí y aquí y comentar qué otros detalles habéis encontrado.

I have spoken.

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