Outlander 5×06 Review: “Mejor casarse que quemarse”

¡Buenas y confinadas tardes, sassenachs! Ya estamos aquí de nuevo para amenizaros el encierro con el review de Outlander. Tras el episodio anterior, en “Mejor casarse que quemarse” la serie pone toda la carne en el asador y nos da un episodio muy completo y absolutamente redondo y con un equilibrio magistral. Cada personaje tiene su momento y su espacio. Jamie y Claire nos hacen disfrutar más que nunca y nos dan nuestra buena dosis de angustia, mientras que Jocasta nos rompe el corazón y el confinamiento nos ha vuelto locas, así que nos ha vuelto a gustar Roger. Sí, sí, habéis leído bien. Llegó la hora de comentarlo todo. ¡Vámonos de bodorrio con los Frasers!

El episodio comienza con un flashback de Jocasta. Volvemos a la Escocia de 1746 – qué recuerdos -, justo después de Culloden. Héctor Cameron, Jocasta y su joven hija huían de Escocia tras el resultado de la batalla rumbo a las Colonias. Sin embargo, iban cargados con un equipaje extra: un cofre lleno de oro que Hector “tomó prestado”. Ese oro iba destinado a la rebelión jacobita y eso ya había acabado. 

Los casacas rojas los detuvieron y registraron el carruaje, todo parecía ir bien pero cuando estaban a punto de seguir su camino, los casacas rojas descubrieron el oro y Héctor disparó, con la intención de matar a uno de ellos, sin embargo, en la confusión, fue su hija la que resultó muerta. Jocasta y Hector lo perdieron todo en un abrir y cerrar de ojos. Jocasta estaba inconsolable pero no le quedó más remedio, obligada por Héctor y por las circunstancias, que huir, dejando a su niña, a su pequeña, a su hija, ahí tirada en el camino, como si fuera basura, como si no fuera nada.

Y ese día Jocasta aprendió a odiar en silencio a Héctor y a los hombres que ponen su causa por delante de su familia. Jocasta culpó a Hector de la muerte de su hija, a él y a su causa. Y también aprendió a sobrevivir. 

Es una escena desgarradora, dolorosa, se te encoge el corazón de ver a Jocasta llorar y lamentarse por la pérdida de su hija y por no poder enterrarla, velarla, si no que simplemente tuvo que dejarla ahí. Esto parece no tener relación con el presente pero, a parte de darnos una perspectiva mucho más profunda de Jocasta, también es la explicación de las decisiones que ella está tomando en el presente. 

Porque Jocasta ama a Murtagh, lo ama tanto…él es su felicidad. Es el único hombre al que ha amado. Héctor sólo fue un matrimonio por conveniencia, no por amor. Pero Murtagh…es otra cosa. Sin embargo, ella se va a casar con otro hombre: Duncan Innes. Es un hombre que le resulta sumamente aburrido, torpe, poco interesante, pesado e incluso le da algo de grima…pero se va a casar con él. A pesar de saber que no será feliz. Pero Jocasta aprendió hace años que la felicidad no es para ella. 

Duncan es todo eso para ella pero también es un caballero respetado que le dará tranquilidad. Además, le proporcionará continuidad en su posición de dama respetada de sociedad fiel a La Corona. Murtagh sería…una locura. Correría peligro, todo lo que ha construido acabaría y solo serían proscritos más pobres que las ratas. Y nada le garantiza que no lo tuviera que perder también a él. Sin embargo, Jocasta no es idiota y no piensa dejarle River Run a Duncan. Él le garantiza su supervivencia actual pero la propiedad es demasiado importante, tiene un significado demasiado especial para que quede en manos de un desconocido. Esa es la razón por la que se la deja a Jemmy, por mucho que contraríe a Forbes. 

El lema de los Mackenzies, sobre el que Jocasta ha vivido su vida, sobre todo tras Culloden, se resume en sobrevivir a pesar de todo. Y eso es justo lo que hizo tras Culloden y lo que está haciendo ahora: garantizarse su propia superviviencia. Es una decisión tomada e inamovible. Por eso se sorprende cuando ve aparecer a Murtagh en su dormitorio, a unos metros del gobernador Tryon. 

Es casi como un sueño. Un sueño que podría tener una jovencita. El enamorado que va a por ella, para que juntos huyan, dejando atrás el mundo complicado que no los deja estar juntos y vivir su amor. Un final propio de una novela romántica, de un sueño donde solo existen los finales felices. Por eso Jocasta disfruta, lo besa, lo abraza, se aferra a él y a ese sueño infantil. Pero Jocasta no es ninguna niña y la realidad se impone. Cuando ella enfrenta a Murtagh, él le confiesa que la ama y que no quiere que se case con Duncan. Le ofrece una vida llena de peligros…pero juntos. 

Murtagh ha ido a la desesperada, sabe que Jocasta lo iba a rechazar y Jocasta…se emociona. La declaración de Murtagh hace vibrar su corazón, la remueve por dentro. Pero no puede aceptarlo. Y le explica por qué. Es la primera vez que Jocasta le cuenta a alguien la muerte de su hija tras Culloden, es la primera vez que confiesa que sus otras hijas también murieron y que lo perdió todo a una edad enormemente joven. Jocasta aprendió a golpes a salir adelante, a sobrevivir. 

Pero también aprendió lo que era perderlo todo por una causa. Héctor estaba tan ciego por su causa como Murtagh lo está ahora. Héctor puso en riesgo y la hizo perder a sus tres hijas por la causa jacobita y por ese maldito oro. El mismo oro que compró, con la sangre de su hija, River Run y su vida en las colonias. Por eso es tan importante preservarlo y que quede en la familia, porque ahí, en esos cimientos está el cadáver y la sangre de sus dos hijas y su propio dolor por haberlas perdido. 

Es un dolor en el que no se ha permitido pensar, que no se ha permitido sentir durante todos esos años, a pesar de ser un desgarro y un peso que jamás la abandonaba y la acompañaba a donde fuera, ni siquiera se ha permitido llorar a sus hijas…hasta ahora, delante del hombre que ama. Si pierde River Run, será como si sus hijas se hubieran sacrificado por nada, sería como si todo su dolor y sufrimiento hubiesen sido por nada. No puede permitir que eso pase, simplemente no podría soportarlo…y tampoco volver a vivirlo. 

Héctor puso su causa por encima de su familia y Jocasta sabe Murtagh haría lo mismo. Incluso lo puede perder a él. Aunque él le jure y le perjure que no es Hector, que no le compare con él porque jamás pondría su causa antes que ella, Jocasta sabe mejor. Murtagh por primera vez está luchando por algo que quiere, que piensa que es justo. 

¿Dejará la lucha por ella? Si fuera así, ya lo habría hecho porque ambos sabían que con la posición de Jocasta, él no podía encabezar la revuelta de los reguladores. Si la hubiese elegido, se estaría casando con ella en ese momento. ¿Jocasta le pediría que dejara su lucha? Conoce a Murtagh y es la primera vez que lo ve creer en algo. Jocasta lo ama demasiado como para pedirle que deje una parte de sí mismo atrás. De hecho, ella se enamoró por completo de él, incluida de esa parte combativa, que lucha por lo que cree, sin importar las consecuencias. Pero Jocasta tampoco está dispuesta a vivir como una traidora, una paria, una proscrita. Sintiendo en su cuello el aliento de los casacas rojas y sabiendo que en cualquier momento podrían atraparla. 

De algún modo, ambos ya han elegido y no se han elegido el uno al otro. Murtagh ha decidido luchar por la única causa en la que ha creído de verdad en su vida. Jocasta, por su parte, ha decidido sobrevivir antes que quemarse, antes que cualquier otra cosa, incluyendo su felicidad, siendo fiel a su lema porque no hacerlo significaría volver a perderlo todo…y no podría soportarlo. 

De este modo, Jocasta rechaza a Murtagh, con todo el dolor de su corazón, mientras su propia alma se parte, lo rechaza y le dice adiós a un amor condenado desde el principio. Murtagh baja los ojos, sabía que era un movimiento desesperado, un sueño imposible, un intento de revertir la realidad como lo son los mejores sueños…pero los sueños se acaban y toca despertarse. 

Así, con la cabeza baja, acepta la decisión de Jocasta y la suya propia, y también le dice adiós a la única mujer, a parte de Ellen, la madre de Jamie, que ha conseguido entrar en su corazón. ¿Este adiós será para siempre? Nosotras esperamos que no, pero lo cierto es que tiene pinta de que sí. Cruzamos dedos para equivocarnos y que nuestros Romeo y Julieta particulares puedan tener un final distinto al aciago final de los protagonistas de su historia gemela.

En otro orden de cosas, no perdáis de vista ese oro que Hector llevaba en el carruaje y que sirvió para comprar River Run porque dará mucho de qué hablar y no es la única historia que protagonizará. Y hasta aquí podemos leer. Las que habéis leído el libro sabéis por dónde van los tiros, ya nos han introducido esa trama. 

Cómo no podía ser de otra manera, a la boda de Jocasta son invitados Tryon – al que cada vez odiamos más – y Lord John Grey, que siempre se apunta a cualquier sarao que se precie y nosotras lo amamos por ello. Aunque la verdad que en esta ocasión, no sabemos muy bien para qué estaba ahí (dado que no lo vemos demasiado ni para nada reseñable) a parte de para deleitarnos la vista con el sabrosón buenorro maravilloso David, cosa que agradecemos, por descontado. 

Por supuesto, a la boda de Jocasta están invitados Jamie y Claire. La primera escena que vemos de ellos es bastante significativa. Jamie contempla a los invitados y a Duncan, el futuro esposo de Jocasta, entre abatido y resignado. No puede parar de pensar que debería ser Murtagh quien se casara con su tía. Él la ama y Jamie sabe que su amor es correspondido. Ambos serían felices. Sin embargo, es un hombre muy distinto el que va a ocupar el puesto de marido de Jocasta. Y no es justo. Para ninguno de los dos. Jamie piensa qué podría haber hecho diferente para que Murtagh hubiese podido ocupar el lugar que le corresponde, qué podía hacer más para que eso sucediera. Pero no encuentra respuesta…porque no la hay. No podría haber hecho nada más. 

Claire intenta consolar a Jamie, él no puede hacer más de lo que hace. Está manteniendo vivo a Murtagh, arriesgando su propio pellejo para hacerlo. Que Murtagh no esté casándose con Jocasta es debido a sus propias decisiones, es por él y solo por él. Eso es justo lo que acabamos de comentar. Murtagh ya ha elegido.,,y no ha elegido mantener a Jocasta junto a él, si no su causa. Quería ambas cosas…pero sabía que no las podía tener. Se decidió por una y ese es el motivo de que no esté allí, casándose con Jocasta, como debería estar en un mundo perfecto…pero el mundo no es perfecto. 

Jamie intenta animarse, sabe que Claire tiene razón y, aunque esa especie de culpa por no haber hecho más no desaparece, sí se calma lo suficiente como para disfrutar de la fiesta y de la compañía de su esposa. Ambos sellan con un beso la promesa de disfrutar de ese momento, olvidándose de todo lo demás. Y vaya si lo disfrutan.

Cuando Jamie y Claire van a presentar sus respetos al gobernador Tryon, Claire se hace amiga de su acompañante. Juntas, cotillean y se ríen hasta que ven llegar al baboso de Wyllie – al que conocimos la temporada pasada cuando no podía apartar la mirada del escote de Claire -, que va maquillado para una perfecta fiesta…de Halloween y tiene claro que su objetivo sigue siendo Claire. Ella lo ve venir y logra esquivar sus asquerosas atenciones – en serio, casi me muero de grima cuando le deja todas las babas en la mano y la acorrala cual acosador en el recibidor de la mansión – hasta que el nombre de Bonnet sale a relucir. 

Resulta que Wyllie es uno de los que hace negocios con ese desgraciado. Así que Claire es consciente de que, jugando bien sus cartas, puede conseguir concertar una reunión a través de Wyllie y allí, acabar con el malnacido ese. Claire saca todo su encanto a relucir y tiene a Wyllie comiendo de su mano, convencido de que embarcarse en el negocio del whisky junto a Jamie y Bonnet es la mejor idea que puede tener…tan convencido lo tiene que Claire decide seguirlo, como parte del juego, a los establos.  

Allí, con la excusa de enseñarle a Claire su caballo Lucas, Wyllie empieza a besarla en el cuello para llegar a algo más…y recibe un buen empujón de Claire que lo hace caer donde se merece: en el estiércol. Pero él no acepta una negativa como respuesta. Ha interpretado la aceptación de Claire para acompañarlo como un  a sus planes, cuando en realidad ella sólo le estaba siguiendo el juego para poder terminar de cerrar el trato que los llevaría hasta Bonnet.

Cuando Wyllie se da cuenta de que Claire no piensa acostarse con él, se pone a insultarla y hasta creo que el malnacido tiene intenciones de pegarle…entonces llega Jamie al rescate, nuestro rey de los hombres, que no pierde un segundo en reducir a Wyllie y casi estrangularle, solo Claire consigue pararlo. Se ha vuelto loco cuando ha visto las intenciones de Wyllie. A él le pueden hacer lo que sea, pero que nadie se meta con su sassenach porque tiene las horas contadas. Y lo amamos mucho por eso. 

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Una vez que Wyllie desaparece, Jamie y Claire se quedan a solas y ella le explica todo lo que ha pasado y por qué estaba allí. A Jamie no le ha sentado muy bien, no solo por la posición en la que estaban y por encontrar el lunar postizo de Wyllie en el cuello de Claire cuando la abraza, si no el hecho de que ella haya sido tan ingenua. Pero cuando él nombre de Bonnet aparece, todo cobra un sentido. Las acciones de Claire fueron imprudentes, pero entiende lo que estaba intentando hacer. Y deciden que van a trabajar juntos para llegar hasta Bonnet. Basta de acciones individuales que los puedan poner en peligro, toda trabajar juntos.

El plan de Claire era muy bueno…pero ahora todo se ha echado a perder. Deben encontrar otra forma de volver a meter a Wyllie dentro y a Jamie se le ocurre la idea de una apuesta a las cartas. Así ve la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro: puede resarcir su orgullo por lo que Wyllie intentó con Claire y puede volver a meterlo en el negocio.

Parándonos aquí un momento, lo cierto es que este final de la escena de los establos es bastante descafeinado. Me esperaba los celos por parte de Jamie, de cierta forma, todo explota más tarde pero, personalmente, creo que aquí se han quedado cortos en cuanto a la reacción de Jamie al encontrarse esa situación. Él es un hombre celoso y orgulloso y, si bien, se deja claro que a Jamie no le sienta bien lo que ha visto, tampoco se incide en eso y simplemente pasan a otra cosa, con ellos dos apoyándose como si nada hubiera pasado. Coñe, Jamie, algo de sangre en las venas, que acabas de encontrar a tu esposa en una situación comprometida con otro hombre. ¡Muérete de celos, hombre ya!

Dicho esto, la verdad que me gusta la forma de montar la situación. Es mucho más creíble y comprensible que en el libro. Claire no es ninguna tonta al ir al establo si no que está de alguna forma justificado que vaya porque encontrar a Bonnet es algo prioritario para ella. Así que me gusta que hayan solucionado los problemas que tenía el libro en ese aspecto. 

Siguiendo con la serie, Jamie le propone a Wyllie la partida de cartas, pero él no acepta su apuesta. Le insinúa, sin ninguna sutileza, que quiere apostar con Claire. Lo que es algo que Jamie jamás haría y que Wyllie se atreva a insinuar algo así le pone aún de peor humor y tiene más ganas de romperle el pescuezo al imbécil. Así que Jamie decide subir la apuesta. Es una partida que tiene ganada – recordemos que las trampas se le dan de lujo – y decide pedirle a Claire su anillo de oro, el de Frank. 

Ella no da crédito a lo que oye y se indigna porque Jamie le pida su anillo, ese anillo, sabiendo lo que significa para ella (atentos al encogimiento de Jamie en este momento, a él le duele y quiero matar a Claire por hacerle daño) y no le pida el que le dio él, si no precisamente el de Frank. Como si fuera una especie de ataque personal. Y por mucho que Jamie le pide que confíe en él, dado que no lo perderá, ella no da su brazo a torcer. 

Y quiero pararme aquí un momento. Nunca entendí esta devoción de Claire por el anillo de Frank. Ni en el libro, ni en la serie. Es decir, entiendo que lo llevara al principio, antes de volver a su tiempo, luego en el siglo XX porque se supone que eran un matrimonio, pero nunca entendí por qué se lo dejó una vez que volvió con Jamie. Ese anillo es el símbolo de un hombre por el que ella no siente nada romántico hace eones y que, francamente, no se merece esa devoción que ella siente. Y me explico. 

Cuando ella está hablando con Wyllie, precisamente de los anillos y de lo comprensivo que es Jamie al aceptar que lleva ambos (una escena presagio de lo que iba a suceder), Claire le dice específicamente a Wyllie que Frank se merece ese tipo de devoción y de lealtad por parte de ella. Lo siento, pero Claire y yo volvemos a estar en desacuerdo. El Frank que conoció antes de viajar por primera vez a través de las piedras, se lo merecía, el Frank posterior a su viaje no lo hacía porque era un hombre completamente diferente. El hombre que Claire conoció y que merecía tal muestra de respeto y lealtad murió entre las mentiras, los reproches, el egoísmo y los sentimientos no correspondidos. 

Así que creo que se debería de haber quitado el anillo de Frank en el mismo momento en que decidió volver junto a Jamie, o quizá antes, pero al menos entonces, y habérselo dejado a Bree. Además, Claire le está hablando a Jamie como si nunca hubiese respetado lo que significa ese anillo para ella. 

Él, como hemos comentado, es un hombre orgulloso y celoso, por supuesto que no le gusta que su esposa lleve el símbolo de propiedad y de amor de otro hombre, le duele que lo haga y también escuchar a su esposa decirle a la cara lo que significa un símbolo así de otro (el gesto de dolor que hace cuando Claire se lo dice es muestra suficiente) pero siempre lo aceptó por Claire. Porque era importante para ella y Jamie respetó eso, desde el principio, por mucho que le doliera, por mucho que lo odiara. Siempre la respetó a ella y a sus sentimientos. 

Incluso cuando respetarlos casi acaba con su matrimonio, para muestra un botón, en la season 2, cuando Claire le suplica a Jamie que no acabe con Black Jack para que Frank pueda existir, arrebatándole con eso a Jamie la venganza y la posibilidad de sentirse bien de nuevo de la única manera que sabía, poniendo a Frank por encima de Jamie y de la familia que había decidido formar con él. Y Jamie le concedió eso, aunque detestó y odió cada parte de ello. Y lo hizo por ellaQue ahora Claire lo acuse básicamente de no respetar lo que significa ese anillo para ella es, cuanto menos, absurdo y muy injusto para con Jamie. Él no se lo merece. 

De hecho, Jamie le pide a Claire el anillo de oro porque es más valioso que la plata y eso puede tentar a Wyllie que es lo que ambos pretenden. Tan sencillo como eso. Por eso Jamie se queda con cara de no entender nada cuando Claire le empieza a acusar de cosas que no son ciertas. Porque realmente no entiende nada. Él jamás le pediría a Claire ese anillo si no tuviera la seguridad de que se lo puede devolver. Precisamente porque sabe lo que significa para ella. 

Creo que Claire exagera y mucho en su reacción ante esto (ya lo pensé en los libros y eso que allí tenía más excusa porque todo venía a raíz de una pelea previa). Es realmente injusta con Jamie sin ninguna razón. Además, si tu marido te pide que confíes en él, haz el favor de confiar, Claire. Vamos, que Claire es una drama queen. Relaja la raja, Claire.

Actual footage of Claire RANDALL Fraser

Siguiendo con la escena, como Jamie le explica a Claire que todo esto lo hace para poder llegar a Bonnet y vengarse de él por Bree, ella le hace la pregunta del millón “¿esa venganza es por Bree…o por él?” ¿Jamie realmente quiere matar a Bonnet por Bree o por sí mismo, porque no puede dejar suelto al violador de su hija, ya que su orgullo no se lo permite? Aunque de forma injusta, Claire ha obligado a Jamie a hacer frente a una verdad incómoda…y eso no le gusta nada. 

Sin embargo, la misma pregunta se le puede hacer a Claire, dado que ella también desea esa venganza, ¿lo hace por ella o por Bree? Es que esto va en ambos sentidos, no solo en el de Jamie. Así que a Claire se le puede replicar con la misma pregunta. Jamie es capaz de matar por su familia…pero Claire también. Y lo ha hecho varias veces.

Lo hizo con Dougal cuando ayudó a Jamie a matarlo para que no los delatara. También estaba dispuesta a hacerlo con él príncipe Carlos cuando se ofreció a envenenarlo para así evitar Culloden y proteger su familia con Jamie. O incluso con el mismo Black Jack, cuando le juró a Jamie ayudarlo a acabar con él. Por eso, la pregunta puede ir en ambos sentidos. Ese es el motivo por el que no es justo que Claire se la plantee de forma acusadora a Jamie sin antes pararse a pensar en sus propias motivaciones. 

Retomando la escena, Claire, toda indignada le da no solo el anillo de Frank…si no el de Jamie también, para que se juegue los dos y si los pierde, que los pierda ambos. Jamie la sigue con la mirada, con ganas de seguirla pero demasiado ofuscado como para hacerlo. Así, Jamie se va a jugar la partida de cartas con Wyllie mientras ambos se embarcan en su concurso de testosterona particular (que me hubiese encantado ver, por cierto). 

Haciendo un paréntesis con esto de los anillos, no se me olvida que el anillo de Lallybroch de Jamie sigue existiendo. Creo que está en poder de Jamie desde la temporada pasada…así que espero que al final de la season, Jamie se lo devuelva a Claire en una escena reflejo de la que sucede en el cuarto libro cuando le devuelve el anillo de Frank. Y, por supuesto, que aprovechen ese momento para desahacerse del anillo de Frank porque no tendría sentido ni lógica que Claire se quedara el de Frank y guardara el de Lallybroch. 

Entrando de nuevo en materia, Jamie termina la partida de cartas medio borracho y encuentra a Claire en el establo, admirando a Lucas, el ejemplar que Wyllie estaba apostando esa noche. Ella sigue tremendamente enfadada por lo que ha sucedido con los anillos pero Jamie también tiene su ración de enfado, un enfado que lleva guardando desde que la encontró con Wyllie y por fin deja salir.

Así, Claire le echa en cara a Jamie que dejara que Wyllie, Bonnet y su orgullo escocés se metieran entre ellos, creando brechas y arrebatándoles más de lo que ya les han arrebatado y Jamie, por su parte, le reprocha a Claire que debe llevar más cuidado y acordarse en el siglo en el que está. Claire le dice bien claro a Jamie que no necesita que él le diga qué debe hacer y qué no (sabemos que no es de las obedientes y la amamos por ello). A lo que Jamie contesta que, aunque ella crea que es muy consciente, a veces, se le olvida que en el siglo XVIII las cosas son diferentes y que…solo es una mujer. Esto provoca que Claire le dé una bofetada a Jamie. Fuerte. Y se la merecía porque eso ha sido muy machista…aunque no fuera su intención, lo ha sido.

Pero lo cierto es que esa bofetada se la merecen los dos. Simplemente quiero entrar en la pantalla y gritarles que se COMUNIQUEN y empiecen a querer entenderse. Claire, a pesar de que esa bofetada está justificada, en general se está dejando llevar por su enfado anterior y es intencionadamente obstinada en no querer entender lo que Jamie le está intentando decir (con unas palabras nada afortunadas, machistas e incorrectas) que es que, en ese siglo, entrar a un sitio solitario como un establo con un hombre que está claramente interesado en ti no es algo inocente.

Eso puede dar lugar a confusiones y malentendidos y que quizá eso lleve a una situación en la que ella no pueda defenderse por no tener la suficiente fuerza física. Y Claire sólo está intentando decirle que ha dañado sus sentimientos envalentonado por la posibilidad de matar a Bonnet y de resarcir su orgullo herido y sus celos con Wyllie. 

¡Jamie es celoso y orgulloso! ¡Paren las rotativas, eso es noticia de última hora! (Insertar emoticono de facepalm aquí). Pero vamos a ver Claire, que te casaste con un hombre celoso y orgulloso lo saben hasta en la Conchinchina, no sé de qué te vienes a sorprender ahora. Además, que la situación en la que te ha encontrado tampoco es moco de pavo, cualquiera con sangre en las venas se sentiría igual. No le puedes culpar por eso. Y encima no mata al bastardo, qué más quieres. 

Además, si de orgullo y celos hablamos…Jamie ha encontrado la horma de su zapato en Claire porque ella orgullosa y celosa también es un rato (recordemos que es la misma Claire que no dudó en marcar territorio delante de Lord John, por ejemplo), así que, de qué se queja. En cuanto a Jamie, las palabras que ha elegido no son las mejores y era claro que iban a provocar una reacción en Claire y tal vez buscaba eso, esa furia, esa ira, la pasión que viene con ella. Quería hacerla reaccionar esperando que le pegara o le besara. Lo dicho, ambos hacen cosas mal en esta pelea y los dos se merecen esa bofetada. 

Eso sí, la pelea nos encanta y está al nivel de la que vimos en el río en el ya lejano 1×09. Se echaba de menos esa conexión, esa pasión, esas ganas de liarse a golpes y de besarse hasta cansarse que ambos sienten, sin saber por cuál decidirse. Sin saber si matarse o fundirse en uno. Esta es la angustia que nos encanta. 

¿Y qué es lo mejor de las peleas? ¡Exacto! Las reconciliaciones. Después de la bofetada, Jamie la besa para no matarla y ella hace lo propio y todo se vuelve un lío de furia, rabia y fuego. Quema. Por fin volvemos a tener una escena hot, muy, muy, hot entre los tortolitos. Justo como pide el momento: pasional, salvaje, furioso, rápido, casi animal. ¡Nos encanta! Ya era hora de algo así que nos han tenido en sequía. Ojalá haya muchas más escenas así. 

Después de la tormenta llega la calma y mientras yacen juntos, en medio de la paja, acariciándose, mirándose con todo el amor que siente el uno por el otro, con su pelea ya olvidada, Jamie es capaz de aceptar la verdad incómoda a la que Claire le ha hecho enfrentarse antes. Él acepta que la venganza que desea contra Bonnet es más por él que por Bree. Desea acabar con el violador de su hija, simplemente no puede dejarlo escapar, aunque se intente auto convencer de que es para que su hija esté segura y no tenga que mancharse las manos de sangre…es por él. 

Claire acepta esa confesión porque, en el fondo, ya lo sabía (aunque no acepta que puede que a ella le pase lo mismo cuando debería). Y no juzga a Jamie, solo le pide, le hace prometer, que Bonnet no les arrebatará más de lo que ya les ha arrebatado, que no les hará más daño. Jamie se lo jura. Han conseguido llegar hasta Bonnet a través de Wyllie después de todo, pero ese encuentro no será la oportunidad de Bonnet de arrebatarles aun más de lo que ya les ha quitado.

Lo que ninguno de los dos ha contemplado es que es Bree quién debe tener derecho a decidir el destino que desea para Bonnet, si la muerte, la horca o algo peor. Es ella quién debe hacerlo,ni Jamie, ni Claire.

Tras ese juramento, Jamie saca ambos anillos y es entonces, una vez más, cuando comprobamos por qué se merece el título del rey de los hombres. Jamie le devuelve ambos anillos a Claire, primero le pone el de Frank y después el suyo, besando ambos, dejando su marca en ambos, demostrándole así a Claire que sabe lo que ambos significan para ella y que lo respeta. No sólo eso, demostrándole que el anillo de Frank está al mismo nivel que el suyo propio. Que él los ve así y que el anillo de Frank es parte de su historia, de la de ella y de la de él, de la de ambos, parte de ellos, igual que lo es el anillo que él le entregó. Y eso significa un mundo para Claire que entiende el simbolismo que hay detrás del gesto.

Tras besarlos, Jamie le hace un voto. Le jura que ninguno de los dos anillos volverá a salir de su mano, que no volverá a pedirle ninguno. Es más que una promesa, es un voto sagrado, igual que el voto que le hizo en el 1×09. Es un juramento que Jamie jamás piensa romper, antes de hacerlo preferiría que lo atravesaran el corazón con su propio cuchillo. Y es precioso y emotivo hasta las lágrimas. 

Puede parecer que este juramento entra en conflicto con lo que he mencionado antes de devolverle a Claire el anillo de Lallybroch y que ella se quite el de Frank, pero, en ese caso, Jamie no se lo estaría pidiendo, si no que ella elegiría, quitárselo y así, el juramento tan hermoso que le ha hecho no se rompería. Y de verdad, de verdad, espero que algo así suceda en la serie. 

Al principio del episodio, Jocasta firma la cesión de propiedad de River Run en beneficio de Jemmy, con Jamie y Forbes como testigos. Mucho más tarde, ese mismo Forbes se reúne con…¡sorpresa, sorpresa!: Bonnet. Parece que lo que vio en ese antro no le bastó para saber con qué clase de tipo estaba tratando. O peor, le bastó pero le dio igual. Me inclino por la segunda opción. En ese antro, Forbes pareció horrorizado al ver lo que Bonnet le hizo a ese hombre. Pero ya sabemos que con dinero de por medio no hay escrúpulos que valga, así que la alianza que se forjó allí sigue…y parece que es bastante sólida. 

En esa reunión, Forbes le informa de la reciente boda de Jocasta y también de que Jemmy es el dueño de River Run. A parte de la traición a Jocasta que supone esto, dado que ella lo considera un hombre de confianza que no va a ir aireando sus asuntos por ahí y menos al violador de un miembro de su familia, Forbes se refiere a Jemmy como el hijo de Bonnet. No puedo explicar con palabras el asco y la indignación que he sentido al oír eso. Y más viendo esa cara entre la satisfacción y el cálculo de posibilidades, mientras lo decía. Quería entrar a la pantalla y gritar ¡JEMMY NO ES HIJO DE ESE BASTARDO! Para más tarde darle su merecido…a los dos. 

Esto es claramente un incentivo para Bonnet en cuanto a su misión de ir a por Jemmy. No nos engañemos, está claro que Bonnet es un hombre ambicioso y codicioso. Así que saber que su supuesto hijo – siempre llamaré idiota a Bree por haberle dicho algo así – es dueño de una de las mejores y más prósperas propiedades de esas tierras lo incentiva mucho más a buscarlo y a hacerse con él. No será el motivo principal por el que lo busque y quiera tenerlo para sí pero, desde luego, será un gran aliciente para hacerlo cuanto antes y no dejarlo pasar. Y, por la expresión de Forbes, él también quiere su parte del pastel. ¡Maldito Forbes y maldito Bonnet! Todas las velas negras del mundo para vosotros.

Dicho esto, me sigue llamando la atención la vestimenta del desgraciado de Bonnet. Es tela fina, cara, lujosa…la vestimenta de todo un caballero. De uno rico. Está claro que sus negocios con la flor y nata de la sociedad van viento en popa. También, que a nadie le importa que sea un hombre sentenciado a muerte y mucho menos que sea un sociópata. Esto es algo que le llama la atención hasta al mismo Forbes, tanto, que incluso pretende reírse de la apariencia de Bonnet pero él sabe cómo atajar esas bromas. 

Su humor cambiante y lo rápido que Bonnet puede pasar de estar riéndose con él a querer cortarle el cuello no pasan desapercibidos para Forbes. Sabe con quién trata…pero sigue pactando con el diablo. El dinero es el dinero. Espero que la hora les llegue muy pronto…a ambos. Porque mi deseo es que si no es Jamie, Bree, Roger o Claire, Jocasta se encargue de la cucaracha de Forbes como sólo una Mackenzie sabe hacerlo. 

Por otro lado, por si no había suficientes problemas, las cosas se ponen color de hormiga para Jamie, es decir, negras. Más negras que el carbón. Tryon no tiene ningún interés en que lo de los reguladores se quede en nada. Quiere acabar con ellos. De hecho, quiere ser brutal para así hacerse notar entre los casacas rojas y obtener un puesto mejor. Ascender a través de la sangre y las vísceras de sus víctimas. Jamie intenta convencerle de que mostrar misericordia puede ser lo que marque la diferencia. Después de todo, hay miles de soldados y gobernantes brutales…pero misericordes no. 

Si Jamie logra convencerlo, Murtagh y sus hombres, sus compatriotas, estarán a salvo. Les habrá comprado más tiempo. Pero Tryon tiene otros planes. Solo considera la misericordia si la piden. Es decir, una humillación que Jamie sabe que ningún hombre de las Tierras Altas aceptaría, y menos Murtagh. Así que esa posibilidad, esa pequeña esperanza de salvarlos…se acaba incluso antes de que pueda florecer. 

Pero la cosa aún se pone peor. Tryon avisa a Jamie de que pronto van a entrar en batalla con los reguladores y así sofocarán su revuelta. Será un ataque por sorpresa, ellos no se lo esperan…y conseguirán masacrarlos a todos. Si queda alguno vivo, será para suplicar clemencia, tal y como Tryon quiere. Esto cambia el semblante de Jamie de inmediato. Sabe que ni Murtagh ni sus hombres se esperan algo así. Será un baño de sangre…y una batalla que los casacas rojas ganarán con seguridad. Murtagh morirá…y tendrán que enfrentarse en el campo de batalla, como enemigos. El momento que más temía, el que ocupaba gran parte de sus pesadillas, ha llegado.

¿Qué hará Jamie ahora? ¿Conseguirá avisar a Murtagh a tiempo o no lo logrará? Yo creo que sí lo hará. Por ello, Murtagh y el resto de reguladores se esperarán el ataque y nada saldrá como Tryon espera. Pero eso pone a Jamie en riesgo, Tryon no puede sospechar de él si no sería su fin. De nuevo, a Jamie le toca caminar entre dos fuegos, intentando no quemarse en ninguno de los dos lados. ¿Saldrá de esta sin una quemadura?

Mientras tanto, en el Cerro, Bree y Roger están al mando en ausencia de Jamie y Claire. Se supone que ellos también deberían de asistir a la boda de Jocasta pero Roger declinó la invitación. Aún le guarda rencor a Jocasta por lo que le dijo en su propia boda. Sin embargo, yo creo que ese rencor es más bien por el hecho de que ella le llamó la atención sobre sus sentimientos hacia la paternidad de Jemmy y no le perdona a Jocasta que pusiera ese elefante sobre la mesa y ya no pueda ignorarlo más. 

Todo parecía tranquilo, demasiado…pero las cosas se tuercen cuando Adso – al que seguimos queriéndonos comer sin patatas ni nada – les trae a su casa un saltamontes. Entonces descubren que hay una plaga de ellos. Esos saltamontes se van a comer la cosecha de los inquilinos del Cerro y eso significa que se come su sustento. Hay que buscarle una solución y rápido. 

En ausencia de Jamie, Roger es el siguiente al mando así que van a él por ayuda. Buscan una solución al problema, del jefe improvisado del Clan que forman. Ya van a Roger poco convencidos, bastante escépticos y cabreados. Todos lo conocen. Lo han visto cantar, pero nunca lo han visto tener las habilidades que se consideran útiles en ese siglo. Y Roger…no les decepciona. 

Se ve abrumado, perdido, sin saber qué hacer…no puede darles una solución porque no se le ocurre ninguna. No tiene ninguna. Quiere ayudar pero no puede. Es lógico. Como hemos repetido algunas veces, Roger es un intelectual del siglo XX. Nunca ha tenido que enfrentarse a problemas así. En su siglo, simplemente echaría repelente de insectos y se acabó el problema, pero eso es algo imposible en el siglo XVIII. No se puede pretender que Roger sepa qué hacer en este caso más de lo que se podía pretender que supiera qué hacer con los Brown. 

Pero los inquilinos del Cerro no saben todo esto. Solo ven que Roger no es un líder y ni siquiera sirve para dar una solución a un problema sencillo. Entonces, uno de ellos dice lo que están pensando todos: Jamie tendría la solución, sabría qué hacer. Roger se siente mal porque sabe que es cierto. Su suegro lo hubiese solucionado en un segundo y desea tanto poder hacer lo mismo…no sólo por ayudar a los habitantes del Cerro si no también ganarse su respeto y el de Jamie de paso. Demostrarles a ellos y a Jamie que no es ningún inútil. 

Roger no tenía ni idea de cuánto necesitaba ganarse ese respeto, de cuánto le importaba, hasta que Jamie decidió deshacerse de él tras el fiasco de los Brown. Pero el caso es que necesita ese respeto, lo quiere, porque le importa. Y que le recuerden que no lo tiene, comparándolo con Jamie, le hace daño. Le duele. Se siente abatido y avergonzado de haber fallado una vez más. Se siente aún más un inútil. Y siente todo eso porque realmente le importa tener el respeto de esos hombres…y el de Jamie. 

Bree se da cuenta e intenta consolarlo diciéndole que ha hecho todo lo posible, todo lo que podía y estaba en su mano. Pero llega un momento en que eso no es suficiente. No solo tiene que hacer lo que puede pensando como alguien del siglo XX si no que debe pensar como lo haría alguien del siglo en el que está y utilizar sus conocimientos para realmente hacer algo. Ya no basta con intentarlo siendo alguien del siglo XX perdido en el siglo XVIII. Él debe integrarse en el siglo en el que ahora vive y empezar a ver las cosas de forma diferente porque si no nunca podrá hacer nada útil en ese siglo. 

En ese momento, Roger hace justo eso. Utiliza sus conocimientos del siglo XX y los adapta al momento en el que vive, en el siglo XVIII. Este creo que es el momento, el punto de inflexión en el que Roger realmente trata y quiere encajar, realmente lo intenta y desea adaptarse tanto al siglo XVIII como al cargo que ostenta en la familia Fraser. Es la primera vez que lo vemos ejercer el liderazgo que le corresponde, abrazarlo con los brazos abiertos y hacerse dueño de él, a la vez que no baja los brazos y deja pasar la situación, que no se rinde cuando ve que no puede conseguir algo, si no que pone su cerebro y sus conocimientos a funcionar para utilizar lo que sabe en beneficio de ese siglo y de sus gentes, de su gente. 

Porque acaba de aceptar que ellos no son extraños que un día recordará sentado en el sofá de su casa en el siglo XX, como un antiguo amigo de la infancia o un conocido lejano, si no que, por el momento, son sugente y debe cuidar de ellos en la medida que pueda. Debe esforzarse para hacerlo. Puedo decir que, en este momento, estoy realmente orgullosa de Roger. 

Lo que piensa Roger es que el humo ahuyentará a los saltamontes. Es un plan arriesgado porque supone hacer fuego, controlarlo para que no arrase con todo y, a la vez, llevar cuidado para que nadie se intoxique con el humo. Con ayuda de Bree – que lo apoya en todo – y unos momentos algo tensos, lo consiguen y el problema con la plaga de saltamontes está solucionado.

Esto hace que Roger consiga el respeto que tanto anhelaba de todos los inquilinos del Cerro y él se siente orgulloso de sí mismo: por fin lo consiguió. Y se siente…bien. Realmente se siente bien consigo mismo y se ha sentido bien ayudando a los inquilinos. Roger ha conseguido rellenar un vacío, el del respeto de los hombres del Cerro. Se lo ha ganado y con creces. Lo necesitaba. Pero ahora falta Jamie. Su suegro aún sigue sin respetarlo. ¿Cambiará en algo la situación lo que ha sucedido con los saltamontes? 

Creo que sí. Jamie se sorprenderá de que Roger haya conseguido solucionarlo y lo valorará. Le estará agradecido. Empezará a darse cuenta de que Roger puede aprender y de que quizá se equivocó con él y debe darle una oportunidad más. Lo empezará a mirar con otros ojos porque ahora Roger sí está demostrando que quiere adaptarse a ese siglo y no solo dejar pasar el tiempo, esperando a atravesar de nuevo las piedras. Roger ahora sí está haciendo el esfuerzo y Jamie se dará cuenta. ¿Será este el acercamiento de posturas que tanto pedíamos unos episodios atrás? 

Dicho esto, me ha gustado mucho ver cómo Bree apoyaba a Roger en todo momento y no le dejaba caer. Siguen subiendo la calidad en esta pareja y realmente los empezamos a ver como eso, una pareja no un cúmulo de malentendidos, gritos y secretos. Al final, hasta me van a terminar gustando y todo. 

Bueno, después de todo esto, ¿cómo valoramos a Roger en este capítulo? Pues…¡LE DAMOS UN PUNTO ENTERO! No sé si son los días de confinamiento que me vuelven loca o qué pero el caso es que Roger me ha gustado muchísimo este episodio y creo que se merece ese punto. Se ha comportado como un auténtico adulto y ha dado un paso enorme en su integración en el siglo XVIII. Por primera vez quería encajarde verdad. Además, ha vuelto la barba y es maravilloso que Roger se comporte como un adulto pareciendo un adulto y no un niño de teta

La verdad que cada vez lo hacen mejor con Roger. Se nota que quieren arreglar el estropicio que hicieron con el personaje en la season 4. En esta season, aún con sus altibajos respecto al personaje, hemos empezado a ver su punto de vista de las cosas, para así poder entender mejor sus palabras y sus acciones. A parte de que está dejando atrás eso de ser un niño enrabietado para convertirse en un adulto, lo cual hace que su cerebro filtre tanto sus decisiones como sus palabras. Por lo que ha habido una clara mejoría en la escritura del personaje que nosotras agradecemos y aplaudimos. Era tremendamente necesaria. Eso no significa que Roger ya tenga todo ganado para congraciarse conmigo, aún le falta mucho por recorrer pero va por buen camino. 

Nota al margen: AMAMOS A FERSALI.

En definitiva, así sí. Este episodio es todo lo que debería ser un capítulo de mitad de temporada. Esto supone que suceden muchas cosas a la vez en el episodio, algunas son trama del capítulo. Otras, sin embargo, son más pistas, más semillas para el futuro, para su culminación al final de la season todo eso siendo una muy buena adaptación del libro.

Es una montaña rusa de emociones y angustia, pero de la buena, de la que nos gusta. De la que se disfruta con una sonrisa. Y estábamos deseando ver. Hemos disfrutado con cada personaje, les hemos querido gritar, hemos sufrido con ellos y todo lo que hay en medio, nos hemos sentido identificados. El debate entre el deber y el corazón es el que está presente en cada uno de los personajes y parejas que vemos. Todas las escenas, tanto individuales como en pareja son realmente sólidas y con una carga emocional y un significado tremendo. 

Por fin vemos lo que queremos ver. Por fin Roger empieza a ser un personaje que merece la pena, un personaje que interesa, por fin Roger y Bree son ese ensamblaje perfecto que están destinados a ser, por fin Jamie y Claire sacan su lado más intenso, cabezota y apasionado, el lado del que todos nos enamoramos en la primera temporada. 

Así sí. Esto sí. A esto me refería en la review del episodio anterior con equilibrio. En este capítulo suceden muchas cosas. Todas de personajes y parejas distintas, entre ellas, Jamie y Claire, pero no solo de ellos, y todos los personajes tienen su momento y su protagonismo. No se desperdicia ni un segundo, no sobra ni falta nada y hay un equilibrio brillante entre tramas para que los personajes troncales sigan siéndolo pero, a la vez, la trama se abra a otros personajes, a otros momentos, a otros incipientes protagonistas. 

En este capítulo también hay flashbacks pero son cortos, con sentido y totalmente necesarios, tanto que son el trasfondo de una de las protagonistas del episodio. Se siente que todo vuelve a estar en su sitio. Cuando la gente me pregunta qué me gusta de esta serie siempre digo el equilibrio que existe, porque tiene de todo. 

Outlander es amor pero también es aventura, es historia, son paisajes preciosos y personajes complejos, humanos, es la historia de una vida con todas las vicisitudes que eso implica. Y esto es así porque la serie siempre mantiene (y debe mantener) su equilibrio, tanto en el aspecto general como en el particular de sus personajes. Cuando Outlander sabe adaptarse a sus propios tiempos, equilibrar las cosas, cuando tiene vida propia, una vida que bebe del material original pero no se limita a él, es en esos momentos, cuando la serie es la mejor versión de sí misma. Y este episodio es un ejemplo de ello. 

Y hasta aquí la crítica del 5×06 de Outlander. Nos leemos el lunes que viene con la review del 5×07 “La balada de Roger Mac”. ¿Y a vosotros qué os ha parecido el episodio? ¡No dudéis en comentármelo! Y recordad que esta noche podréis ver el episodio a las 22:00 en Movistar Series.

Por Raquel.

Imágenes propiedad de Starz.

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Raquel

Un día descubrí las series, al día siguiente internet y mi vida muggle se fue a la basura. Escritora a tiempo completo, y fangirl como modo de vida.

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