‘Marianne’ o cómo hacer fácil lo difícil y de lo fácil, una mamarrachada

Antes de comenzar con esta review-crítica, me veo en la necesidad imperiosa de hacer dos aclaraciones: la primera es que este artículo contiene SPOILERS de la serie Marianne, que está en Netflix, por lo que si aun no la has visto (y tienes planeado verla), por favor, deja de leer, porque no me hago responsable de lo que aquí puedas encontrar.

Y la segunda, es que debo admitir que estoy acostumbrada al cine americano, británico (y un poco al español), por lo que me pensé un poco lo de comenzar una serie francesa… Llámalo prejuicios, o que directamente no me gusta el francés. ¡Qué le vamos a hacer!

El caso, y por lo que estamos aquí: Marianne comienza bien, muy bien diría yo. Escritora de éxito (cuya vida no parece tan exitosa tbh) que tiene que volver a su pueblo natal para ver que está pasando después de que decida tomarse un descanso de escribir y una amiga suya se suicide en su cara. Y de eso se trata: descubrir con ella qué es lo que pasa y por qué se fue.

La verdad es que la interpretación de Victoire Du Bois (Emma Larsimon) me ha sorprendido muy gratamente, y creo que es uno de los motivos por los que he continuado viéndola. Junto con Mireille Herbstmeyer.

Y es que, como ya he dicho antes, Marianne hace fácil lo difícil: como buena amante del terror que me considero, estoy hartísima de que todas las películas de miedo sean igual… Y pierdan fuelle. Pero Marianne consigue mantenerte 8 capítulos con la tensión en el cuerpo, sabiendo que algo va a pasar pero no por dónde te va a venir. God help us.

Pero amigxs, vamos a llegar a lo importante: MARIANNE . Porque sí, esa señora tan simpática (interpretada por Mireille Herbstmeyer ) que vive en una casa abandonada de la mano de dios, con hobbies un tanto extraños, para mí siempre será la trú Marianne. La del mal rollito. ¡Pero si solo necesita una escena para ponernos la piel de gallina! Y creo que ahí reside el principal problema para mí, y que fue el momento en el que me perdieron. ¡¡Lo que hubieran ganado si le hubieran dado más tiempo en la pantalla!!

Porque por favor, eh, por favor. ¿Podemos hablar de las escenas que no tienen ni fuc**** sentido? Y me refiero a dos especialmente: la primera cuando el inspector abre la puerta de la casa de Marianne y se encuentra allí un señor al que le han quitado la piel a cachos (literalmente). Mira, yo no soy policía, ni científica, pero he visto mucho CSI y al menos hay que llamar a la científica y no pisar el lugar del crimen. ¿Pero qué hacen? Pisotearlo todo, tocarlo todo, llevarse las pruebas. Como viera esto Horatio… Y la segunda, es la del perro en el faro.

Pero vamos a ver… ¿qué clase de plan es encerrar a una bruja, que lleva varios capítulos vacilándoos, en un perro? ¿Y luego perder al perro? ¿Y escuchar cómo lo disparan pero que nadie sepa qué ha pasado con él? Llámame animalista (taciturna, vegana…) pero no entiendo qué lógica han seguido los guionistas de esta serie para considerarlo una buena idea. ¡Pero si estamos tratando con un espíritu que hace lo que le da la gana, cuando le da la gana y cómo le da la gana! Y lo mejor de todo es que las escenas del faro, de las posesiones y de la tensión que genera todo esto lo hacen estupendamente. ¡Jolines! ¿Por qué me hacéis esto?

¿Y ese final? ¡por favor! He vuelto a mis 16 leyendo sagas de vampiros y hombres lobo con finales tan mamarrachos como este para continuar la saga. Pero, ¿de verdad era necesario? ¿No podían acabar con esta insensatez?

Vamos, para concluir un poco: Marianne me ha parecido en un principio una buena serie de terror, (casi a la altura de Hill House)… Pero que se ha ido deshinchando con el paso de los capítulos. Y no por el terror o la historia en sí, que eso lo han hecho maravillosamente, sino por la forma de llevarlo a cabo. Y es algo que me ha ido dando mucha rabia con el paso de los capítulos, porque prometía ser una muy buena serie de la que podría disfrutar plenamente. Que entiendo que la describan como “la mejor serie de terror de 2019” porque el terror lo hacen dabuti, pero, ¿y el resto?​

Ay Marianne, Marianne… Lo que prometías y en lo que te quedaste. Pero aun así debo admitir que, si la renuevan, aquí estaré de nuevo. Para devorarla, facepalmearla, y criticarla. Siempre desde la honestidad, el humor y sobre todo, mi visión de las cosas.

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