Las Winx y otras series adolescentes

Ya hablamos en otra ocasión de las series mamarrachas y estuvimos debatiendo qué es lo que hace que una serie sea buena. Pero en esta ocasión me encantaría hablar sobre nuestras grandes amigas que, en muchas ocasiones se vuelven enemigas: las series para adolescentes. Y por supuesto, las Winx.

Y es que aunque una se crea joven y adolescente, la realidad es que la treintena está más cerca que la adolescencia y que cuando comienza a ver que los protas han nacido en más allá del año 2000 siente aun más cerca las canas, las arrugas y todo el refranero español.

Me hago mayor

Las Winx

Pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie así? Y con “así” me refiero tanto a las Winx como a otras series para adolescentes sin ser yo adolescente ni nada de eso. Sin ir más lejos, acabé las Winx la semana pasada. No será la serie de mi vida, pero entiendo que su público objetivo no era yo y también comprendo por qué ha gustado tanto.

Y es que durante una semana que no ha sido la mejor de mi vida (todo hay que decirlo), me apetecía ver alguna serie fresquita para la que no tuviera que pensar demasiado. Como dice una buena amiga mía “de esas que te dan todo mascadito y te explican hasta lo que no te tienen por qué explicar”. Pues de esas.

Y mientras las 26 series que tengo empezadas me miraban juzgándome desde su rincón, allí que fui yo a ver a estas hadas con super poderes, que están encerradas en un internado donde aprenden a controlarlos y realmente nada es lo que parece.

Así van sucediéndose la friolera que, ni más ni menos, 6 capítulos con un final totalmente abierto que dará paso a una nueva temporada ya confirmada.

Puntos clave con otras series adolescentes

¿Me ha gustado? Sí. Partiendo de la base que sabía lo que iba a ver y buscaba ese tipo de contenido. A mi yo adolescente también le habría gustado, no lo niego, aunque ahora, unos cuantos años más mayor tarde, puedo ver todos los puntos en común que tienen este tipo de series:

  • Te lo explican absolutamente todo. No dejan que imagines nada, van a darte explicación de cualquier decisión que tomen. Incluso si está más que claro por qué lo hacen.
  • De un capítulo a otro pueden pasar horas, días, semanas o incluso meses. Y en este punto no te dan ninguna explicación. ¿Qué hay algo que no te cuadra? ¡No te preocupes! Ya aparecerá algún personaje dejando claro que “ha pasado tiempo”. Es el recurso por excelencia
  • Desde el primer capítulo está muy claro quién es la persona protagonista, su interés amoroso y su “rival”. Pero no os preocupéis porque, ¡Sorpresa! Contra todo pronóstico y para nada esperado, todos comenzarán una amistad preciosa.
  • Seguramente el interés amoroso vaya variando con el paso de las temporadas (si la serie es renovada). Y ya será cosa del destino si estos cambios tienen sentido, o no.
  • Siempre habrá un villano, un malo malísimo peor que el anterior en cada temporada. Y siempre vendrá con un plan ultrasecreto que nuestra protagonista conseguirá descifrar gracias a la amistad y el amor.
  • Los adolescentes siempre, y repito, siempre, serán más inteligentes que los adultos. Y más poderosos. Mucho más poderosos.
  • No todas, pero sí la mayoría, saben que metiendo un poco de fantasía se llevarán al público de calle. Vampiros, hombres lobo, magos, hadas… ¡No importa! Lo importante es que no todos sean humanos normales y corrientes.

Y vosotros, ¿habéis visto las Winx u otras series adolescentes? ¿Os habéis enganchado? ¡Contadnos vuestra experiencia!

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María López

Escribo, diseño y, a veces, también dibujo. Friki con experiencia, fangirl en aumento, y quejica profesional de cualquier ámbito. Un día descubrí las series y desde entonces vivo mi vida en temporadas.

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Las Winx y otras series adolescentes

de María López Tiempo de lectura: 3 min