La carta de despedida de Chanel Oberlin (Scream Queens): ¡QUE OS DEN A TODOS!

Hola, soy yo, Chanel!

Enhorabuena, si estás leyendo esto significa que has superado tus evidentes limitaciones mentales y que tus pequeños sesos aguados por alguna complicación durante el parto en un hospital público no te han impedido llegar hasta esta carta. Es una carta de despedida, obvi. Todas las grandes figuras históricas se despiden con una como ésta de sus súbditos. O eso creo. No estoy muy segura, ¿pero a quién le importa? Cuando se es guapa y asquerosamente rica no es necesario saber sobre cosas. 

Tengo mucho que decir y estoy completamente segura de que mis palabras enriquecerán tu miserable, patética e innecesaria existencia. Sigue leyendo, zorra, xo.

Lo sé, aún no puedes creer que yo, Chanel Oberlin, me haya tomado la molestia de dedicarte unas palabras pero a veces, y solo a veces, y siempre y cuando no implique mezclarme con gente cuyo saldo en la cuenta corriente no supere las seis siete cifras, me gusta hacer alguna que otra obra de caridad. ¡Así soy yo! 

Hoy es un día muy triste, para ti, por supuesto. He tomado la decisión más dura de mi vida justo después de aquel momento en el que tuve que elegir un nuevo insulto para Chanel #5. Oh Dios, ¿por qué te permitiste crear un ser tan insufrible y con un nivel de grasa corporal por encima de la media?, ¿y por qué nadie aún ha inventado una jodida app que genere automáticamente insultos ingeniosos y crueles? ¿Es que todo tengo que hacerlo yo?

Me marcho, no malgastes tus lágrimas de chimpancé circense en mi despedida porque muy probablemente las necesites en tu día a día. “¿Por qué?, ¿por qué nos haces esto?, ¿significa esta carta que dejaremos de ver tu pelo sedoso y cuidado con productos que ninguno de nosotros podemos pagar?”. Sé que toda explicación es poca y que un mero tweet de 140 caracteres no puede reflejar todo mi odio y repugnancia hacia vosotros y el resto de Chanels. (Sí, #2, también hablo por ti. Espero que estés teniendo una eterna y angustiosa estancia en el infierno. Por cierto, ¿nunca te dijeron que tienes cierto parecido con Ariana Grande?)

Llevo meses diseñando un plan lo suficientemente audaz como para librarme de todas las Chanels aunque estoy lo bastante segura de que podría esconderme bajo la horrible falda alguna de ellas y sus cerebros de manatíes dañados por el fórceps de alguna enfermera inepta jamás serían capaces de detectar mi presencia. Tengo una mente privilegiada y por ello he tomado una brillante decisión: Me mudo al Tíbet, zorritas!

He estado investigando en Google y se trata de un lugar muy tranquilo habitado por un puñado de monjes con serios problemas de alopecia. Al principio estaba un poco como “¡Eh, ¿en El Tíbet hay wifi? ¿funcionará Netflix como es debido?”, pero después recordé que soy americana, blanca, delgada y demasiado rica por lo que en El Tíbet habrá lo que yo quiera que haya. ¡Estoy muy feliz! Mi reino del glamour y el terror no entiende de fronteras, ¿y qué mejor lugar para comenzar de cero que un sitio en el que la mitad de la población se encuentra anulada por completo a causa del fuerte olor del incienso? 

Tengo grandes planes para ese lugar. ¡Incluso podría fundar una nueva y mejorada KKT y ser la presidenta! #AmbiciónOberlin. Aunque ¿qué sabréis de ambición si la mayoría de vosotros pensará que se trata de la nueva marca de ropa de cualquier Kardashian?  Por cierto, soy mucho más rica que todas ellas. JUNTAS.

Así que sí, me marcho muy feliz y convencida de que al otro lado del mundo hay un lugar que necesita de mis dotes de mando, mi capacidad para manipular a todo aquel que me lo proponga y mi inigualable gusto para la moda. ¿Alguien sabe si hay semana de la moda en El Tíbet? Por favor, si es así contacten con mi agente lo más rápido posible. 

No me echéis de menos. Sed felices teniendo en mente en todo momento que Chanel Oberlin se encuentra viviendo la vida que ninguno de vosotros podrá tener jamás. Una vida repleta de lujos, vestidos diseñados exclusivamente para mi, chicos calientes dispuestos a satisfacer mis necesidades… ¿He dicho lujos? 

En cuanto a vosotras, Chanels, ¡sois los seres humanos más inútiles de la historia! ¡Hacedle un favor a la sociedad y nos os esforcéis si quiera en respirar para no acaparar el oxígeno que el resto de personas indispensables para este mundo necesitamos! Por favor. POR FAVOR. JAMÁS OS REPRODUZCÁIS PERRAS ESTÚPIDAS. De hecho, deberíais ir todas, de la mano, en este preciso instante, a una buena clínica de pago para suplicar de rodillas que mediante crueles procesos químicos os dejen más estériles que una piedra y así evitar que errores de la naturaleza como vosotras sigan extendiéndose en la sociedad en la que vivimos. ¡ES URGENTE! 

Sin mucho más que añadir, ¡QUE OS DEN A TODOS!

– Chanel Oberlin

 

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Autor entrada: Fran

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