La carta de Alison Dilaurentis para Seriéfilos Enfurecidos

Hola a todos, soy Alison Dilaurentis y si estáis leyendo esta carta ahora mismo quiere decir que estoy muerta. ¡Que no, que es mentira! Pensé que lo mismo que le colé la broma a mis amigas durante casi cinco años podría colárosla a vosotros en las primeras líneas de este comunicado pero es evidente que vuestro coeficiente intelectual, al contrario que el de las chicas, sobrepasa el de una escoba.

Espero que aunque llevemos un año sin vernos os sigáis acordando de mí. Habéis seguido la historia de mi vida, los malos rollos con mi familia y mi relación con Emily. Que no quisiera ser yo portadora de malas noticias pero ya estoy cerrando un especial en la revista “Que Me Dices” donde relato la crisis por la que estamos pasando. Dos gemelas no se alimentan del aire. Técnica Esteban, de toda la vida.

No quisiera enrollarme en exceso porque hoy vengo a deciros algo muy relevante que seguramente de un giro inesperado a vuestras vidas. Por favor, seguid leyendo porque es de vital importancia. 

Hace unos meses estaba relajada en casa tumbada en un diván que robé del IKEA (porque en Rosewood no tendremos un cuerpo de policía eficiente pero los muebles suecos que no falten) y de repente me llamó una tal Marlene King para decirme que estaba muy interesada en destrozarme la vida durante unos años más. Me quedé moñeco ante tal situación. Me planteé denunciarla en un primer momento pero la buena mujer comenzó a hablar y su oferta cada vez me parecía más tentadora.

Marlene me proponía mudarme a un nuevo pueblo dejando a Emily atrás, porque según dicen los productores tiene una una cara demasiado inexpresiva ante las cámaras. El primer pensamiento que me retenía en Rosewood fue aquello que hacía unos meses había llegado al mundo a través de mi barriga: mi piercing del ombligo actualmente infectado y que semanalmente debía ser revisado por mi médico de confianza. Consejo: nunca os hagáis un piercing en la trastienda de una restaurante indio. 

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La oferta era cuanto menos sugerente, todo hay que decirlo. Dejarlo todo atrás, ir a un nuevo pueblo con cámaras por todos lados y retransmitir mi nueva vida en directo para todos vosotros, y lo mejor de todo, cobrando casi tres mil euros al mes. ¿Sabéis cuantos pendientes del Claire’s podría comprar Aria al mes con esa cantidad? Pues eso.

Una no es de piedra y al final he decidido mudarme, hacer una nueva vida y dejar que vosotros mismos sigáis mis pasos de cerca. El único inconveniente en todo esto es Mona. Sí, por lo visto es la única de todas que ha aceptado la oferta y también viene a este nuevo pueblo del que os he hablado. Por lo visto el alquiler de los locales en París era demasiado caro y no le ha quedado otra que volverse a España, concretamente a una casita en la sierra de Toledo donde dice haberse encontrado en alguna ocasión con un grupo de atracadores con monos rojos y máscaras de Dalí. En fin, enajenaciones mentales. Ya sabéis como se las gasta esta chica.

De momento poco más puedo contaros sobre este nuevo proyecto pero si todo se da bien podréis verme en pantalla durante otros siete años más, o sea, que si ya conocistéis a mis hijas en esta ocasión podríais llegar a conocer hasta a mis nietas. ¿No estáis emocionados? Pronto os iré informando de todo de manera más detallada, no seáis impacientes.

Un saludo.

PD: Hanna, si estás leyendo esto que sepas que ya no estoy interesada en hacer ese dueto musical contigo que nos ofreció Brisa Fenoy.

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Autor entrada: Fran

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