Outlander 5×11 Review: “Journeycake”

¡Bienvenidas de vuelta sassenachs! Tras despedirnos de las serpientes de Bonnet y Forbes, llega el momento de otra despedida pero, esta vez, mucho más dolorosa. “Journeycake” nos trae muchas sorpresas y diálogos calcados de los libros. Vemos escenas realmente esperadas y todas y cada una de ellas es especial. Es un episodio para disfrutar, para emocionarse y para sorprenderse. Para quedarse con la boca abierta. Está escrito por Diana y ella le imprime una magia como solo la creadora de estos personajes puede. No lo retrasemos más y ¡vamos con una nueva visita al Cerro! 

El tiempo vuela en el Cerro y ya estamos en el otoño de 1772. Ese otoño trae viento de cambio. El primero no tarda en manifestarse. La familia se encuentra un incendio en pleno paseo. Es algo que últimamente está sucediendo. Todo está chamuscado y no parece haber ningún superviviente. Cuando parecía que todo estaba perdido, encuentran un rayo de esperanza. 

Una niña ha logrado sobrevivir al devastador incendio. Pero está tan malherida que no puede salvarse. Es una moribunda. Jamie y Roger, con todo el peso de su corazón, se dan cuenta de ello. Esa niña está desahuciada. Nadie conseguiría salvarla. Pero aún sigue respirando…y sufriendo una agonía terrible en sus últimos momentos de vida. No pueden dejar que sufra así. Lo más humano es ayudarla a que se vaya en paz, sin sufrimiento. Esto es un claro paralelismo con lo que vimos en el episodio 3 en la cabaña de los Beardsley.

Jamie se dispone a ello. Pero Roger lo detiene, quiere hacerlo él. Esto es tremendamente importante. Roger está tomando la decisión de dar muerte a un ser humano por primera vez. Había decidido hacerlo con Bonnet pero no lo llevó a cabo porque no era su decisión. Ahora sí. Lo que permite a Roger hacer esto sin dudar es que dar muerte a esta niña se trata de darle consuelo, es un acto de misericordia y compasión. Le está ahorrando un sufrimiento agónico. Es diferente del deber de protección a su familia que ya ha hecho suyo, mostrándonos su lado protector. Esto se trata de piedad. Por eso llora mientras lo hace, llora por esta pequeña y su sufrimiento, por esta vida perdida por la maldad humana. Al igual que Jamie reza por su alma. 

Es una actitud de Roger destacable porque esta misericordia mostrada, esta clemencia, es propia de lo que se esperaría no solo de un buen hombre si no de un ministro. Fue él quien le concedió indulgencia a esa pequeña, quién se hizo cargo de ella igual que cualquier pastor haría con su rebaño. Quién le dio consuelo, piedad, perdón y paz. Roger decide hacerlo él porque de alguna manera, muy dentro de él, sentía que debía hacerlo. Y, de nuevo aquí tenemos una pequeña pista del futuro de Roger y su vocación. 

Una vez que vuelven al Cerro, todo parece en calma. Ian y Jemmy nos muestran su adorabilidad jugando con la piedra que Claire recogió de un viajero en el tiempo en la temporada anterior mientras que Jemmy se ríe a carcajadas – sí, lo confesamos, nos hemos derretido cual helado -. Claire, mientras tanto, en uno de esos momentos sutiles que tiene la serie, está recordando el sándwich que Bree le preparó para su viaje de vuelta a ese siglo. Y, de repente, todo cambia. Jemmy pone sus dedos alrededor de la piedra y se quema. Inmediatamente la suelta. 

Como es normal, todos se acercan pero solo Bree, Roger y Claire notan que la piedra está caliente, mientras que Ian y Jamie la notan fría. Saben lo que eso significa. Solo los viajeros son sensibles a la piedra, por lo tanto….Jemmy puede viajar. Eso es todo. Esa es la confirmación que Roger y Bree estaban esperando para volver a cruzar las piedras hacia el siglo XX, hacia un tiempo más seguro. Ahora que lo saben…ya nada les impide cruzar. 

En ese momento que el entendimiento pasa por los ojos de todos, Jamie no puede contenerse en llamar a Roger, en decir su nombre. Es una súplica. Le está pidiendo que por favor no lo haga, que no se vayan…que no crucen esas piedras y que su familia no desaparezca. Sus dos hijos y su nieto. Esa pérdida lo devastaría. No puede imaginarse despertarse un día y que no estén ahí. Y que nunca lo vuelvan a estar. Es demasiado doloroso incluso para contemplarlo. 

Le está suplicando a Roger que, a pesar de lo que acaban de descubrir, se queden. Roger mueve la cabeza. Desearía tanto quedarse…perderlos a ellos también los devastará a ellos. Los romperá. Pero el futuro es más seguro. Y, simplemente en ese momento no puede pensar. Está dividido entre lo que desea hacer…y lo que debe hacer. Pero, en el fondo, la decisión ya está tomada. 

Jamie y Claire lo saben. Brianna y Roger se van a ir para siempre. Jamie intenta tener esperanza. Bree se quería quedar y su relación con Roger ahora es diferente. Quizá…quizá eso baste para que decidan quedarse. Pero Claire le hace ver lo que en el fondo él ya sabe, es solo una esperanza vacía. Brianna le prometió a Roger que si Jemmy podía viajar, se irían. Y me quiero parar aquí un momento. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuando? 

Nuestra reacción

¿Nos hemos perdido algo? Porque lo último que supimos es que Roger quería irse si o sí y solo lo retenía él hecho de que no sabían si Jemmy podría viajar pero Brianna no quería volver a su tiempo y lo de Jemmy era la excusa perfecta para negarse. Nada más. En ningún momento vimos que Bree le prometiera a Roger viajar si Jemmy podía hacerlo. De hecho, este asunto lo empezaron a tratar al principio de la temporada y ya nunca volvieron a tocarlo. Hasta ahora. Parece ser que esa supuesta promesa ocurrió fuera de pantalla pero es una escena tan importante que debería haber ocurrido dentro de ella. Deberíamos haberla visto. 

Nos hubiese gustado ver esa discursión entre Roger y Bree. Deberíamos haberlo visto. Es una trama clave dentro de la historia y no puede ser que simplemente nos dieran pinceladas de ella y, de repente, esté solucionada. Por ciencia infusa, porque nosotros no la hemos visto solucionarse. No hemos visto realmente los sentimientos de ambos respecto a esto, solo…algo aquí y allá. Por silencios mucho más que por palabras. Era una trama importante, interesante, dolorosa, desgarradora y que tenía mucho jugo que sacar. Es otra oportunidad, otra trama perdida, igual que la relación Jamie/Bree, una historia que debería haberse desarrollado y explicado pero que no lo ha hecho a causa de la falta de tiempo o de no sabemos qué. 

Aclarado este punto, sigamos con la escena. Al decirle eso Claire, a Jamie no le queda más remedio que aceptar que la vuelta a su propio tiempo de Bree y Roger no es más que una realidad. Y eso lo está destruyendo por dentro. Rompiéndolo poco a poco. Su hija, su nieto…y el hombre al que ha llegado a querer como un hijo. Es…devastador tener que dejarlos ir. Pero sabe que debe hacerlo. Para protegerlos. Igual que hizo con Claire antes de Culloden. 

Así que se aferra a ella en un abrazo. A Claire. Su sorcha, su luz, su vida, su corazón. Siempre se tendrán el uno al otro. Y siempre tendrán a su hija. La prueba viva de su amor. Aunque ella esté en otro lugar, en otro tiempo, siempre será suya. Su legado. Y Claire se aferra a él con la misma fiereza. En su mente, los mismos pensamientos oscuros y esperanzadores que rondan la cabeza de Jamie. Estén donde estén, siempre los tendrán. 

Tras este pequeño momento entre la parejita, llega Ian. Es hora de poner las cartas sobre la mesa. Se ha enterado del viaje de Roger y Bree y él sabe la verdad. No se van a Boston. Se van a otro tiempo, a la época a la que pertenecen. Esto enlaza con lo que le dijo Ian a Jamie en el episodio 8. Ellos guardan secretos y él los sabe. Siempre supo que su tía tenía un halo distinto. Ella era diferente a cualquiera que hubiera conocido. Después, todo encajó. Y en cuanto vio la reacción de Jemmy a esa piedra, las miradas cómplices entre Bree, Claire y Roger…lo supo. 

Ian expone su caso ante la nerviosa mirada de Jamie y Claire. Sobre todo de ella, que no sabe dónde meterse. No sabe cómo dar una explicación a las cosas que está planteando Ian. Una explicación que sea una mentira. Está cansada de mentir pero esa historia, su historia, es tan increíble y difícil de entender que tiene miedo. Miedo al rechazo, miedo a no ser creída. Pero no hay vuelta atrás: Ian lo sabe. 

Para él todo empezó con una mujer india. Ella le dio el diario del antiguo dueño de la piedra, el que Claire vio en su ensoñación en la temporada anterior. Ahí explica todo sobre un círculo de piedras, un viaje en el tiempo y lo que se necesita para salir con vida de esa experiencia. Todo está ahí. La verdad esta ahí. Y eso abre un mundo de posibilidades para Ian. De repente, el extraño comportamiento de su tía Claire, su extraña desaparición por años y su posterior regreso, la repentina aparición de Bree y Roger…todo tiene sentido. 

Ian le muestra ese diario a Claire y ella comprueba que contiene información sobre las piedras. Ian no le da tregua, él ya lo sabe pero quiere escucharlo de Claire. Quiere que sea ella quien se lo diga, quien se lo confirme. De ese modo todo parecerá más…real y no algo que parece ser una fantasía. Claire no sabe lo que hacer y mira a Jamie…¿se lo dicen? ¿Están dispuestos a confiar en él con este secreto? Jamie no lo duda y asiente. Sí. Claire debe confesárselo. Ian es como un hijo para él, confía en él y, además…lo sabe. Solo se trata de confirmárselo. 

Así, Claire le confirma a Ian que viene del futuro y que es una viajera en el tiempo. Ian es, tras Murtagh, la única persona a parte de Jamie que conoce la verdad. Y su reacción no se hace esperar: lo emociona. Sabía que su tía Claire era demasiado diferente. Sabía que era un hada. Claire pone los ojos en blanco. Los escoceses y su manía de achacarlo todo a las hadas. Pero ella no es un hada. Es solo una persona normal que encontró su destino de la forma menos esperada. 

Ahora todo encaja. Claire es del futuro pero también Bree y Roger. Claire no tarda en confirmárselo. Pero Ian no comprende cómo sus tíos han podido guardar un secreto tan importante del resto de la familia. ¿Por qué? Jamie le explica que era mejor así. Es…difícil de creer para alguien de cualquier tiempo pero en ese siglo, ademas, es peligroso. Ninguno quiere que acusen a Claire de brujería – otra vez -. Así que es mejor mantenerlo entre ellos e Ian no tiene problemas con ello. 

Tengo que decir que estoy muy emocionada de que, por fin, alguien lo sepa. Estos momentos siempre me parecieron claves y vitales en los libros. Un miembro de la familia conociendo el gran secreto que guardan y no me han decepcionado. Me hubiese gustado que se extendieran más con la explicación de Claire…pero me han dejado satisfecha. 

Sin embargo, la actitud de Ian es…sospechosa. Está realmente emocionado por esto. A parte de haber confirmado algo tan mágico, ¿por qué está tan entusiasmado? La respuesta es que él ve una salida aquí. Si Claire, Bree y Roger han podido viajar, ¿por qué él no? Lleva queriendo escapar desde lo que le sucedió con los indios. Un viaje en el tiempo a una época distinta, donde nadie lo conozca y no tenga un pasado, donde pueda empezar desde cero parece la solución ideal. Pero lo que Ian no tiene en cuenta aquí es que esa no es la respuesta. Huir nunca lo es. Y mucho menos del pasado. Él viaja con nosotros allá donde vayamos y siempre será un peso insoportable…hasta que nos decidamos a enfrentarlo. 

Pero Ian no está en ese punto aún. Ve este viaje en el tiempo como la salida que ha estado anhelando desde hace tiempo. Esa época, esas tierras, tienen demasiados recuerdos en ellas, son un recordatorio constante pero una tierra nueva, un tiempo nuevo, es territorio virgen e inexplorado. Si no pudo olvidarla en la muerte, quizá en otra época sí pueda. Esto que comentamos aquí se ve claramente un poco más adelante en el episodio. 

Una vez que han comprobado que Jemmy puede viajar, la decisión para Roger y Bree está tomada. Deben irse. Pero antes…¿cómo pudo Jemmy sentir tanto calor como para quemarse? Ellos dos sintieron la piedra algo caliente pero la podían sostener en las manos sin que doliera pero Jemmy…de alguna forma era más sensible con respecto a ella. ¿Por qué? A Brianna se le pasa por la cabeza una explicación…y se atreve a decirla: quizás eso signifique que Roger es su padre biológico.  

Tanto ella como Roger solo tienen un gen de uno de sus padres que les permite viajar en el tiempo. En el caso de Bree es de su madre y en el caso de Roger no lo sabemos. Sin embargo, si Jemmy tiene los genes de ambos padres que le hacen poder viajar…eso explicaría por qué es más sensible que ellos. Roger sonríe. Quizá Bree tenga razón. A él no le importa eso ya pero saberlo, que esa posibilidad se haya vuelto más real…lo hace sentirse bien. No lo puede evitar. En síntesis, no cambia nada, a Jemmy lo sigue amando igual, sigue siendo su hijo pero no puede obviar ese cosquilleo interior que ha sentido. 

Una vez que han decidido viajar, ¿qué harán allí? Roger, contento, se imagina un futuro para ellos tres en ese tiempo lejano…pero mucho más seguro. Sin embargo, ya no tiene tantos deseos de irse como al principio. Cuando habla de viajar y de su próxima vida en el futuro no siente tanta emoción ni ganas como sentía no hace mucho. Al contrario, siente…tristeza. Como un vacío. Como si algo faltara en toda esa ecuación de un futuro fuera del Cerro, fuera del siglo XVIII. 

Roger ya no desea irse. Esa es la verdad. Antes le parecía impensable permanecer allí más tiempo del necesario pero ahora que su viaje se ha vuelto real…no está dispuesto a hacerlo. Es lo último que desea hacer. Por fin ha obtenido el respeto y la aceptación que necesitaba de Jamie. Tienen una relación cordial ahora y lo aprecia, realmente lo hace, se ha convertido en su renuente segundo padre. En familia. Y Claire…ella siempre lo ha sido y le partirá el corazón verlos marchar. Lo sabe. Por no hablar de Fergus, de Marsali, de los inquilinos…de su gente. De su familia. Tener que dejarlos atrás es…horrible y lo está matando. Pero debe hacerlo. En el siglo XX toda su familia estará más segura y esa es su prioridad. 

Brianna se encuentra en una situación similar. Ella tampoco quiere dejar a todos atrás, a sus padres…dios, sus padres. Los ama y los necesita. A los dos. Y mucho. Casi no puede soportar la idea de no volver a verlos nunca más. La está partiendo literalmente en pedazos. Desgarrándola de dentro hacia fuera. Pero no queda más remedio que hacerlo. Por Jemmy. 

Así que deben idear un plan. Tienen que ponerse de acuerdo sobre qué les dirán a todos y sobre qué harán una vez que estén en el futuro. No pueden decir que van a un lugar demasiado cercano por razones obvias…Boston parece el sitio ideal. Está lejos…lo suficiente como para que nadie decida visitarlos y a nadie le extrañe que ellos tampoco lo hagan. Con esa decisión tomada, ya tienen la historia de portada: un viaje a Boston. ¿Y cuándo lleguen allí? Roger podría ejercer de profesor, Bree podría volver a retomar sus estudios…pero ahora mismo no pueden pensarlo. Es demasiado doloroso. Demasiado real. Y quieren seguir disfrutando de la ilusión de que pueden quedarse allí, en su hogar, junto a su familia un poco más de tiempo. 

Una vez que Ian sabe toda la verdad, no puede evitar preguntar todas sus dudas. Eso hace mientras acompaña a Bree y Claire en sus labores cerca del río. ¿Pueden cambiar algo? Brianna le intenta explicar que realmente no, que por mucho que lo intenten la historia termina por abrirse paso y sucede…lo que se supone debe suceder. Pero Ian no cree que eso sea posible. Su tía intentó cambiar la propia historia, se debe de poder. ¿No cambió nada cuando intentaron detener Culloden? Y lo cierto es que sí. Aunque no consiguieron frenar la batalla, la imagen más grande, sí consiguieron cambiar la imagen más pequeña. 

Los hombres de Lallybroch se salvaron gracias a su presencia allí. Así que la conclusión es que no pueden cambiar las cosas más grandes pero sí algunas cosas más pequeñas como salvar a los hombres de Lallybroch o salvar las vidas de aquellos que habrían muerto si Claire no los hubiese atendido. Pero…es complicado. A la misma Claire le cuesta entender cómo funciona y realmente no lo ha averiguado aún, no quiere que Ian se agobie con ello. 

Pero el motivo de Ian es más…personal. Necesita saber lo que se puede cambiar para poder saber si algo como lo que ha sucedido entre un hombre y una mujer puede ser…modificado. Esa es su esperanza. Un viaje en el tiempo lo puede hacer dejarlo todo atrás pero, ¿y si no hay necesidad de ello? ¿Y sí puede cambiar lo que sucedió? Desea hacerlo. Tiene que hacerlo. Por eso quiere acompañar a Brianna y Roger y cruzar él también. Bree y Claire entienden los sentimientos de Ian y lo que pretende hacer. Aunque aún no sepan exactamente lo que sucedió sí se pueden hacer una idea. Lo entienden…y por eso les duele tener que romperle el corazón.

Lo que Ian desea es imposible. Para él, al igual que para Jamie, la piedra no estaba caliente, si no fría. Eso significa que no puede viajar. El estado de ánimo de Ian decae un poco…pero aún hay una salida: que Claire lo lleve con ella. Su tía podría cruzar con él y después volver. Sencillo y rápido. Es su salida, su única esperanza. Y aquí se pone de manifiesto lo que mencionábamos antes sobre Ian. 

Sin embargo, no es tan fácil. No funciona así. Si él no puede viajar…no lo hará. Solo Claire cruzará esas piedras. No él. Claire intenta hacérselo entender con toda la delicadeza del mundo. Pero no es suficiente. Todo el entusiasmo y la esperanza de Ian han volado. Se frustra y se enfada porque sigue sin encontrar la salida que ansía. Nada es suficiente para olvidar, para huir, para arreglarlo. Ni su muerte, ni un viaje en el tiempo…nada. 

Él necesita arreglarlo, lo necesita tanto…y siente que su tía y su prima, su familia, le están negando esa posibilidad. Siente que le están negando la ayuda que tan desesperadamente desea y se enfada. Se aparta de su lado cuando Claire intenta tocarlo, solo para consolarlo, para intentar que comparta con ellas parte de esa carga tan grande que lo tiene ahogado. La rechaza igual que siente que ella lo está rechazando a él. No quiere su consuelo, ni su compasión. Quiere su ayuda…pero no se la dará. Y siente rabia y rencor por ello. Por eso se va, huye de allí como el animal herido que es. 

En realidad, Ian sabe que Claire y Bree no se están negando a ayudarle y que realmente no pueden hacer nada pero necesita culpar a alguien de su fracaso. Ese enfado que proyecta en ellas es en realidad un enfado contra sí mismo. Siente que ha vuelto a fracasar y que ni siquiera sirve para arreglar sus propios estropicios, para encargarse de sus propios problemas. No sirve para superarlos, ni para olvidarlos, ni para arreglarlos. 

Y aún no está preparado para hablar y compartir lo que sucede. Aún siente demasiado miedo al rechazo, a que su familia le confirme lo que él piensa de sí mismo, que es un fracaso y se avergüence de él de la misma forma que se avergüenza de sí mismo. Es tan triste…Ian ha cambiado tanto. Ha crecido de golpe varios años. 

Ya va siendo hora de que sepamos claramente qué le sucedió. Me parece que este era el momento perfecto para que Ian se sincerara y lo dijera. Pero no lo ha hecho y, por lo que parece, es una trama que se va a quedar sin resolver hasta la temporada que viene. No me parece la mejor decisión. Creo que lo mejor hubiese sido haber aprovechado este momento para haber desarrollado y explicado esta historia y así tener un final autoconclusivo en la trama. Era la escena ideal para ello. 

El capítulo nos ha regalado algunos de los mejores momentos entre Jamie y Claire. Al principio del capítulo los encontramos relajados, disfrutando de un viaje en familia. Claire está recordando cómo sabían los sándwiches como el que Bree le preparó para su viaje a través de las piedras. Y Jamie está intentando imaginarse lo que ella le relata. Es un momento distendido donde se ve la época que los separa pero el ensamblaje perfecto que son como pareja. Me ha recordado al episodio 12 de la temporada 1, cuando Claire le está intentando explicar a Jamie sobre los aviones y su funcionamiento. 

La segunda escena entre ambos es bastante más triste. El viaje de Brianna y Roger es ya un hecho y Jamie acaba de enseñarle a Claire el retrato de William que le ha traído John. Es tan…perfecto. Eso le hace recordar a Claire que Brianna ni siquiera va a poder tener una foto de ellos. En momentos como esos desearía estar en su época, poder coger una cámara y capturar un momento, solo para que ella…pueda recordarlos. Para que pueda saber que son reales y que la aman con todo su corazón. Pero Brianna, tal y como le dice Jamie, no necesita eso. Ella los recordará, aunque no tenga fotos. Él la recordó a ella sin fotos y ella a él. Brianna no necesita de una foto para saber que ellos existen, que la aman y que rezan todos los días por su felicidad. 

Claire sabe que Jamie tiene razón. Es solo…desea que Brianna tenga algo tangible sobre ellos para que no sean un recuerdo que inevitablemente se diluye con el tiempo. Pero para Bree jamás se diluirán, jamás desaparecerán. Sus rostros, ellos, están grabados a fuego en su corazón. Nada podrá borrar eso, ni siquiera el tiempo. Claire siente la pérdida de Brianna en su propia alma, aunque aún no se haya ido. Necesita consuelo…y Jamie se lo da. Le da un dulce beso en la mano. Es un consuelo y, a la vez, una muestra de que él está a su lado, de que siente lo mismo pero que puede sostenerse de él si lo necesita. Siempre. 

Más tarde esa noche, Jamie está relajado pero Claire…está de humor. Así que se pone unas gotas de su perfume y decide ir a por todas pero…Jamie está durmiendo. Sabe que está cansado, así que lo deja descansar. Su gozo en un pozo. Sin embargo, de madrugada, Claire tiene calor. Lo cual es normal porque, ¿quién no tendría calor teniendo acostado al lado al buenorro de Jamie Fraser? Nosotras sólo de imaginárnoslo estamos tal que así 

¡Amén, hermana!

Jamie se despierta y va hacia ella, que está en la ventana. La desea. Ve su culo, ese culo prieto en el que se fijó desde que la conoció. La besa con hambre, con toda la que siente por ella y solo por ella, con toda su pasión. Se juntan él hambre con las ganas de comer – o más bien el calor con la boa – ¡y tenemos escena hot! De hecho, Jamie se da cuenta de que Claire se había puesto su perfume para seducirlo y él no le había cumplido…hasta ahora. Siempre puede llamarlo para esto, prefiere hacer el amor con ella que dormir. Y nosotras pues nos derretimos con nuestro rey de los hombres. 

Este es un diálogo directamente sacado del libro y la escena ¡me encanta! Es ruda, es algo sucia, es rápida, es pasional, es salvaje, es…perfecta. ¡Así sí! Ya teníamos gana de ver un poco de carne con una escena bien hecha. La parte física de la relación entre Jamie y Claire es tan importante como la emocional y en esta temporada están haciendo un buen trabajo para mostrárnosla. No siempre lo hacen bien…pero en esta ocasión sí lo han hecho. Tampoco es algo igual a las primeras temporadas, pero después de la temporada 4 esto nos sabe a gloria y está claro que han hecho un esfuerzo por mejorar este aspecto. 

Además, siempre me ha encantado que Claire sea una persona sin complejos en mostrar sus deseos tanto en los libros como en la serie por eso que sea ella quien empiece toda la escena y nos muestren a una mujer que no tiene miedo de hacer ver lo que desea, de exigirlo y la propia intensidad de su deseo me parece que se merece un chapó de nuestra parte. 

Tras esta escena llega una muy esperada por los fans y que, la verdad, yo ya daba por perdida. La famosa escena de los espermatozoides. Tras el trabajo de la noche anterior, Claire tiene una muestra del semen de Jamie y no duda en ponerlo al microscopio y llamarlo para que mire. Él lo hace mientras ella se bebe su whisky la mar de tranquila, mirándolo con una media sonrisa en los labios, saboreando el momento e imaginándose la reacción de Jamie cuando averigüe exactamente lo que está mirando. Claire aquí es como el gato de Cheshire. 

Jamie no sabe exactamente lo que ve solo que se mueve. Y rápido. Y aquí llega el momento de Claire. Ella le dice que es su propio semen lo que está observando. Jamie no conoce ese…término. Pero conforme Claire le explica que es lo que sirve para hacer bebés, él saca en claro que lo que ve es semilla. ¿Pero cómo? ¿De quién? Claire sonríe aún más y no tarda en responder a sus preguntas, burlándose un poco de Jamie en el proceso, disfrutando de su reacción. La semilla es suya, naturalmente, no planea tener otros sujetos de estudio que no sea él. Tras la noche anterior, pudo conseguir una muestra…y eso es lo que está viendo. Jamie no puede más que sonreír. Solo Claire..su maravillosa Claire haría algo así. Lo reta, lo vuelve loco, siempre ha sido así, desde el principio…y no lo haría de otra manera. 

La última escena entre ellos vuelve a ser triste y ominosa. Bree y Roger ya no están. Se fueron hace dos semanas y en ese preciso instante estarán alcanzando las piedras. Los han perdido…para siempre. Así que Claire está en su cabaña, recordando cada momento que estuvieron ahí juntos, solo disfrutando en familia. Mira los dibujos de Bree, tiene tanto talento…Jamie entra a la cabaña. 

Sabía que Claire estaría allí. La conoce y sabe que querría sentirse lo más cerca posible de Brianna. Solo hace dos semanas pero se siente como una eternidad. Todo se siente tan vacío sin ellos. Es…horrible. Jamie la consuela. Él siente lo mismo pero solo pueden rezar y esperar que lo hayan logrado. Dejarlos ir era la decisión correcta. 

Claire lo sabe pero…es que duele tanto. Ellos empezaron su vida en el Cerro en esa misma cabaña. Solo tenían esa cabaña y nada más. Ahora todo está tan lleno de vida, hay tanta gente, tantas casas…pero Bree y Roger se han ido y ellos vuelven a estar solos. Vuelven a ser ellos dos. Así es como se siente. Brianna era su hija y aunque el Cerro esté lleno, hay un…vacío inmenso en su alma. Tener a su hija allí con ellos era un sueño, una fantasía. Pero la realidad ha regresado. Vuelven a ser solo Jamie y ella. 

Jamie sabe que eso no es cierto. Ellos se tendrán siempre el uno al otro pero no están solos. Claire necesita recordarlo. Por eso él le toca la cara con delicadeza, la acaricia. Una caricia pequeña, casi como si temiera que Claire se fuera a romper. Porque sabe que puede hacerlo. Está sufriendo tanto…sabe que solo la fuerza de voluntad la mantiene en pie. Pero él la hace levantarse y se lo dice. No están solos. Dos de sus hijos y su nieto ya no están. Pero tienen más. Tienen una familia. Jamie la abraza y Claire se aferra a él y él a ella. Diciéndoselo todo con ese abrazo. Superarán esto. Brianna y su familia están en un lugar más seguro, serán felices y ellos…seguirán adelante. Como lo hacen siempre. 

Y quizá…quizá Bree pueda ser ingeniera allí en su tiempo. Jamie espera eso. Que su época le brinde la oportunidad de seguir su camino y su vocación. Claire también lo espera, ella tiene un talento inmenso. Lo conseguirá. Solo espera que ella lo supiera. Que supiera lo orgullosos que sus padres están de ella. Y ella lo sabe. 

Nuestro casaca roja favorito AKA Lord John Grey es el primer invitado que tiene el honor de hacer uso de las habitaciones de huéspedes de la Casa Grande. Él sigue apuntándose a cualquier sarao que se precie y no podía faltar. Se encuentra con Jamie y lo primero que él hace es preguntarle por su hijo, con los ojos brillantes de necesidad por saber sobre él y de tristeza bien escondida por no poder formar parte de su vida. En cuanto escucha noticias suyas se emociona como un niño pequeño en el día de navidad. Su pequeño…se está convirtiendo en hombre. Y esta empezando a hacerse cargo de sus responsabilidades. 

Estos dos viejos amigos se ponen al día. John ha escuchado sobre la muerte de Bonnet y Jamie es el encargado de decirle los detalles. Fue bree quién decidió su destino. Después de tanta preparación para la venganza, fue ella quien se vengó a sí misma. Jamie no podía quitarle eso. A través de Lord John nos enteramos de que el ejército inglés se está replegando. Una vez que la amenaza de los reguladores ya no es un problema, están confiados. Pero John es perro viejo y huele a tormenta. Algo en su interior le dice que pronto las aguas estarán revueltas y que este periodo es solo la calma que precede a la tormenta. No sabe cuán acertado está. Se acerca una guerra…y esta vez Jamie y él no lucharán del mismo lado. 

Pero hay un momento tremendamente especial. John siempre se ha preocupado de que Jamie esté todo lo cerca que puede de su hijo, siempre ha tenido esa consideración con él y esta vez no iba a ser menos. Le regala a Jamie un retrato de su hijo, para que lo pueda guardar y mirar cada vez que quiera. Para que pueda pueda mirarlo a los ojos y reconocerse a sí mismo en él. Porque William se parece tremendamente a su padre – en la serie, porque lo es fuera de ella…va a ser que no, pero aceptamos pulpo como animal de compañía -. John lo ve cada vez que lo mira y sabe que Jamie también lo hará. Jamie no puede más que emocionarse tanto por el gesto de John como por ver, por fin, a su hijo, aunque sea a través de un retrato. 

Él siempre está en sus pensamientos, en sus oraciones, pero las ocasiones en las que puede verlo son escasas y ahora lo tiene ahí, en un retrato reciente, en una imagen actual de él y puede fingir que está más cerca de lo que en realidad está. Toca ese retrato con una reverencia y un cariño tal…como si estuviera tocando la cara de carne y hueso de su hijo. Como si él estuviera realmente ahí. Jamie se reconoce en su hijo igual que se reconoce en Brianna y está orgulloso de ser su padre y del hombrecito en el que se está convirtiendo. Lo adora con todo su corazón y solo desearía…desearía que él pueda saber cuánto. 

El regalo de John y su conversación con Claire hacen que Jamie se decida a contarle toda la verdad a Bree antes de que se vaya. Ella se merece saberlo. Así que va a verla. ¡HAY ESCENA PADRE E HIJA! 

O más.

Es…una escena realmente triste. Ambos tienen muchas cosas que decir pero las palabras simplemente no salen. Porque es demasiado doloroso. Jamie respira profundo y le da el retrato de William…es entonces cuando le suelta la bomba: tiene un hermano y se llama William. Él, el chico del retrato, es su hermano. Brianna se queda estupefacta. Tiene tantas preguntas. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Su madre lo sabe? Pero no puede decidirse a preguntar ninguna de ellas. Cuando empieza simplemente el sonido no sale…está en shock. 

Así que Jamie se lo cuenta absolutamente todo. Hellwater, Geneva, que Claire lo sabe. Todo. Se merece saberlo. Saber que no está sola y que tiene un hermano. También, Jamie quiere dejarle claro a Bree que no fue una cuestión de amor con Geneva. Él siempre ha amado y amará solo a Claire. Quiere que Bree sepa eso. Lo que siente por Claire es único y nunca lo había sentido ni lo sentirá con nadie más. Yo estoy de acuerdo con él. No fue un asunto de amor. Fue una violación. De Geneva a Jamie. 

Sí, se que es fuerte pero es lo que pienso. Es lo que siempre pensé. Lo que sucedió entre ellos dos no fue consentido. Jamie solo aceptó porque ella lo presionó y lo chantajeó, no porque quiso. No fue una cuestión de deseo o de consentimiento mutuo como sucedió con Mary e incluso con laguarri – sí, nosotras también nos odiamos un poquito por poner esa imagen en la mente de todos -. Fue simple y puro chantaje. Jamie no dio su consentimiento porque así lo quiso y lo decidió, si no porque Geneva no le dejó otra salida. Así que Geneva lo violó. 

Para mí, sí no hay consentimiento, existe violación. Y hay que empezar a llamar las cosas por su nombre. No entiendo por qué Diana, la serie e incluso el fandom puede llamar por su nombre a lo que sucedió entre Jamie y Jack Randall o entre Bree y Bonnet pero se resisten a llamar a lo que pasó entre Geneva y Jamie por lo que fue. Una violación exactamente igual que en los dos ejemplos anteriores. Porque para que haya violación no hay necesidad de que haya sangre, forcejeo o una pelea…se necesita que no haya consentimiento. Bree no consintió con Bonnet, Jamie tampoco lo hizo con Jack Randall…y volvió a suceder lo mismo con Geneva. 

Dicho esto, sigamos con la escena. Bree mira a su hermano…se parece tanto a Jamie, igual que ella. Ve a su padre en sus rasgos, en toda su cara. Esta ahí. Solo hace falta echar un vistazo para verlo. Jamie, con los ojos llenos de lágrimas y la voz ahogada por la emoción y el orgullo pero también por la tristeza de saber que nunca podrá reconocerlo y ser su padre, le confirma a Bree que sí. Se parecen. Igual que ella. Brianna ahora tiene tantas preguntas, quiere verlo cara a cara, conocerlo…pero no puede. 

Jamie le explica que él es su padre pero, para el mundo, William es hijo del conde de Ellesmere y él será el siguiente Conde cuando tenga la edad suficiente. Para el resto del mundo, él es un aristócrata que nada tiene que ver con un escocés que participó en el Levantamiento. John se encargó de criarlo, de cuidarlo y de que Jamie estuviera lo más cerca posible de su hijo. Pero no podrá obtener nada más. A Bree se le encoge el corazón por su padre. 

Ella siente tristeza por tener un hermano y no poder conocerlo pero su padre…lo conoce. Lo sabe. Sabe que su alma siempre tendrá un vacío donde debería de estar William. Que una parte de él está perdida por no poder ser el padre de su propio hijo. Y algo en ella se rompe por él, pero también por su hermano y por ella misma. 

Jamie cree que tal vez…tal vez ella, cuando vuelva, pueda buscarlo en los libros de historia, para saber qué le sucedió. Para que, al menos ella, pueda saber qué fue de su hermano y pueda comprobar que vivió feliz, aunque ninguno formara parte de su vida. No es exactamente un consuelo pero es mejor que nada. William es un gran vacío en la vida de Jamie pero ella. Ella es su vida entera y así se lo hace saber. Con todo el dolor de su corazón, le pregunta cuando se van. Escuchar que será en una semana lo mata un poco más. Es tan poco tiempo…tan poco tiempo para que su vida se le vaya para siempre. 

Cuando ella llegó por primera vez a esa época no sabía cómo sería todo. En su mente, Brianna era una niña pequeña, apenas un bebé pero se encontró con una adulta, muy parecida a él y a su madre en carácter lo que aún los hacía chocar más. Por si esto fuera poco, ella estaba aferrada a la figura del padre que la había criado y querido y luchaba contra su propio corazón al sentir que, al conocerlo y llegar a quererlo, estaría traicionando a Frank. 

Después, cuando todo se normalizó un poco, pasó lo de Roger, se descubrió lo de Bonnet y todo se volvió una locura…pero quiere que sepa que ella es su vida, parte de su alma. Y que está tan orgulloso de ella, pero tanto…la ama. Apenas puede soportar dejarla ir de nuevo, una parte de él irremediablemente se irá con ella. Y quiere que ella lo sepa. Que sea consciente de cuánto la ama y de que, si a ella le pasara algo, él no podría soportarlo. 

Puede que Claire sea su corazón pero, para Jamie, Brianna es su misma vida. Le besa gentilmente la mano, igual que hace con su madre cuando quiere mostrarle que está ahí, a su lado, en una caricia tierna y simple pero profunda, igual de simple y profundo como su amor por ella. Amarla es tan fácil como respirar y su amor es inagotable. Bree se emociona ante esto – y quién no – tiene lágrimas en los ojos, siente lo mismo…pero no se lo dice. Y esto ya me está empezando a cansar. 

Siempre es Jamie quien descubre su corazón con Bree pero ella no responde. No con palabras. Se emociona, sus ojos se llenan de lágrimas y hablan en silencio, diciendo que siente lo mismo pero…no es suficiente. Hay un tope de ocasiones en las que pueden hacer esto antes de que parezca forzado. Y ya lo hemos superado con creces. ¿Por qué demonios, tras esa declaración, Brianna no abraza a su padre? Por qué no le dice que lo quiere? Es que esto ya se pasa de castaño oscuro. 

Brianna ha abrazado a su madre (en un abrazo muy sentido), a Marsali e incluso a Lizzie pero no abraza a su padre. Tampoco le dice que lo quiere. Es que no se entiende esta sosería. Parece que hay tiempo para que Bree tenga una despedida lacrimógena con todos, especialmente con Claire (que suelen ponerle muchas más escenas de corazón a corazón con ella) menos con su padre. Que es su padre, por el amor de dios. Y no. Esto no es así. 

Jamie se convierte en alguien tan importante para Brianna como su madre, incluso más. Ya iban muy mal en mostrar esta relación. Tanto, que prácticamente no había escenas entre ellos y no estaban construyéndola de ningún modo. Apenas eran unas migajas. Y ya iban muy pero que muy tarde. Pero esta es la gota que colma el vaso. Ni siquiera han tenido una despedida acorde con el momento. Mi. No. Entender. ¿Por qué? A parte de que estas escenas subirían la calidad del episodio, necesitan mostrar escenas entre ellos para construir una relación. Pero me temo que, cuando llegue el momento, piensan sacársela de nada…y nos la tendremos que creer. 

En ese mismo sentido, hay varias cosas que comentar sobre esta escena. Han adelantado al libro 5 en esto y no me molesta. Al contrario, me parece bien y creo que tiene lógica en la historia. Le da más juego y no necesitan perder más tiempo en algo que iba a pasar un poco más tarde de todos modos. Pero…pero. Siempre hay un pero. Lo primero es que me hubiese gustado ver cómo Jamie decide contarle a Bree toda la verdad. Creo que no tiene una construcción lineal en este episodio porque ni siquiera lo ha consultado con Claire y, de repente, se lo dice. Necesitaban una escena que explicara esta decisión. Supongo que está en guión pero la han desechado al final…y no deberían haberlo hecho. 

Lo segundo es que ¡quería una despedida padre e hija! Si bien esta escena me encanta y me gusta que Jamie haya sido sincero con Bree y ADORO este momento, lo que necesitaba ver era una despedida entre ellos no una escena de la verdad. Brianna se despide de todos…pero la despedida con su padre se resume en unas palabras de Jamie al final de la escena. Pero la gran imagen de esa escena es contarle la verdad a Bree, a eso va dirigida, no a una despedida. No me hubiese importado si Jamie hubiese acompañado a Bree y Roger a las piedras y se hubiesen despedido allí pero, ya que no iba a hacerlo, deberían de haber mostrado una despedida apropiada. Una escena específicamente dedicada a esa despedida no haberlo hecho por la puerta de atrás en una escena dirigida a otra cosa. 

No estoy diciendo que deberían haber eliminado esta escena y dirigirla a una despedida si no que deberían haber añadido otra que lo fuera. Pero parece que tienen alergia a mostrar a padre e hija en pantalla. 

El viaje es demasiado temprano. Solo una semana. Queda poco tiempo así que Roger y Bree se ponen manos a la obra y le anuncian a Marsali y Fergus su inminente partida a Boston. Al pobre Fergus siguen sin darle demasiado diálogo – aún seguimos esperando que no sea un mero figurante – así que su reacción es más bien solo una cara de sorpresa y su inmediata aceptación. Marsali es cosa distinta. 

Escuchar sobre esta partida la entristece. Ella no quiere que Bree se vaya. La ve como una hermana, la quiere como tal.como le sucedió con Claire, sin proponérselo, Brianna se ha convertido en parte vital de su vida, es una de esas personas que la mantienen ahí. Uno de esos pilares. En su familia. Dejarla ir…siente que un pedazo de sí misma inevitablemente se irá en el momento en que Bree lo haga. Es que AMAMOS a Marsali. Cómo no amarla. 

Brianna también está triste por dejarla. Ella siente lo mismo. Marsali es familia. Cuando viajó a ese siglo nunca esperó que todas estas personas se metieran en su corazón de una forma tan profunda. Dejando una huella que nunca se podrá borrar. Pero lo han hecho. Marsali, Fergus…ellos son parte del por qué no desea irse. Y sabe que los echará de menos cada día de su vida. 

Así, las hermanas de corazón se abrazan. Reteniendo ese momento, sin querer soltarse porque ninguna quiere dejar ir a la otra…pero deben hacerlo. Mientras que Fergus y Marsali creen que, aunque Boston está muy lejos, se volverán a ver, Roger y Bree saben que no lo harán nunca. Estos son sus últimos momentos juntos…y duele como el infierno. 

Quiero destacar la falta de Fergus en esta escena. Apenas reacciona a las noticias y no le vemos despedirse apropiadamente de Brianna. Ellos también son hermanos. Tampoco vemos una despedida apropiada con Roger, que se queda como en segundo plano en la escena. La despedida nos sabe a poco. 

De hecho, vemos a Bree despedirse de cada habitante del Cerro mientras Claire la mira con tristeza porque sabe que el momento ha llegado, debe despedirse de su hija de nuevo y esta vez para siempre – perdonadnos mientras vamos a por unos muffins – pero no vemos nada de Roger. Ni una despedida donde él sea el protagonista…y había despedidas importantes como la de él y Jamie o la de él y Claire. 

Entendemos la premisa de que Bree llegó a ese siglo y al Cerro sin expectativas, simplemente para avisar a sus padres de lo que les iba a suceder y poder conocer a su padre biológico y ahora se ha creado una vida allí. En el Cerro está su familia. Se ha convertido en su hogar y ya simplemente no sabe si va a poder sentir como un hogar cualquier otro lugar que no sea el Cerro. Pero, desde luego, las despedidas nos saben a muy poco. Porque Roger también tiene mucho que decir en todo esto…y no dice nada. 

Dicho esto, llega la siguiente despedida por parte de Bree: la bocachancla Lizzie. Ella pensaba que se iba a ir con Brianna y Roger. Nunca estuvo en discursión. Bree era su señora y la seguiría donde fuera…pero al sitio al que ellos van no la puede seguir. A Brianna la destroza tener que romperle el corazón a Lizzie pero debe hacerlo. 

Cuando ella se entera de que no se va solo puede llorar, ella ha estado en los peores momentos junto a ella, en los buenos también…no entiende por qué no puede ir, piensa que ha hecho algo mal – nosotras aquí sacamos nuestra lista particular – pero no tiene que ver con eso. Bree desea explicarle exactamente qué está pasando pero sabe que no puede…así que hace lo siguiente mejor. Le encarga a Lizzie que vele por sus padres, que se encargue de ellos. Es la última petición que le hará. La necesitan en el Cerro. 

Brianna no sabe cómo despedirse de Lizzie. Ella ha estado en sus momentos más oscuros pero también en los más luminosos. Para ella nunca fue una sirviente. Fue una amiga, una confidente, una hermana. Alguien en quien confiar cuando se sentía sola y desorientada, cuando se sentía ahogada. Dejarla es otro peso que no sabe si podrá soportar. Son demasiados. Bree solo puede agradecerle todo lo que ha hecho por ella, por ayudarla, por recoger sus pedazos y pegarlos cuando ni ella misma era capaz de hacerlo. Lizzie puede parecer frágil pero en realidad es valiente y fuerte. Nunca debe olvidarlo. 

Lizzie no cree que esto sea así. No termina de creer en su propia fuerza…pero sí en la de Brianna. Ella es la mujer más fuerte y más valiente que ha tenido el placer de conocer. Ha superado cosas y situaciones horribles y siempre ha seguido adelante y ha luchado, por su marido, por su hijo, por su familia y por ella misma. Es digna de admiración y nosotras, sin que sirva de precedente, estamos totalmente de acuerdo con ella. Nunca pensamos que diríamos esto – y es muy probable que sea solo cosa de una vez – pero ¡olé, Lizzie! 

Antes de irse, Roger desea hablar personalmente con Ian. Se ha enterado por Bree de lo que sucedió en el río. Del enfado y de la decepción de Ian por no poder ir con ellos y escapar. Roger entiende. Tras su conversación en el episodio 8, comprende que Ian sigue buscando desesperadamente una salida que le permita zafarse de sus demonios y olvidarlos. Que le permita volver a respirar y sanar sus profundas heridas. Pero nada funciona así. 

Él no puede viajar y, aunque pudiera, nunca lograría olvidar. Aquello de lo que huye le perseguiría donde estuviera y seguiría así hasta que se enfrentara a ello y lo superara. Nada hará desaparecer lo que sucedió. Ni la muerte, ni las piedras…sólo Ian y el tiempo son capaces de hacer que las heridas cicatricen, pero seguirán ahí. Siempre lo harán. 

Roger sabe que Ian aún no está en ese punto y también comprende que necesita ver por sí mismo que él no puede viajar. Solo así se convencerá de que realmente no puede hacerlo y se verá obligado a hacer frente al problema real. Así que le pide a Ian que los acompañe a Bree y a él hasta las piedras, y que esté junto a ellos en el momento. Como es normal, Ian pregunta por Jamie y Claire. 

Se esperaba que tanto Bree como él, pero sobre todo ella, querrían tenerlos a su lado, para que fuera lo último que vieran, para darse el último abrazo, él último beso…el último adiós. Pero Bree teme no poder irse si tiene a sus padres junto a ella. Entre las piedras y ellos…los elegiría a ellos y su corazón no podría escuchar argumentos sobre la seguridad de su tiempo. Nada importaría. Son sus padres, su familia…ella sabe que se quedaría. Por eso prefiere dejarlos atrás en el Cerro para no hacerlo todo más difícil y aún más desgarrador. 

Parándonos aquí un momento, esto cambia totalmente del libro y tengo sentimientos encontrados con esto. En el libro Jamie y Claire acompañan a Roger y Bree hasta las piedras y se despiden allí mismo, en una de las escenas más emotivas, tristes y preciosas de toda la saga. Por un lado, siguiendo acontecimientos de la serie, creo que Ian es el personaje ideal para llevarlos, no solo porque la explicación que ha dado Roger sea lógica si no también porque él necesitaba ver con sus propios ojos que Roger y Bree desaparecían pero él no podía hacerlo. Tenía que tocar las piedras y que no pasara nada para convencerse de que ni Roger, ni Claire ni Bree pueden ayudarlo porque el único que puede ayudarse es él mismo. 

Sin embargo, por otro lado, no me gusta perder ese momento tan especial y bonito del libro. Máxime cuando la escena de despedida entre Bree y Jamie es extremadamente corta – tanto, que la mayoría del tiempo ni siquiera se están despidiendo – sin un abrazo ni un te quiero por parte de ella y la despedida entre Claire y Bree es solo un abrazo, muy sentido, pero simplemente un abrazo. 

Y ya no digamos con Roger, que con él no han habido despedidas. Eran escenas que se habían quedado muy cortas, se sentían insuficientes y, en lo que se refiere a Roger, ni siquiera existían. Faltaba algo. Esta hipotética escena al pie de las piedras hubiese sido perfecta para rellenar esos huecos y que realmente sintiéramos que estábamos viendo una despedida entre una hija, un hijo (porque entre Roger y ellos ya hay ese cariño) y sus padres. 

Dicho esto, antes he puesto perder en cursiva por un motivo. Y es que no creo que realmente nos hayamos perdido esos momentos. Está claro que algo ha sucedido una vez que Jemmy, Roger y Bree han cruzado las piedras y pienso que no están tan lejos del Cerro como pretendían (más adelante hablaremos de forma más extensa sobre esto). Creo que volveremos a ver a nuestros adorados Mackenzies cruzar las piedras más adelante, en un futuro próximo, y que será ahí donde tendremos esa despedida al pie de las piedras. Dedos cruzados para no equivocarme. 

Una vez comentado esto, seguimos con la escena. Roger también le cede a Ian las tierras que Tryon tuvo la amabilidad de regalarle como pago por su error. Éste al principio no quiere aceptarlas, pero Roger insiste. Ese es su hogar y ahí en esas tierras, encontrará la felicidad. Aunque ahora le parezca imposible y crea que nunca volverá a ser feliz, lo será. Y lo será en esas tierras, junto a su familia, en su casa. No hay lugar más idóneo para curar sus heridas que estar en casa. Y él ahí, con ellos, lo está. No debe olvidarlo nunca. 

Es una escena muy bonita. Roger e Ian lo han dado el uno por el otro sin ni siquiera conocerse. Ian mandó a Roger al infierno pero luego se cambió por él. Intercambió su felicidad por la de Roger. Más tarde, Roger estuvo ahí en sus momentos más oscuros. Y no le ha dejado caer. Nunca lo hará. ¡Nos encanta este par juntos! 

Bree aún está asimilando la bomba sobre su hermano desconocido que le acaba de soltar su padre cuando se encuentra con uno de los protagonistas de la historia: Lord John. Esta escena es a la vez una despedida y una explicación. Bree lo echara de menos. Es un amigo sincero, siempre lo fue y nunca pidió nada a cambio. En un mundo de intrigas y traiciones, Brianna siempre pudo contar con él, incluso en sus peores momentos, incluso cuando se sentía terriblemente sola. Tener que dejarlo, saber que jamás volverá a verlo…es una espina que se clava en su corazón. Le duele incluso más de lo que pensaba. 

Nunca pensó que se iba a encariñar tanto con alguien de ese siglo fuera de su familia. Pero es que John esfamilia. Puede que no lleve el apellido Fraser pero es uno más. Ella lo considera así, su padre también, incluso su madre siente lo mismo. Cómo no hacerlo si los ha ayudado en incontables ocasiones y ahora se acaba de enterar de que acogió a su hermano bajo su tutela y su brazo protector. Lord John es uno de ellos. Es su amigo, su confidente, un miembro más de la familia y tener que dejarlo atrás le duele como el infierno. 

Para John también es difícil dejarla marchar. Cuando acudió a la cena que había preparado Jocasta jamás pensó que esa chica pelirroja e increíblemente alta iba a entrar con la fuerza de un huracán en su vida y la cambiaría para siempre. Exactamente igual que hizo su padre. Esa chica pelirroja que se parece tanto a Jamie Fraser, incluso en las cosas más insospechadas…estar cerca de ella es como tener un pedacito de ese amor imposible que nunca será. Es como formar parte de él

Pero aprendió a quererla y a admirarla por sí misma, por su valentía y su fuerza, por su cabezonería Fraser. Por ser la mezcla perfecta entre Claire y Jamie. Nunca pensó que la querría tanto y que ella se convertiría en alguien tan especial e importante en su vida como su padre. Nunca pensó que su amistad sería una de las que atesoraría con más cariño. Pero así son las cosas y dejarla ir…simplemente le duele el corazón. 

A pesar de esa noción tan triste de despedida que sobrevuela la escena, Bree y John tiene pan otro tema importante del que hablar: William. Ella ya lo sabe. Solo quiere…agradecerle a John todo lo que ha hecho y aún sigue haciendo por él, por su hermano y por ellos. Es un hombre extraordinario y su familia nunca podrá devolverle ni la décima parte de lo que él ha hecho por ellos. 

John se sorprende de que Jamie se haya atrevido a contarle la verdad a Bree. Pero se alegra. El peso de ese secreto y sus consecuencias…han estado comiéndose a Jamie desde dentro. No compartir con nadie, más que Claire, ese dolor es una carga demasiado pesada. Y Brianna es su hija, se merecía saberlo y, habiéndoselo dicho, la carga de Jamie es un poco menos pesada. 

Bree le comenta a John lo obvio, William se parece mucho a su padre. John sonríe con nostalgia…es cierto, es como le sucede con ella, puede ver a Jamie Fraser cuando los mira. Esta ahí, por todas partes, en sus gestos, en sus rasgos, la forma de la cara, la nariz, los ojos…para él es a la vez un placer y una tortura. Pero no lo haría de otra manera. 

John se imagina que Brianna querrá conocerlo, verlo y tratarlo como un hermano…per no puede hacerlo. Se afana en hacérselo entender a Bree, en un tono de disculpa. Él siente que las cosas sean así. Quisiera que William supiera la verdad, que ella pudiera ser la hermana de William y Jamie su padre…pero no puede ser. Esa verdad destrozaría a William y toda su vida. 

Brianna lo entiende. Es…difícil para ella. Quiere ver a su hermano, abrazarlo, conocerlo…pero no puede hacerlo y sabe que jamás podrá. Aunque John le quiera dar esperanza con que, tal vez, más adelante pueda hacerlo, ella se va para siempre del Cerro, de ese siglo. Ojalá pudiera conocer a su hermano antes de hacerlo, aunque solo fuera verlo una vez…pero no va a poder ser y no le queda más remedio que hacer las paces con eso. Aunque la esté matando por dentro. Tanto que le cuesta hablar y le falla la voz, tiene un nudo en la garganta que le impide formar sonidos. Esto es tremendamente duro. 

Lo único que la consuela es que su hermano se queda en buenas manos. John cree que William tiene suerte de tenerlos a ella y a su padre pero, en realidad, son ellos los que tienen suerte de tenerlo a él. Es un hombre maravilloso que se merece toda la felicidad que nunca ha podido encontrar. Es el mejor padre y amigo que una persona podría desear. John no puede más que sonreír. Sabe que Bree lo dice de corazón. Lo dice porque lo siente. Y la adora por ello. 

Tengo que decir que me ha sorprendido para bien este cambio de ritmo en la historia. Esta confesión de Jamie a Bree sobre William y su posterior charla con John ocurre en un libro posterior a La Cruz Ardiente y no me esperaba que lo adaptaran ya. Sin embargo, me gusta, hace que la historia sea sorprendente y más dinámica. Ahora vienen libros extensos y, en ocasiones, tediosos, así que me parece una buena idea que hayan desechado la premisa de ir a libro por temporada y vayan mezclando varios libros cada temporada, según les vaya conviniendo. Así, se termina adaptando todo teniendo algo más de tiempo y las partes tediosas se disimulan bastante más entre otras tramas algo más interesantes. Decisión arriesgada…pero acertada. 

En uno de sus últimos momentos perdidos en el Cerro, Bree mira por la ventana de su cabaña y alcanza a ver a Jamie subido a lomos de un caballo junto a Jemmy. El abuelo está aprovechando sus últimos momentos con su nieto para enseñarle algo de todo lo que desea que aprenda. Y nosotras estamos que nos morimos de amor. 

Brianna los mira con tristeza, con nostalgia…desea tanto quedarse. Solo…los mira. No puede dejar de hacerlo. Dos de las personas más importantes de su vida. Se compenetran tan bien, se quieren tanto. Jamie adora a su nieto y Jemmy no puede estar más feliz que con su abuelo. Le duele el alma, el cuerpo de tener que separarlos, de tener que separarse de ellos, de sus padres…pero debe hacerlo. 

Roger llega en ese momento y la abraza por detrás, mirando lo mismo que ella. Sintiendo exactamente lo mismo. Él tampoco desea irse. Bree no puede evitar pensar que ella nunca tuvo abuelos, nunca vivió esos momentos que Jemmy está viviendo ahora, Roger tampoco, ni siquiera disfrutó de sus padres. Pero Jemmy sí. Están ahí, los tiene…y los adora. A ambos les duele tener que arrebatarle a Jemmy algo así, la posibilidad de tener unos abuelos que lo amen y lo mimen…y la posibilidad de que Jamie y Claire puedan disfrutar de su nieto. Los dos se abrazan consolándose mutuamente. Esto les está partiendo dos. Ojalá no tuvieran que hacerlo. Este es su hogar

El tiempo avanza demasiado deprisa cuando menos quieres que lo haga. Cuando deseas que se congele para siempre. Bree está desconsolada. Siente que parte de sí misma se va a quedar ahí, en el Cerro, con sus padres. Algo dentro de ella está gritando que esto no está bien. No se siente…correcto. Se siente mal y la está partiendo por la mitad. Pero debe hacerlo. 

Entonces ve a su madre, a Claire, y no puede evitar gritar “mamma”, lanzándose hacia ella desesperada, en un abrazo que Claire le devuelve con el mismo ímpetu, con la misma desesperación. No quiere dejarla. Brianna odia pensar que debe dejarla, de nuevo, en otro tiempo, y que jamás la va a volver a ver. Quiere que Claire la consuele, que la sostenga en sus brazos y haga retroceder esa angustia que siente en la boca del estómago, esa sensación de ser partida en dos. La sensación de que su hogar le está siendo arrebatado. 

Ambas, madre e hija, se aferran con toda su fuerza la una a la otra. Deseando fundirse para no tener que separarse jamás. Sin desear soltarse pero…deben hacerlo. No les queda otra opción. Por muy doloroso que sea, Bree y Roger deben partir. 

Por la noche, los Fraser organiza una cena familiar. Es la última que compartirán con Roger y Bree sentados a la mesa. Todos son muy conscientes de ello, en especial, Jamie. Por eso es tremendamente especial y, a la vez, triste. Esta cena es un paralelismo con la primera vez que Bree compartió mesa con sus padres en la season anterior y, a la vez, es tan diferente. En esa ocasión, Brianna no sabía cómo comportarse, cómo encajar al desconocido que tenía delante en la categoría de padre. Estaba en un lugar y en un siglo extraño, se sentía cohibida. Ahora todo es tan distinto…en ese momento, se encuentra en casa. Con su familia. 

Todos los que están sentados a la mesa conocen el secreto sobre las piedras así que no hay razón para no mezclar épocas. Últimamente Claire se ha estado acordando mucho del sándwich que Bree le preparó antes de que volviera a través de las piedras. Para Jamie e Ian todo es tan…extraño. No pueden imaginarse algo como lo que describe Claire. Así que ella les tiene preparada una sorpresa: ha cocinado esos sándwiches especialmente para esa noche. Así, Ian y Jamie pueden probarlos y es un recuerdo, un símbolo de la época futura en la que Bree y Roger tienen planeado hacer su vida y del viaje que van a emprender. 

Ian y Jamie los miran con extrañeza pero los prueban y, aunque no son de su agrado, es perfecto. Es el símbolo exacto del pasado y el futuro unidos. Justamente igual que el pasado y el futuro se entrelazan en la familia Fraser y en la propia historia de Outlander. Es la mezcla perfecta. Y me encanta que tengan estos pequeños detalles tan sutiles pero maravillosos. 

Tras este bocado al futuro, llega el momento del brindis. Jamie se levanta, mira a Ian, a Roger, a Bree y, por último, a Claire. Observa todo lo que han creado juntos. A su familia. Y brinda por su casa, construida por y para ellos, es su hogar, y por su familia. Da gracias todos los días por tenerlos a su lado. Por haber encontrado a Claire y que juntos hayan creado la maravillosa familia que tienen. Todo el dolor y el sufrimiento a lo largo del camino han merecido la pena. Hacen que su vida sea completa. Y nosotras vamos a por los muffins porque Jamie ha conseguido emocionarnos. 

Eso sí, aquí faltan Fergus y Marsali. Entiendo que no podían estar si iban a incluir los sándwiches del futuro pero ellos también son familia y suelen olvidarse demasiado a menudo de eso. 

La semana pasa rápido y llega el momento de que Bree y Roger se marchen. Junto a Ian, ponen rumbo a las piedras. Cuando ya están allí, toca despedirse de él. Casi no saben que decirle. Han pasado por muchas cosas juntos en tan poco tiempo…y saben que Ian no está en su mejor momento ahora. Solo queda una palabra por decir, una que lo abarca todo: gracias. Le agradecen por todo lo que ha hecho. Por sacrificarse por Roger, por intentar protegerla, por estar ahí…por todo. Nunca podrán pagárselo. Con lágrimas en los ojos, Bree le dice que lo quiere, para que nunca lo olvide. Para que lo recuerde en sus momentos más oscuros. No está solo. Se abrazan y les cuesta mucho separarse. Decirse adiós…pero deben hacerlo. Se aferran todo lo posible el uno al otro. Ojalá las cosas fueran de otra manera. Pero no lo son. 

Llega el momento de la verdad. Tanto Bree como Roger y Jemmy están atados entre ellos, para no perderse en medio de la nada a la que tienen que superar para alcanzar su objetivo. Pero aún falta algo: las piedras. Pueden ser la diferencia entre conseguirlo…o no. Hay tres, una para cada uno pero la de Jemmy…Roger reconoce esa piedra. La reconocería en cualquier sitio. Es la que le dio Bonnet a Bree. Roger se calla y no dice nada pero no puede evitar preguntarse por qué Bree la está, finalmente, usando. ¿Es simplemente algo práctico o hay algo más? Pero Roger supone que ya no importa. Bonnet está muerto y terminará desapareciendo de la mente de su mente y la de Bree. Y de las pesadillas de ambos. 

Ya lo tienen todo así que solo falta…tocar la piedra. Lo hacen, juntos, igual que Jamie y Claire lo hicieron justo antes de Culloden…y desaparecen. De repente, Ian se queda solo. Y nosotras nos quedamos en plan 

¡No nos esperábamos esto! A Roger y Bree aún les faltan muchas cosas por vivir en ese siglo. Han adelantado mucho. Es una sorpresa. Una decisión arriesgada…y no sabemos cómo sentirnos sobre esto. Por un lado nos gusta pero, por otro, da miedo, vértigo y nos hubiese gustado ver alguna de esas cosas que se han saltado. Pero nos estamos precipitando porque no parece que esté todo dicho…

Siguiendo con la escena, Ian intenta viajar. En el fondo sabe que no puede. Tanto su tía como su prima le han explicado que para él no es posible. Pero Ian necesita comprobarlo por sí mismo, ver qué realmente no puede hacerlo. Nunca podría perdonarse y olvidarlo si no lo hiciera. Siempre se preguntaría ¿qué pasaría si…? Tiene tantas ganas de escapar, de olvidar…que decide intentarlo. Pero se decepciona al ver que, tal y como le dijeron Claire y Bree, no puede hacerlo. No hay salida para él, no hay luz al final del túnel. Solo oscuridad. Una inmensa y profunda oscuridad. Una oscuridad que lo consume todo. 

Sin embargo, del lado de Roger y Bree nada va como se supone que tenía que ir. Han desaparecido, Ian los ha visto pero, cuando se despiertan y comprueba que están los tres todo parece tan…igual. Jemmy anda por ese bosque con confianza, como si lo conocieran mientras ellos miran, atónitos, alrededor. ¿Qué demonios ha pasado? Esto es desconcertante. 

Todo alrededor parece el mismo bosque han dejado. La misma estación del año, los mismos colores, las mismas hojas en el suelo…todo parece lo mismo. Pero, si han viajado, ¿no debería ser diferente? Y creo que aquí está el quid de la cuestión. Pienso que han desaparecido pero que no han cruzado al otro lado. No han traspasado el tiempo. Las piedras los han vuelto a llevar al mismo sitio del que han salido. Quizá en otro lugar del bosque pero…siguen ahí. En el siglo XVIII. ¿Por qué? 

Bueno, hay una teoría en la que Claire siempre ha creído y es que las piedras te llevan directamente a tu destino, al lugar al que tienes que estar. Alguien te debe de atraer a una época concreta. Con Claire sucedió así. Jamie la atrajo al siglo XVIII, él era su destino, tenían que conocerse y enamorarse. Después, poco antes de Culloden, Frank seguía llorándola, llamándola donde estuviera…y eso fue lo que la llevó a la época correcta. Veinte años después, volvió a ser Jamie quien la atrajo al siglo XVIII. Lo mismo sucedió con Bree y Roger. Las piedras llevaron a Brianna a la época correcta porque sus padres estaban allí, esperándola. Y a Roger lo llevaron al sitio preciso porque era donde estaba Bree. 

¿Y ahora? ¿Qué ha sucedido? Si seguimos esa línea de pensamiento, la respuesta sería sencilla. No hay nadie al otro lado ni tampoco un motivo urgente que haga que viajar a una época concreta sea una necesidad – es más seguro sí, pero no hay un peligro inminente para ellos allí -. Toda su familia, todo su hogar, toda su vida está en el siglo XVIII. No hay nada ni nadie para ellos en el siglo XX. Las piedras no los han llevado a su propia época porque no hay nada ni nadie allí para ellos. Todo está en ese siglo, en el Cerro, con su familia. Y aún les quedan muchas cosas por vivir allí…y mucho más ahora, tras lo de Claire. Ese, el siglo XVIII es el lugar donde deben estar. Aún no han cumplido su destino, su cometido allí. 

Así que mi teoría es que Bree y Roger aún siguen en el siglo XVIII. No obstante, no hay que negar que ha sido una gran sorpresa que el viaje se realizara y tuviera un resultado inesperado, un resultado que aún no sabemos seguro. Es una trama totalmente inventada para la serie y nos encanta. En el libro, Roger y Bree viajan hacia su tiempo sin contratiempos pero mucho más adelante en la historia y por una necesidad acuciante. Aquí nos han sorprendido dos veces. Una cuando han desaparecido que ya nos hemos quedado con la boca abierta y otra cuando han aparecido no sabemos dónde y aún seguíamos en shock. Esto da mucho juego y nos  da para armar miles de teorías. 

Ha sido una decisión valiente, muy valiente. Se han despegado totalmente del material original y me gusta mucho que lo hayan hecho. Outlander debe encontrar su propio camino y enamorarnos con una buena y atrayente historia más allá del libro. El material original debe ser una guía pero nunca una limitación. Además, hay momentos en los que merece la pena desviarse de él. Uno de ellos es este, para crear una intriga nueva y sorprender a todos, incluso a los lectores y ojalá otro momento fuera en lo referente a Claire, aunque tengo pocas esperanzas de ello.

En medio de todo este ajetreo, nos enteramos de que Jamie y Claire están ayudando y protegiendo a Ulises. Él ha tenido que huir de la casa de Jocasta – y de su vida – porque ha matado a un hombre blanco. Da igual que estuviera justificado, no importa la causa, lo ahorcarán por ello. Su futuro es tremendamente incierto. Él sabía a lo que se exponía cuando hizo lo que hizo y no se arrepiente. Lo haría mil veces más. Pero eso le ha costado su propio futuro. Ni siquiera la influencia de a Jocasta podrá hacer que consiga el perdón. 

Jamie y Claire lo están ayudando encantados y agradecidos. Él le salvó la vida a Jocasta, a su familia. Tienen una deuda con él que nunca podrán pagar pero Ulises solo hizo lo que su corazón dictaba. Jocasta es…todo. No iba a dejar que nadie le hiciera daño. Sin embargo, ¿qué sucede ahora? Ulises siendo un esclavo lo tiene aún más complicado. Es entonces cuando él les confiesa algo a Jamie y Claire: no es un esclavo. Jocasta lo liberó tras la muerte de Hector y estaba junto a ella, trabajando para ella por voluntad propia. 

Claire se queda muda ante esta revelación. No consigue entender por qué un hombre libre elegiría seguir sirviendo a quien se adueñó de él como si fuera una propiedad y que los demás lo siguieran considerando un esclavo más. Un hombre encadenado a ese destino. Pero a Ulises poco le importa eso. No le interesa lo que piensen los demás y, en cuanto a Jocasta, tenía que quedarse. No podía abandonarla. La amaba. Dejarla simplemente no era una opción y menos después de que lo liberara. 

Ella le dio una opción, le dio una elección. Lo respetaba y le tenía el cariño suficiente como para hacerlo. Lo veía como un igual. Eso le confirmó a Ulises que Jocasta no era como los demás dueños de plantaciones. Que ella no veía siervos, muebles o propiedades, si no personas. Que lo veía a élEso la hizo amarla más. Decidió quedarse. Aunque ella no sintiera lo mismo, aunque ella no lo amara y nunca lo hiciera, prefirió estar a su lado el resto de su vida a no volver a verla nunca más. Porque prefería tenerla en su vida como su señora que no tenerla en absoluto. Él dio por ella todo, incluso su libertad. Aún cuando sabía que ese amor no era correspondido. Porque por ella merecía la pena.

Eso es…precioso. Triste pero precioso. Quizá es lo más bonito que una persona puede hacer por otra. Hay algo especial y genuino en darlo todo por un amor aún sabiendo que ese sentimiento no es recíproco. Todo el mundo lo daría todo por alguien que ama y que también siente lo mismo. Muy pocas personas lo harían por alguien que no lo sintiera. 

Claire y Jamie entienden el sentimiento que encierran los ojos de Ulises. Sus razones y su sufrimiento. Porque, a pesar de tanto sacrificio, ahora ha debido abandonar a Jocasta. Que sea un hombre libre no cambia sustancialmente la situación. Sigue siendo un hombre negro que ha matado a un hombre blanco. No tendrán piedad con él, como los propios Jamie y Claire fueron testigos en la temporada anterior. Después de todo, Ulises ha tenido que dejar atrás a su amor…para siempre. 

¿Qué sucede ahora? En la review del episodio 10, teorizamos sobre la posibilidad de que adaptaran la relación de Ulises y Jocasta a partir de ahora. Pero con Ulises huido parece imposible que esto suceda. De hecho, al parecer, la relación entre ambos es sólo unilateral. Espero que esto no quede así y volver a ver a Ulises. Él se merece encontrar la felicidad con quien ha amado por tanto tiempo y Jocasta se merece también ser feliz. 

Pronto aún más problemas alcanzan al Cerro. Los Brown han creado una especie de turba para proteger a las personas de esas tierras de los desalmados que están incendiando cabañas y matando gente – aunque Jamie y Claire pronto se dan cuenta de que esos desalmados son ellos mismos -. Desean que Jamie se una a ellos. El líder es el hermano de Lionel, el padre de Alicia. Y le habla directamente a Jamie. Él empieza a rechazar la oferta pero Brown se envalentona. Él no le rechazó.

Ni él ni su hermano Lionel dijeron que no a unirse a la milicia que Jamie creó cuando él se lo pidió, incluso cuando eso significaba compartir armas con Morton, quien había mancillado y deshonrado a la hija de Lionel. A Brown le parece el colmo que Jamie quiera negarse, que tenga la desfachatez de hacerlo. Precisamente él que los amenazó con represalias cuando ellos intentaron hacer lo mismo. Él, con su gran casa, sus extensas tierras y su gran familia. Desgraciado

Pero ahora las tornas han cambiado. Ahora es él y, por extensión, su hermano, quien tiene la sartén por el mango. Así que le devuelve a Jamie la misma amenaza que él le hizo. Aunque de forma más velada. Le advierte que estén vigilantes y le menciona el negocio del whisky. Saben que tienen una destilería ilegal cerca…y puede suceder algo. Jamie acusa esta amenaza, sabe lo que es…no piensa aceptar pero sí ganar tiempo. Les emplaza a que vuelvan en una semana y tendrán una respuesta. Debe pensarlo. 

Jamie no es el único que se escama al ver a los Brown en el Cerro. Ian se da cuenta de quiénes son y de lo que hacen. Y lo odia. Se enfrenta a ellos. Son unos matones que lo único que hacen es aterrorizar gente y matarla, sobre todo a los indios. No los entienden así que los consideran una amenaza…y están acabando con ellos. Para Ian, es una afrenta personal. Hace poco los indios eran su gente. Aún siguen siéndolo de mil maneras distintas. Aunque ya no esté con ellos, parte de él se seguirá sintiendo siempre uno de ellos. 

La tensión apenas se rebaja un ápice cuando Claire interviene e insiste en curarle a Lionel la quemadura que lleva en la pierna. Eso les da una oportunidad para estar a solas. Lionel no deja de mirarla mientras trabaja. Claire lo desprecia. Desprecia a ese hombre aunque intenta concentrarse en su trabajo, es un paciente más. Lo malo es que Lionel sabe lo que siente hacia él. Y decide sacar el tema. Él sabe que odia lo que hizo y lo considera un asesino, un hombre despreciable. Claire intenta cambiar de tema, lo que hizo, está hecho. Sí, ella considera que no tenía derecho a hacerlo, que nunca debió hacerlo pero, ¿qué cambia eso? 

Entonces Lionel prueba, ¿ella cree que un padre no tiene derecho a vengar la honra de su hija? Para él eso es lo que hizo, por tanto, matar para vengarse estaba justificado. Esta es una pregunta importante…porque dentro de poco Claire se enfrentará a esa misma cuestión…pero ella será la víctima y Jamie su vengador. Y Lionel tiene ganas de que eso suceda. De hacerle ver a Claire de una forma brutal que él tiene razón. De enfrentarla con su hipocresía. Casi puede saborear el momento.

Una semana más tarde, Lionel vuelve a por su respuesta pero también buscando a Claire. Su esposa se ha caído y necesita que ella la cure. Jamie le da su respuesta: no, no irá con ellos. A Lionel no le gusta nada. Hasta ese momento, para los Brown, Jamie y su familia estaban en la cuerda floja pero ahora, para ellos, están prácticamente en el suelo. Lo único que les impide ir a por ellos para hacerles pagar por todo lo que, en su mente, les han hecho, es la fuerza de Jamie y la lealtad de sus hombres. 

Los Brown saben que, en cuanto vayan a por él y a por Claire, será su muerte. Jamie y sus hombres los aplastarán. Y, como dicen, si vas a apuntar al rey…más vale que te asegures de que muere. Ahora mismo no tienen la fuerza necesaria para asegurarse de eso. Así que deben esperar…y ser pacientes.

A pesar de la respuesta de Jamie, Brown aún tiene que entrar para ver a Claire. Antes de eso, escupe en las tierras de Jamie. Podría ser simplemente un gesto de un cerdo como él. Pero creo que es más que eso. Lo ha hecho dos veces. La primera vez una semana antes, justo antes de entrar para que Claire lo curara y ahora lo vuelve a hacer justo cuando se dispone a hacer lo mismo. Creo que es una forma de mostrar el desprecio y el odio que les tiene a Jamie y a Claire. Como una maldición. Su mirada desprende desafío, envidia y malicia…quiere hacerles pagar por todo. Y se jura a sí mismo que lo hará. 

Una vez en la cirugía, Claire se da cuenta del miedo en los ojos de la esposa de Lionel, en cómo él intenta esquivar sus preguntas y desestimarlas, tomando el control de la situación, desafiando a Claire para que no se meta en sus asuntos y también se fija en las heridas de ella. Para Claire está claro: ese ser inmundo es un maltratador. En realidad, no me sorprende. Dado todo lo que ha sido capaz de hacer, la oscuridad de su alma y la maldad de sus ojos…era esperable que un asqueroso, machista, cerdo e hijo de perrilla de Lionel fuera un maltratador. Y si ya tenía ganas de matarlo, ahora es que o me sujetáis o me lo cargo. 

Claire intenta, aprovechando que ha conseguido quedarse a solas con ella, ayudarla y hacer que la pobre mujer reconozca lo que las dos saben, trata que vea que hay otra forma de vivir. No tiene por qué soportar eso. Pero la mujer de Lionel se echa la culpa ella. Él es bueno solo que ella le ocultó algo, le mintió. Siguiendo los consejos del Dr. Rowlings (recordamos que es la misma Claire), tomó medidas para no concebir. No quiere tener un hijo de un ser así. Siempre se echan la culpa ellas. Esos desgraciados las tienen tan absolutamente anuladas que realmente creen que es su culpa, que el problema son ellas…y no ellos. Sí, definitivamente voy a acabar con ese hijo de perrilla. ¿Quién se apunta? 

Lionel, investigando un poco a su alrededor, descubre que el Dr. Rowlings es la misma Claire. Él la mira con más odio que nunca. ¿Cómo se atreve? Esa es la gota que colma el vaso para él. Desde el principio ella se ha estado metiendo en su camino. Al principio, solo era la clave para llegar a Jamie, pero sabe que ella también  lo ayudó a proteger a Morton, tan unidos como están no puede ser de otra forma. Después, ella se metió en su camino cuando intentó acabar con ese bastardo…y lo salvó. Y se atrevió a juzgarlo. A él.

Y ahora ha vuelto a meterse en sus asuntos. No sólo intentando averiguar qué le sucedió realmente a su mujer si no metiéndole cosas en la cabeza. Cosas como que ella puede elegir si tener hijos con él o no. Cosas como que tiene voz y voto y que puede rebelarse contra él, que puede mentirle. Ella ha hecho que su mujer se ponga contra él. Ella es la culpable de que haya tenido que castigarla. Y a saber a cuántas mujeres les ha metido esas ideas. Ella, ella, siempre ella. 

Se acabó el esperar. Se acabó la prudencia. Jamie y ella van a pagar por su osadía en este mismo instante. No importa que no tengan fuerza suficiente. Averiguar el secreto de Claire lo ha vuelto loco y ha abandonado toda prudencia. Quiere hacerles daño. Ya. A él y a ella pero sobre todo a ella. Claire necesita que alguien le dé una lección, su marido también y va a ser él quién lo haga. Está deseando hacerlo desde que la conoció. Va a demostrarle a los dos las consecuencias de meterse en su camino. Esta es su oportunidad. Y no la va a desaprovechar. 

El momento de la venganza de Lionel y su hermano no tarda en llegar. Poco después de que Claire atendiera a su esposa en su cirugía sucede algo en el Cerro. La destilería empieza a arder. ¿Recordáis lo que dijo el hermano de Lionel sobre el whisky y que llevaran cuidado? Bueno, pues eso demuestra que llevaban planeando esto mucho tiempo solo que aún era demasiado temprano. Pero tras descubrir la identidad secreta de Claire, nada podía parar a Lionel así que se decidieron a ejecutar el plan. 

El primer paso es quemar la destilería. Esa es la distracción perfecta para que Jamie y sus hombres vayan hacia allí, dejando la casa y, con ella, a Claire, desprotegidas. Saben que con Jamie allí no tendrían ni una oportunidad. Ellos cuentan con que ella no se irá con ellos y todo les sale a la perfección. Claire tiene un paciente y, aunque ella hace el amago de ir junto a Jamie y los demás, él le pide que se quede y termine de atender a su paciente. Seguramente es un incendio sin importancia y ella tiene trabajo. 

Una vez conseguido eso, el siguiente paso es entrar a la casa, eliminar todo obstáculo y secuestrar a Claire. Lo siguen al dedillo. Claire está colocándole el hombro dislocado a su paciente – exactamente igual que a Jamie cuando se conocieron y ya nos morimos de amor por el recuerdo -. Es en ese momento cuando los Brown y sus esbirros llegan, matan a ese pobre hombre, se atreven a herir a Marsali – solo por esto ya no vamos a tener piedad con ellos – y se llevan a Claire. La secuestran. 

Vamos a pararnos aquí porque sabemos donde va esto. Ya sabíamos a dónde llevaba desde el primer momento que estos malditos hermanos aparecieron en escena allá por el episodio 4, pero aquí está la confirmación. Han habido varias pistas cada vez que estaban en pantalla y especialmente a lo largo de este capítulo. Y estoy jodidamente cabreada por esto. Debéis saber que por lo que sucede en este secuestro casi me dejo la saga. Leí apenas palabras sueltas, lo suficiente para seguir el hilo porque me revolvió el estómago. 

Es un pobre recurso que Diana utiliza demasiadas veces y no, no me vale la excusa de que era lo que sucedía porque todos lo sabemos ya. No necesitamos que suceda cada maldita vez. También sucedían otras cosas como la esclavitud y Diana apenas se para a mencionarlo, y no le da tanta profundidad ni insiste tanto en ello. 

Perdonadme que me adelante. En este episodio realmente no se ve nada pero todos sabemos lo que sucederá. Y el enfado que tengo me puede, lo siento. Y esto es solo el principio. Os aviso que tengo la pluma ya afilada para explayarme con todo lo que tengo que decir sobre esto la semana que viene. 

Dicho esto, aún hay una esperanza. Pequeña…pero esperanza al fin y al cabo. Se han arriesgado a desviarse mucho del libro respecto a lo que sucede con Bree y Roger y su viaje. ¿Podrían desviarse también en esto? Desde luego, si tomaron una decisión valiente respecto al viaje en el tiempo, ojalá lo tomen con esto también. Deberían hacerlo. Es el momento. Hay cosas que deben adaptar de los libros sí o sí pero hay cosas que pueden no adaptarlas o hacer algo diferente. Esta es una de ellas. Han decidido que el viaje de Roger y Bree lo fuera…espero que lo decidan también respecto al secuestro de Claire. Aunque sé que es una esperanza vana y que todo sucederá como dice el libro que lo hará. Pero la esperanza es lo último que se pierde. 

Siguiendo con la serie, cuando Jamie se entera de que algo malo ha pasado sabe que todo lo de la destilería era una distracción, sus ojos se abren de miedo…su peor pesadilla está sucediendo. Le ha pasado algo a Claire y no ha podido protegerla. Corre y grita desesperado su nombre. Claire. Mientras, en silencio, reza para que esté sana y salva. Para que esté viva. Pero no está. Y ya no puede respirar. Su luz, su corazón…no está. Pero esto no se va a quedar así. No saben lo que han hecho al llevársela. No va a tener piedad.

Jamie les prometió a sus hombres en el episodio 1 que no volvería a encender la cruz ardiente hasta que hubiera una guerra que luchar. Y ahora la hay. Se han llevado a Claire. Le han declarado la guerra. Así que va hacia la cruz y la enciende. Han tocado lo intocable: a su esposa. Le han hecho daño y ahora lo van a pagar. Su mirada mientras la cruz arde lo dice todo. Es una mirada helada, fría como témpanos de hielo, decidida y sin compasión. Es la guerra. Y la va a ganar. 

Tras todo lo dicho y eliminando ese final y los detalles que hemos comentado, este episodio es MARAVILLOSO. Está escrito por Diana alias la jefa y se nota. Es evidente en los diálogos sacados directamente del libro o prácticamente calcados de él y en la sensibilidad con que maneja cada una de las escenas y situaciones, cada emoción del personaje para que se funda con su espejo en el libro y formen un ensamblaje perfecto. Puedo tener mis propios problemas con Diana como escritora pero no se puede negar que crea personajes tan reales…que nos podemos ver reflejados en sus emociones. La emoción y el orgullo de un padre sobre un hijo, la tristeza y el dolor de tener que dejar atrás a nuestros seres queridos, la determinación de proteger a los tuyos, sin importar el precio…son sentimientos que podemos sentir como nuestros. 

Por supuesto el episodio no es perfecto. Ya hemos comentado que la escritura es un arte imperfecto pero esto, este episodio está muy cerca de conseguirlo. Independientemente de los problemas que tenga con las consecuencias del final que hemos visto (y que serán tratadas en la review correspondiente), sé reconocer cuando Outlander encuentra su magia. Ese sitio en el que la serie consigue enlazar tramas propias y las sacadas del material original, plasmándolas casi al dedillo, de una manera en la que tomen forma como una historia propia, perfectamente reconocible para los lectores pero que hasta ellos se vean sorprendidos a cada paso del camino. Una historia con identidad propia. 

Este capítulo puede ser perfectamente una season finale – de hecho, ojalá lo fuera – porque lo tiene todo. Nos introducen tramas nuevas y sorprendentes que nos dejan con la peluca en Marte y sin poder parar de teorizar sobre lo que ha pasado. Nos muestran algunas de las mejores escenas de la temporada entre las parejas y los demás personajes. A la vez, cierran historias que quedaban pendientes y deja un final intrigante e interesante de cara a la próxima temporada. Lo dicho, una maravilla. Ojalá trajeran a Diana más a menudo porque es brillante a la hora de plasmar su propia historia en la pantalla. La season finale lo tiene bastante difícil para superar esto. 

¡Ah! No podía terminar sin comentar que, por si fuera poco, vemos paisajes preciosos, como sucedía cuando estábamos en Escocia. Te dan ganas de estar ahí. 

Y hasta aquí la crítica del 5×11 de Outlander. Nos leemos el lunes que viene con la review de la season finale – el tiempo vuela -, el 5×12 “Never my love”. ¿Y a vosotros qué os ha parecido el episodio? ¡No dudéis en comentármelo! Y recordad que esta noche podréis ver el episodio a las 22:00 en Movistar Series.

Por Raquel.

Imágenes propiedad de Starz.

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Raquel

Un día descubrí las series, al día siguiente internet y mi vida muggle se fue a la basura. Escritora a tiempo completo, y fangirl como modo de vida.

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