Fear The Walking Dead: Midseason Finale

FTWD echó el cierre por vacaciones hace un par de meses y yo doy el pistoletazo de salida a la nueva temporada seriéfila (la serie vuelve el día 10 de septiembre) recordando cómo acabó ésta. Los guionistas nos regalan una maravillosa midseason finale que habrá hecho las delicias de la mayoría de sus seguidores, estoy convencido. Porque sí, ha sabido aprender de sus errores pasados y actualmente se encuentra en su mejor momento. Pasad y comentamos.

3×07 – The Unveiling

En el episodio anterior, dejamos a Jake y Alicia camino al campamento cherokee, que ha resultado ser un motel en medio de la nada. Mención especial a Alicia que se asusta de un tío al cual está siguiendo.

Los pony warriors han cambiado el tomahawk por el fusil, sabiendo así adaptarse a la era millennial. Entre unas cosas y otras que no interesan a nadie, aparece Ofelia en acción. La reentrada en la serie de la hija de Daniel no ha podido ser más anodina (como ella misma, precisamente). No sé, un personaje que desapareció de repente merece una entrada marcada por un mínimo de suspense, digo yo. Pues ea, primer plano de la niña en cuanto entra y quitamos toda la emoción de su aparición en cero coma. Pues vale, pues bueno, pues muy bien.

Al final llegan a un acuerdo y Alicia se queda como rehén del indio por si las moscas. Allí, descubre lo que todos sospechaban: el último mohicano fue el que derribó el helicóptero donde viajaba Travis. También se entera de alguna que otra debilidad del líder, que le servirá a la muchacha en un futuro cercano. Alicia sabe usar su cara angelical para ganarse a los enemigos, de eso no cabe duda. Cuchillo-sonrisa, como diría aquella…

Jeremiah, por su parte, no acepta ningún tipo de negociación con los cherokees así que el gozo de Jake en un pozo. Está compuesto y sin trato. Por suerte #NO, Troy es más de acción que de palabras, y, siguiendo las directrices de Madison, da un golpe de estado en el motel, trayéndose a regañadientes consigo a Alicia.

Vamos a ser claros, a Maddy le importa tres pimientos el rancho, los Ottos y la lucha por el legítimo propietario del territorio. Maddy lo que quiere es venganza por la muerte de Travis y la mejor manera de hacerlo es manipulando, como sólo ella sabe hacer, a Troy. Que se peleen los machitos y yo pego la estocada final, debe pensar la matriarca de los Clarke. Olé ella.

Pero la superioridad moral e intelectual con la que actúa siempre viene acompañada de desgracias. Los caballos de troya acechan, y Ofelia se ha convertido en uno muy potente. Ya hay que ser lerda para poner al presuntamente desterrado y mano derecha de tu enemigo en la cocina. Pues bien, el resultado es la intoxicación (mira los indígenas cómo saben de venenitos) de toda la milicia del rancho, entre ellos Nick, que aparte de cortarse el pelo y dejarse envenenar, poco más se le ha visto en este episodio.

3×08 – Children of Wrath

Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. El destino, la fortuna o el karma hacen que cada uno de los protagonistas de la serie tomen unos derroteros u otros. A veces uno se encuentra con piedras en el camino y hace que nos desviemos y lleguemos a un punto totalmente opuesto al inicial. Incluso puede que ante nosotros se nos presenten personas que nos ayuden o nos perjudiquen, no siendo del todo claro el bando en el que se encuentran. Finalmente puede ser que los enemigos de mis amigos no sean mis rivales, sino mis aliados. Y si hay algo que nos enseña esta serie, es que las apariencias, engañan. Y mucho. Es muy irónico cómo Ofelia acaba en el bando de los de color porque el blanco no la quiso ayudar mientras que Madison acabó en el bando de los blancos porque los de color acabaron supuestamente con la vida de Travis. No es una lucha de los Otto contra la banda de Qaletqa, es una lucha del hombre blanco contra el hombre de color.

“Hemos luchado muy fuerte, hemos perdido demasiado, no vamos a huir más”.

Con estas palabras, Maddy se enfrenta al indio de forma directa. No pudo hacer nada ante la caída de su pareja pero no está dispuesta a quedarse de manos cruzadas mientras su hijo va apagándose poco a poco. No le queda más remedio que echarle un par de ovarios y enfrentarse a todo y a todos. Y lo va a hacer asumiendo todas las consecuencias.

Ahondamos un poco en el pasado de Madison. No tuvo una infancia fácil: su padre maltrataba a su madre mientras de puertas para afuera era un vecino querido por su pueblo. Y tuvo que tomar la decisión más drástica de todas aun sabiendo las consecuencias que sus actos tendrían. Pero lejos de arrepentirse, lo volvería a hacer una y mil veces más. Y ahora se encuentra en ese mismo punto. Sabe que Walker y sus hombres no se marcharán del pueblo sin una cabeza sobre su mesa. Pero no quieren cualquier cabeza. Quieren la del señor Otto.

Dicho y hecho, Maddy se dirige a casa del dueño del rancho con la intención de que él mismo dé su vida por la de todos ellos. Pero él no tiene pensamiento alguno de hacer tal cosa. Tendrá que ser la propia Madison la que apriete el gatillo. Pero de repente, es Nick (recuperado por obra y milagro del señor) el que entra y dispara a Mr. Otto sin miramiento alguno. De tal palo tal astilla. Ambos saben lo que hay que hacer para proteger a los suyos y no tienen miramiento alguno de ensuciarse las manos.

Y a ritmo de Stand by me nos despedimos. Madison tiene su rancho, Qaletqa su cabeza y nosotros tenemos mucho FTWD aún por delante.

PD: Pequeño inciso sobre Strand, el cual vemos despedirse de manera emotiva de ese barco que tanto nos aborreció durante una parte de la segunda temporada. ¡Hasta luego Mari Abigail!

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Autor entrada: nooigo

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