Fear The Walking Dead 1×04: El mundo se desmorona

…y solo sobreviven los más fuertes. Así podemos resumir el episodio con el que arranca la recta final de la primera temporada.

Tenemos un salto temporal de 9 días respecto a los hechos ocurridos en el anterior capítulo y la milicia ya tiene recluida a ¿toda? la población dentro de “zonas de seguridad” controladas por ellos mismos. Sin comunicación con el exterior, desinformados de lo que está ocurriendo y siendo alimentados cuando los militares decidan, los protagonistas intentan llevar una vida normal. Así nos introducen este capítulo con la genial “Perfect Day” que me trae grandes recuerdos de aquel inicio de la tercera temporada de Lost con la mítica “Downtown”.

Empecemos por Chris. Chris parece ser el más desubicado de toda la serie. No tiene trato con los Clark, no confía del todo en su padre y su madre está muy ocupada atendiendo a los enfermos del vecindario como para hacerle caso. Sigue sin encontrar su sitio y se aferra a cualquier estímulo externo para formar parte de algo. Primero con los manifestantes y ahora con el misterio del reflejo.

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Puesto que Travis no parece estar interesado en este misterio, Chris acude a Madi para informarle de que cree que puede haber aún gente fuera de la verja. Ella, que para algo es la heroína de la historia, coge la linterna que te regalan con el paquete de 8 pilas conejiles y se pone a intentar hacer llegar una señal al misterioso reflejador. Lo cual sorprendentemente consigue y decide ir a buscarle saltándose el perímetro de seguridad. Una vez fuera, se da cuenta de que algo raro pasa: no solo hay zombis muertos sino también personas sin transformar. Es entonces cuando Madi se lleva una hostia un golpe de realidad: están viviendo un falso paraíso, su refugio es en realidad una cárcel y sus salvadores, sus captores.

Nick, por su parte, parece haber aprovechado todo este tiempo para superar el mono, pues ya no toma la oxicodona por la cual su madre se jugó el cuello en el instituto en el 1×02. Le encontramos disfrutando de la piscina, relajado, sin causar alboroto y hablando a su madre de buenas maneras. Nada más lejos de la realidad: aprovechando que Liza se hace cargo de las personas enfermas, se cuela en casa del vecino y se inyecta la ¿morfina? que debería estar calmando a Héctor ¡¡¡POR EL PIE!!! Sin duda LA ESCENA de lo que llevamos de serie.

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Pero como dice el dicho popular, la avaricia rompe el saco, y Madison pilla a su hijo buscando algo más con lo que saciar su drogadicción. Y ella, que viene calentita después de su mini aventura, desata su ira contra su retoño. He revisionado la escena  y la he gozado todas y cada una de las veces.

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Mientras, Travis ejerce de líder del vecindario e intenta ayudar a Doug, un cobarde (gallina, capitán de las sardinas) que no se ve con fuerzas de seguir adelante. Dado que intenta huir, es apresado por los militares y durante una charla de Travis con uno de ellos, le cuenta lo del misterioso reflejador.

Una vez en casa, Travis conoce a la Dra. Exner, encargada de decidir qué enfermos han de ser llevados a las instalaciones militares para ser tratados de sus convalecencias. Obviamente aquí hay algo que huele mal pues como podemos comprobar más adelante, se llevan por la fuerza a todas las personas con algún tipo de síntoma, incluidos Griselda y Nick. Liza finalmente decide acompañarles con la excusa de ser enfermera. Entiendo que Liza va a tener doble función dentro de las instalaciones militares: por un lado proteger a Nick y Griselda, y por el otro intentar averiguar qué es lo que pasa con los enfermos llevados a la base. Por fin una trama que me interesa.

Acabamos con las Gemelas de Sweet Valley que van en busca de la ración de víveres de sus respectivas familias. Por un lado dejamos Ofelia en pleno lío de faldas con uno de los militares. Por el otro, Alicia se cuela una vez más en casa de Susan en modo drama total por lo acontecido en el anterior capítulo y dentro de su bucle de pena y culpa, recuerda a su noviete Matt y, en el alarde de estupidez ya habitual en ella de cada capítulo, decide tatuarse a lo loco la espiral aquella molona que le dibujó.

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Finalmente, vemos una ráfaga de luces (disparos) provenientes del refugio de nuestro amigo el reflejador. Entonces es cuando Travis se da cuenta de que el enemigo no solo está al otro lado de la valla.

PD: Episodio lento a mi parecer aunque a medida que avanza, coge más ritmo y nos deja un buen cliffhanger final. Me recuerda un poco al piloto, puesto que los personajes han de amoldarse a una nueva situación totalmente inesperada. A pesar de esto, tengo fe en la recta final. Solo quedan  2 episodios y creo que nos van a ofrecer una buena trama con la que dejarnos con ganas de más. Espero no equivocarme.

Por Paco (Twitter: @nooigo)

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Autor entrada: nooigo

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