El Ciclo Seriéfilo: El Amanecer

Hace muchos años (o quizás no tantos, pero soy muy drama queen) el mundo era un lugar dónde solo te preocupabas por coleccionar los juguetes del Happy Meal. Pero, así, a bote pronto, ¡¡BOOM!! (No, no estalló la guerra, pero casi), de pronto el ciclo seriéfilo ocurrió… Llegó el amanecer (Si os ponéis de fondo «Un Ciclo Sin Fin» mejoramos la experiencia, como en el cine)


Un día estas tu tan tranquilo, tirado en el sofá de casa viendo «Oliver y Benji» (O Doremi, que era lo que yo hacia), o haciendo zapping de telenovela en telenovela (Asúmelo, seriéfilos, esta era la realidad antes de seriesly).

Tan tranquilo sin preocuparte de nada y algo ocurre en ti, un anuncio de una serie, o un capítulo ya empezado.

Empieza a picar el gusanillo, «¿esto ké eh?», «¿aquí qué pasa?» y como si un interruptor se encendiera dejas de ver El diario de Patricia para acercarte al ordenador y buscar información. En su vertiente nocturna, pues dejas de lado aquello que esté viendo tu padre para seguir dicha búsqueda.

De alguna manera extraña acabas viendo algo que llaman «capítulo». Y que a no ser que sea una comedia, dura dos veces más que un capítulo de pokemon. Al acabar sientes un extraño vacío en tu interior y no sabes como llenarlo, pero le das al siguiente play, y el vacío se calma.

Si no puede seguir viendo porque no lo tienen en la tele conoces palabras y términos nuevos como «emule», «ares», «pando», «torrent», «link», porque sabes que a lo mejor tardan mucho en darte tu dosis.

Conoces un mundo nuevo de gente hablando otro idioma, adultos interpretando a adolescentes, y la gran técnica de leer a la velocidad de la luz todas aquellas cosas que dicen. Ahora le encuentras la lógica a todos aquellos capítulos que la 2 emite de madrugada en verano. A esa necesidad de ver algo que te mantiene pegado al ordenado/televisión. Necesitas más capítulos, necesitas más dramas, a tu vida le faltan bomberos/ polícias/ médicos/ desesperos. A tu vida le faltan series. Y llegan las Upfronts y te quitan a tus series, pero te giras y te dan nuevo material, más dramas, más comedias, más carne fresca.

Has entrado en un bucle sin fin donde tus necesidades básicas giran en torno a cuanto puedes hacer en lo que dura un capítulo de tu serie, solo sabes hablar de ello, y querrás atraer a todo el que puedas a tu secta (a si paso con Arrow). Te comunico entonces que has sido contagiado por un virus, algunos lo llaman el serievirus, otros lo denominan el amanecer seriéfilo.

Simplemente es ese pequeño momento en el que tu vida cambia y la tierra deja de girar al rededor del sol para hacerlo alrededor de las series y de todo su mamarracheo. Y tú, tú te sientes realizado por ello.

Pero una parte de ti no lo sabe aún, tras un amanecer, siempre viene un atardecer.

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