Cómo no engancharte a una serie

No queda nada para que lleguen las vacaciones de Navidad (¡fun, fun, fun!) y entre medias tenemos algún puente que otro… Y claro, a todos se nos viene a la cabeza algo que empieza por se- y acaba por -ries.

La verdad (y no nos vamos a engañar aquí a estas alturas) es que es difícil recomendar unos pasos para NO engancharte a ninguna serie, porque amigos, por algo nos llamamos seriéfilos enfurecidos… Intenta nombrar cualquier serie que creas que no hemos visto y… ¿qué no? Madre mía te digo yo a ti ¡qué sí!

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Pero (hoy) no hemos venido a hablar de esto sino de unos sencillos pasos para que estudies y te pongas las pilas estas vacaciones (que ya nos conocemos querido seriéfilo…) o por lo menos estos dos meses que quedan de año. Sabemos que con mucho esfuerzo y dedicación (pero sobre todo esfuerzo) podrás conseguirlo… ¡Ánimo!

El paso número uno (y posiblemente el más importante): Date de baja en Netflix, HBO o cualquier otra plataforma que tengas. A menos plataformas, menor probabilidad de que te enganches. Que parece obvio, sí, pero a veces no lo es. Sabemos que existen ciertos truquitos por ahí por el internet para no ser necesario tener nada contratado, pero amigxs, eso es un tema que no discutiremos hoy. Eso sí, tened en cuenta que sufriréis más que Hannah Montana desvelando su verdadera identidad…

Paso número dos: mantente ocupado.

¿Recuerdas todas esas cosas que has ido posponiendo por “no tener tiempo”? Esas cosas que no hacías porque tenías que ver series y capítulos, y empezar más series y todo ese bucle continuo. Pues mira, ahora lo tienes. ¡Tienes tiempo! Escribe, lee un libro, vete al gimnasio o a tomar unos zumitos con los amigos. Todo plan es bueno porque recuerda que ya no tienes el Netflix and chill.

Y por último… El paso número tres: si nada de esto te funciona siempre te quedarán las películas. Lo bueno (y malo) de ellas es que duran un tiempo determinado. Y si te da el mono, pues mira chica, no le vas a decir que no. Una alegría para el cuerpo nunca viene mal…

Pero si tú sigues en tus trece y te niegas a seguir este mini tutorial, si al final lo que quieres es engancharte a una serie… Pues te recomendamos empezar con las mamarrachadas más top: como por ejemplo Pretty Little Liars, Once Upon a Time, Revenge o Riverdale.

¡Verás cómo se te esfuman las ganas!

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