Cómo las series me ayudaron a superar la tristeza

Antes de comenzar me gustaría dejar claro que yo no soy ni me considero ninguna profesional en dar consejos así que, por favor, si estás teniendo problemas graves de tristeza, depresión, ansiedad… etc., mi recomendación es que busques ayuda de un psicólogo profesional. Y si no los tienes, pues también, porque los psicólogos nos hacen mucho bien a todos y siempre es bueno hablar con alguien.

Dicho y aclarado todo esto… ¡comenzamos!

Todos hemos tenido rachas malas y durillas, meses peores que otros y días que se nos hacen un poco cuesta arriba. Algunos intentan superarlo yendo a la disco a perrear, que oye, está muy bien, pero la verdad es que he de admitir que no es mi estilo. Confieso aquí que no me gusta la fiesta y por ello las series fueron (parte) de mi salvación.

Vivimos en una sociedad llena de personas y como personas que somos, absolutamente todos tenemos nuestros problemas, nuestros traumilla, miedos e inseguridades. Algunas veces se manifiestan de forma más evidente y otras no tanto, pero no podemos negar la realidad y es que todos tenemos emociones y una de ellas, como es lógico, es la tristeza. La verdad es que, como comentaba antes, yo siempre he sido de Netflix and chill, incluso antes de que existiera Netflix en esta nuestra Españita. O de que lo llamásemos chill. Porque sí, amigos, yo también recuerdo esos años en los que Netflix era tan solo una realidad al otro lado del charco… Muy lejana, casi irreal. Y aquí nos conformábamos con una serie de páginas que no voy a nombrar pero que nos ayudaban a llevar las series al día. O por lo menos a intentarlo.

Pero, aun así, las series me han ayudado a superar momentos bastante tristes (y un poco turbios, no lo vamos a negar). ¿Cómo? Pues evadiéndome de la realidad, mostrándome que todo puede ir peor pero también mejor y que la vida, amigxs, siempre es cuestión de actitud. No es lo que te pasa, sino cómo te lo tomas y cómo lo afrontar. Que yo tampoco he sido nunca tan Mr. Wonderful como soy ahora, pero una acaba aprendiendo que es mejor siempre positivo nunca inpositivo.

Y, efectivamente, como persona positiva que me he considerado siempre (en unos momentos más que en otros) nunca he sido persona fiel a los dramas (quitando Anatomía de Grey o Mujeres Desesperadas) y nunca jamás me han gustado las comedias… Raro, pero no me hacen ninguna gracia. Y si te lo estás preguntando, sí, efectivamente, te lo confirmo: jamás he visto Friends. Hala, ya lo he dicho, ya lo he dejado claro.

Y por todo ello allá voy con un top 3 de series que me han acompañado (sobre todo) en mis malos momentos; series con las que he reído, he llorado, he flipado y he estado pegada a la pantalla queriendo más.

Creo sin temor a equivocarme que Mujeres Desesperadas fue la primera serie que de verdad marcó mi vida y creó un antes y un después. Fue la serie que me desvirgó como seriéfila y el punto sin retorno desde donde partí. Por favor, si no la habéis visto, tenéis que verla. Con esa serie he llorado y he reído a partes iguales y cuantas más veces la veo, más me gusta. Me resulta tan sumamente maravillosa que casi se me cae una lagrimilla al recordarla. Esas mujeres empoderadas contra viento y marea; madres, marujas, dramáticas y amigas. ¿Qué más se puede pedir?

También Lost, por supuesto. Perdidos, que así es como estaba yo cuando la empecé: muy perdida en la vida. Y así seguí porque aun quedaban dos temporadas POR RODAR… Así que cuando se estrenaron tenía que volver a verla, volver a empezarla, volver a disfrutar con cada episodio… En ese momento no lo sabía pero jamás vería un piloto tan maravilloso. Y después de tantos años, tantas series… sigo sin encontrarlo. Ellos estarían muy perdidos, pero a mí me encontraron (y me ayudaron a encontrarme) y por el camino, se ganaron mi corazón.

Y, por último, pero por supuesto nunca menos importante, tengo la necesidad imperiosa de hablar también sobre Supernatural porque esta serie acaba ya de ya y no estoy nada bien. Porque ha estado conmigo en las buenas y en las malas. Recuerdo empezarla una noche diciendo “bah, algo hay que ver para evadirse” y desde entonces los Winchester se quedaron conmigo hasta el día de hoy. Aun no sé cómo voy a superar que, cuando se vayan, ya no van a volver… Pero siempre me quedarán estos maravillosos 15 años, estas maravillosas 15 temporadas que nos han dado. Amén.

Y es que, lo verdaderamente importante de todo esto es tomarse las cosas con humor; la vida no es aquello que pasa sino con la parte que decides quedarte.

Elegid siempre la buena, por favor.

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