Calle13 y Universal presentan el piloto de la tercera temporada de Chicago P.D. “LIFE IS FLUID”

El pasado martes día 14, y con motivo del estreno de la tercera temporada de Chicago P.D., Calle13 nos ofreció un evento de preestreno para visionar un día antes el piloto. Un bonito regalo de San Valentín que nos permitió acudir al espacio cultural de El Paracaidista en Malasaña, en pleno distrito de Maravillas. Agradecer sobre todo a Calle13 y Universal la organización del evento porque no nos faltó de nada a los asistentes y la sala donde nos proyectaron el capítulo estaba muy bien equipada. Pantalla de cine que, para el espacio disponible, estaba muy bien aprovechada, y unos sillones tan terriblemente cómodos que más de uno temimos quedarnos dormidos. Por suerte, el piloto fue tan trepidante que no hubo ocasión siquiera para pensar en ello.

AVISO DE SPOILERS si no quieres saber lo que ocurre en el 3×01 de Chicago P.D. no sigas leyendo.

No nos vamos a engañar. Aunque todos los personajes de Chicago P.D. tienen su aquel la mayoría de los mortales que hemos podido caer en esta serie lo hemos hecho por la maravillosa Sophia Bush (porque ¿quién no la recuerda de One Tree Hill?). Sin embargo, el final de la segunda temporada hizo estragos con el personaje de Erin Lindsay. Su espiral hacia los bajos fondos pasó por despreciar a Hastead, que todos sabemos que es algo más que un simple compañero, experimentar la muerte de una amiga y recaer en los brazos de su madre, que no es la mejor influencia que digamos. La bebida y las drogas fueron sólo la consecuencia de una muy mala situación que avocó a Erin a dejar el cuerpo en el finale de la segunda temporada, a pesar de que lo hiciera en un ataque de rabia al no querer la ayuda de Jay y Hank.

  

 

 

Toda esta situación nos dejó una clara idea: que algo MUY GORDO tenía que ocurrir para que Erin volviera al cuerpo. Pues bien, poco han tardado ya que en este capítulo Jay Halstead es secuestrado por uno de los criminales más poderosos de Chicago: Derek Keyes, uno de los principales encargados de la droga y la delincuencia que se produce en la ciudad.

 

 

El secuestro de Jay se produce en el aeropuerto en un encuentro fallido al que el antiguo compañero de Lindsay acude con el hermano de Derek, Benji, al que habían pillado la noche anterior y amenazado con revelarle a su mujer (a la que previamente Antonio había salvado del suicidio) que mantenía relaciones con un hombre.

A cambio de liberar a Halstead, Keyes, que por cierto asesina a su hermano en el aeropuerto con un disparo en la cabeza tras descubrir que es un traidor, exige que se le entreguen todos los archivos de confidentes de la policía. Esto es algo que Voight sabe que no se puede permitir, y no duda en mandar que se empiecen a crear perfiles falsos para entregárselos en lugar de los verdaderos, aunque eso suponga arriesgar la vida de Jay y la de la persona que fuera a entregarlos.

 

 

A propósito de esto, me pareció un poco forzado que el mismo Derek exigiera que la persona que llevase los perfiles, aparte de ir desarmada, fuera oh casualidad una mujer. Que sí, que Lindsay tenía que volver de alguna manera, que podría haber sido más pronto o más tarde, pero a pesar de lo impactante y lo fuerte que ha sido de por sí el capítulo en su trama principal (que recordemos, es primer episodio de temporada) este aspecto en concreto le ha hecho brillar un poquito menos.

Al final Lindsay acude a la llamada como era de esperar cuando descubre que Halstead ha sido secuestrado, y acude sin armas como Derek exigía, aunque con un útil cuchillo de cerámica que Alvin le da para que al menos no fuera con las manos vacías. A decir verdad, menos mal que lo hace porque si no Erin no hubiera tenido forma de defenderse a ella misma y a Jay cuando Derek descubre que los perfiles son falsos. Gracias a eso y a los nervios de acero de Lindsay, al final consiguen salvar a Halstead y acabar con Derek, y de paso, que Erin acceda a volver al cuerpo.

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Además de la trama principal del capítulo, hemos podido retomar las dos grandes sorpresas que nos dejó el final de la segunda temporada: el compromiso de Adam y Kim y la nueva hija de Alvin. Esta muchacha he de confesar que me hace sentirme fatal por nuestro poli con boina preferido, porque Alvin se entera de su existencia cuando ella está en el reformatorio, recibiendo de regalo la noticia de que se va a tener que hacer cargo de ella porque su madre va a entrar en la cárcel.

Esto en cierto modo parece ilusionar a Alvin, que acude a recoger a Lexi cuando ésta sale del reformatorio, con la esperanza de intentar establecer los cimientos de una relación que dure ahora que van a tener que estar juntos. Sin embargo, el entorno en el que ha crecido la niña no ha sido el más adecuado, y eso la hace actuar de forma absolutamente egoísta, pues no sólo no accede a irse con él para marcharse con un tipo duro que llega en un Mustang, sino que encima tiene la poca vergüenza de pedirle pasta. Alvin por supuesto le da todo lo que tiene, asumiendo su rol paternal, pero sin duda le decepciona muchísimo su actitud. No cabe duda que su relación se va a estrechar cuando ella tenga algún problema y sólo tenga a Alvin como persona a la que recurrir.

 

 

En cuanto a la preciosa pareja, parece ser que el descanso entre temporada y temporada no ha apagado la llama del amor, y cada uno a su manera se encuentra muy ilusionado: Adam porque le pide a Kevin que sea su padrino, y porque Kim, con la ayuda un tanto torpe de Trudy, ya está pensando en los preparativos. Sin embargo, hay algo que a mí me ha chirriado mucho, y es que Sean, el compañero de Kim, le plantea la posibilidad de que a lo mejor se está precipitando, y lejos de negar tajantemente tales ideas, su negativa me pareció que escondía algún tipo de dudas por detrás, aunque no me quedó claro cuáles. Sin embargo, todo esto pierde importancia cuando al final del capítulo Kim descubre en el bar que Sean lleva en su mochila una jeringuilla.

Esta serie sin duda destaca por su ritmo trepidante y por las colaboraciones que tiene, pues cuenta ya con un crossover con Law & Order: SVU y que ya ha cerrado otro con Chicago Fire para la próxima temporada. Y es que en esta serie no sólo nos quedamos con la acción pura y dura, ni con el proceso judicial de después, que es una cosa u otra en lo que se suelen centrar los procedurals. En cambio, aquí vemos operaciones muy peliculeras (que nos descubrieron en el evento que eran más reales de lo que parecen), o que la relación de los compañeros del cuerpo es tal cual se refleja en la serie. Todo esto nos lo contó Daniel García, un subdirector de policía que también es profesor de una academia privada de entrenamiento para policías nacionales llamada NETPOL.

Nos resaltó la importancia de los aesthetics de Hank Voight, ya que es un sargento de policía (por lo tanto un jefe), en vez de un simple inspector jefe, pues el primero sí que se implica en el trabajo activo mientras que el primero no lo hace. Además, destaca de su personalidad el hecho de que sea capaz de hacer en todo momento lo que es necesario para conseguir el objetivo del cuerpo sin importar las consecuencias de después (como lo ocurrido con el villano Pulpo en la primera temporada)

 

 

En referencia a los problemas de Erin, aprovechó para explicar que, a pesar de lo que se cree, los policías, al menos aquí en España, no disponen de un servicio de apoyo psicológico para momentos como en los que ella se encuentra. Ni siquiera para situaciones muy fuertes que tengan que vivir, como el salvar a alguien del suicidio o tener que matar a alguien, no tienen más que el apoyo de su propio compañero. Esto explica que cuando al final del episodio Erin decide volver al cuerpo, Voight la obliga a pasar exámenes semanales para comprobar que está limpia y a quedarse en su casa para poder controlarla y que no reciba más la influencia de su inepta madre.

 

 

Otro de los aspectos de los que habló el subdirector García fue sobre las armas, ya que en el capítulo pudimos ver armas cerámicas y el uso de un arma táser que parecía una linterna, llegándonos a enseñar que hasta un iPhone puede usarse como tal (y creedme que fue muy chocante ver un móvil actuando como un dispositivo para producir descargas eléctricas). Por suerte, la policía cuenta con los medios para perseguir la compraventa de este tipo de productos, sobre todo en la red, y los suyos propios como la famosa escopeta recortada, de la que os podemos asegurar que sólo el sonido que produce al cargar un cartucho ya es bastante disuasorio.

Y diréis ¿por qué Chicago P.D.? No es una serie que comentemos aquí en el blog (no por falta de ganas sino por tiempo, que si fuera por nosotros comentaríamos ochenta series cada uno sin repetir ni una). Sin embargo, muchas son las voces que dicen que esta serie se sale del procedural que nos pudiéramos encontrar en grandes series como The Wire o similares. Y es que el atractivo de ésta se encuentra en la buena adaptación con respecto a la realidad del día a día que podemos encontrar en cualquier departamento de policía al uso, en el que las personas que trabajan no son ni héroes ni villanos, sino policías.

Por: Paula (Twitter: @Paulagn_94)

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Autor entrada: paulagn94

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