Brotherhood: justicia y venganza

¡Muy buenas, mis seriefilos! Si hace unas semanas os traje un artículo sobre la redención, este de hoy se titula Fullmetal Alchemist: Brotherhood: justicia y venganza, complementándose así con el primero. Retomaremos los personajes que nos quedaron por ver (Riza, Scar, y Roy) y veremos cómo les afectó la masacre de Ishbal y cómo podrían algunos haber cambiado de rumbo. ¿Estáis listos? Pues seguid leyendo.


Riza Hawkeye

«Ya no tengo ningún derecho a quejarme sobre ello. He tomado la vida de mucha gente en el pasado, y además fui yo la que eligió este camino» – Riza Hawkeye, capítulo 30.

Hablar de Riza sin Roy y viceversa se va a hacer complicado, pero veamos si podemos conseguirlo.

Para mí Riza ha sido uno de los mejores personajes de Fullmetal Alchemist: Brotherhood. Es recta, disciplinada y habilidosa, pero también comprensiva, realista y culpable. La Masacre de Ishbal, que así se llama también el episodio 30, fue un punto de inflexión de forma narrativa y en el desarrollo de los personajes. Conocemos más a fondo el pasado de Riza que, tras la muerte de su padre, decidió seguir la estela de Roy y acabó como francotiradora de Amestris. Sus capacidades con armas de fuego le fueron de gran utilidad durante la guerra civil, algo que ella misma nos cuenta durante una conversación de Edward Elric:

«Un soldado podía disparar a ciegas y robarle la vida a alguien por accidente. Pero para un francotirador las cosas son distintas. Cuando aprietas el gatillo, es seguro que alguien va a morir» -Riza Hawkeye, capítulo 30.

Riza es precisa, letal y la culpa la corroe por dentro. Pero sigues siendo una nazi, cariño, yo lo siento mucho. Estos personajes, para mí, han cometido atrocidades que son difícilmente redimibles. Durante el episodio la vemos matar soldados ishbalanos que lo único que estaban haciendo era defender su tierra, y ella les arrebataba la vida con solo un disparo. Volvemos a lo mismo que comentaba con Armstrong, son soldados que no cuestionan sus actos en el momento porque era lo que había que hacer, era eso o no matar. Maldita tesitura.

Sin embargo, durante dicha conversación Riza comenta algo que me llamó la atención y que esperaba que tuviera relevancia a lo largo de la serie:

«Tal vez signifique el juicio de todos aquellos culpables por crímenes de guerra durante la masacre de Ishbal» – Riza Hawkeye, capítulo 30.

Amiga, has dado en el clavo. Aquí es donde quería llegar yo. Salvo Marcoh, ningún otro personaje busca una forma de redimir sus pecados cometidos y compensar el mal que han hecho y Riza propone que se lleve a juicio a los que cometieron la masacre. Sin embargo, ahí se queda, en un simple comentario. ¿Por qué dejar escapar la oportunidad de pedir perdón a un pueblo entero? ¿Por qué no señalar culpables públicamente, agachar la cabeza y disculparse? ¿Por qué se queda en nada algo que habría tenido un peso enorme?

«Aunque hayan sido los homúnculos los que movieron los hilos, fuimos nosotros los que cometimos las atrocidades» – Riza Hawkeye, capítulo 30.

No te ralles, hermana. Que al final todo sale bien para ti y para los demás.

No, en serio. Riza, para mí, se merecía tener un arco, o un acto al menos, que en cierta forma la redimiera de sus actos. Y aunque en algo más de 30 episodios poco se podía hacer porque había mucha subtrama abierta e incógnitas por resolver, el final que podría haber tenido no es otro que asesinar a Roy Mustang.

Scar

«No te olvides de tus enemigos, ellos nunca lo harán» – Kimblee, capítulo 30.

¿Qué pasa cuando intentas provocar un genocidio? Que nace la venganza. Al cominezo de la serie Scar es un ishbalano lleno de odio, rabia e imparable que no cesará en acabar con los Estatales involucrados en la masacre de su pueblo. Sobre sus hombros carga con la vida de cientos personas por las que clama justicia, justicia que él mismo imparte. Acaba con Grand y Comanche, desfigura y secuestra a Marcoh y casi derrota a Mustang, Kimblee y a los hermanos Elric (aunque ellos no tuvieron que ver en el genocidio).

Scar no es si no un producto no deseado del Gobierno Central que, en lugar de huir y dispersarse por otras regiones como hicieron muchos supervivientes ishbalanos, decidió que su camino no iba a ser otro que la venganza sim importar el coste. Dedica su vida a recuperarse de las heridas provocadas por Amestris, a controlar los poderes de alquimia cedidos por su hermano a través de su brazo y a dar caza sin descanso a los asesinos de su pueblo.

Conforme transcurrían los capítulos los sentimientos encontrados hacia este personaje iban y venían porque es el arquetipo de villano que en el último momento se sacrifica por el bien mayor para que los buenos puedan ganar. ¿Y al final? Pues mitad y mitad. Era obvio que Scar no iba permanecer de un color negro durante toda la serie, si no que iba a ir tirando poco a poco a un gris intermedio. Ayuda a nuestros protagonistas en momentos concretos, se enfrenta a los homúnculos, acaba con Bradley y cede a ayduar a restaurar la cultura ishbalana.

Scar es capaz de dejar de lado la venganza para centrarse en el bien mayor aunque le cueste horrores. Gracias a él y a las medidas implantadas por el nuevo Gobierno Central, Ishbal podrá salir adelante de nuevo. Si Scar no hubiese sido capaz de ceder parte de este futuro plan no se podría haber llevado a cabo y seguiría estancado en ese bucle de odio hacia los Estatales. Pero ¿qué habría hecho si finalmente hubiese tenido éxito? No le devolverían la vida de su hermano y su pueblo, probablemente él también sería ajusticiado y algún grupo ishbalano radicalizado podría revolucionarse; es decir, volvería todo a suceder (sin homúnculos ni planes divinos de por medio).

Sin embargo, Scar se gana esta segunda oportunidad de alejarse de la venganza, pasar página y contruir un futuro mejor para su pueblo.

Roy Mustang

«Todos tenemos los ojos de un asesino» – Roy Mustang, capítulo 30

Cuando comencé a ver el primer capítulo tenía dos cosas claras: que Bradley no tenía ni un pelo de bueno y que Roy iba a ser un villano. Por desgracia acerté la mitad.

Si con los personajes anteriores he hablado más o menos sobre la redención y la justicia, el caso de Roy Mustang, para mí, debería haber sido todo lo contrario: un descenso a los infiernos y la villanización de un personaje. Vamos a explayarnos un poquito.

«La mejor y más poderosa alquimia (fuego). Aunque dependiendo de cómo se usara, podría llevar incluso a una calamidad» – Berthold Hawkeye, capítulo 30.

El padre de Riza enseña a Roy el poder de la alquimia de fuego y lo convierte en una máquina de matar que con solo chasquear los dedos se cobra la vida de decenas de personas durante la masacre de Ishbal. Es preciso, no le tiembla el pulso ni titubea cuando se le ordena algo. Es un auténtico perro de la milicia.

Los comienzos de Roy en la militancia se chamuscan cuando ve de primera mano las consecuencias de sus primeros actos. Cuando la guerra acaba y solo queda la desolación, sangre y arena Roy sufre una catarsis y se marca una meta: convertirse en el nuevo führer y así proteger a todos los que estén por debajo de él.

Este primer acto le marca personalmente. Durante la serie repite constantemente su deseo de llegar a lo más alto, ansía sentarse en el trono y redimir sus actos como vemos en el episodio final. Pero ¿y si no hubiese sido así? Tenemos como una segunda catarsis la muerte de su compañero y amigo Hughes, situación que podría terminar de haberlo llevado a la locura y vengarlo sin importar hasta dónde fuera necesario.

«Si así lo desea, lo seguiré a las profundidades del infierno» – Riza Hawkeye, capítulo30.

Poco a poco la locura y la venganza irían consumiendo a Roy pero sin perder de vista su objetivo principal. Ya pudimos ver cómo de salvaje es a la hora de usar su alquimia con los homúnculos, especialmente con Envy, causante de la muerte de Hughes. Este momento de la serie fue un punto de inflexión muy importante para el personaje: acabar con él definitivamente y tomar el camino de la venganza, o dejarlo vivir y pasar página. ¿Qué ocurre? Lo segundo. ¿Qué me habría gustado? Lo primero.

Yo quería ver a un Roy despiadado, un héroe convertido en villano por las consecuencias de sus propias acciones y por no saber sobrellevarlas. Quería ver a un Roy abusando de su poder para llegar al rango de führer, consumido por la locura y la venganza y con la necesidad de purgar el antiguo régimen y construir uno nuevo con él al mando. En definitiva, quería ver quasi-Ishbal 2.0.

Y aquí es donde entra, cómo no, Riza:

«[…]si te pongo a cargo de defender mis espaldas, significa que puedes dispararme en cualquier momento. Si alguna vez pierdo de vista mis objetivos, dispárame sin dudarlo» – Roy Mustang, capítulo 30.

Esta habría sido la redención que ella estaba buscando durante tanto tiempo. Ella misma habría sido la que acabara con Roy antes de cometer una segunda atrocidad con tal de llegar al poder, expiando así parte de sus pecados. Para mí habría sido un final mucho más poético que hubiera sido ella la que pusiera fin al nuevo líder. De esta forma no salvaría solo Amestris, si no también el futuro de su gente y encontrar la justicia que tanto tiempo llevaba buscando.

Por el contrario Mustang ni siquiera llega a führer al final de la serie y solo pierde la vista, aunque mantiene su poder de alquimia de fuego. El único acto de redención que tiene respecto a la masacre de Ishbal es en último capítulo cuando establecen que esa tierra debe volver a ser ocupada por el pueblo ishbalano y que su cultura debe ser protegida. No me vale, pero ahí está el final.

Y con esto terminamos este post dividido en dos partes de Fullmetal Alchemist: Brotherhood y la justicia, venganza y redención. ¿Qué os ha parecido? ¿Os gusta el final de todos estos personajes o cambiaríais alguno?

¡Nos leemos!

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