Outlander 4×09: The Birds & The Bees

Slàinte, Clan! Alcemos nuestras copas por el año nuevo y por «The Birds & The Bees» que nos ha recordado todos los motivos por los que nos enamoramos de esta gran serie. Desde luego, el mal cuerpo que nos dejó el anterior episodio va a quedar algo relegado en la mayoría de nosotros. Pero antes de entrar en materia, vamos a recordar cómo Wilmington marcó para siempre a nuestros protagonistas.

Limb or lass

Mientras que Bree y Lizzie pasan la noche como pueden, con Bree intentando recuperarse y, a la vez, no pensar en nada de lo que ha sucedido, Roger vuelve a buscarla. Pero en seguida el desgraciado de Bonnet aparece y le obliga a ir con él bajo amenazas. A Roger elfo no le queda más remedio que ir, pero antes deja un recado para Bree. Quiere que ella sepa que volvió por ella.

El mensaje le llega y Bree corre desesperada al encuentro de Roger en cuanto averigua que él la ha ido a buscar. Necesita olvidar todo lo que se dijeron y sólo abrazarse a él. Recordar que la noche anterior no sólo estuvo llena de horror. Si no también de amor. Necesita recordar cómo se sentía tener a Roger rodeándola con sus brazos…y también recordar cómo es ser tocada y acariciada por un hombre con amor, no con violencia.

Pero Bree no puede encontrarlo. Roger ya se ha ido y piensa que lo ha perdido para siempre. Se toca la pulsera y recita su inscripción como un mantra. Es como una especie de promesa de no olvidar todo lo que significaron el uno para el otro. Todo lo que siente por él. Pero también es una súplica. Brianna está suplicando que Roger no se olvide de ella, que no la abandone y que luche por ambos.

Tras esta decepción para Bree llegan buenas noticias. El factor radiopatio funciona perfectamente desde el siglo XVIII. Lizzie, gracias a las elucubraciones de sus vecinos, se entera de que una mujer ha operado en medio de una obra de teatro. La mujer de alguien que atiende a Señora Fraser, ¿a alguien le suenan las campanas?

A partir de aquí ya podéis agarrar bien vuestras enaguas, las del vecino del quinto y pedirle al universo una fuente ilimitada de muffins porque los lagrimones vienen patrocinados por la señora Gabaldon, los guionistas de STARZ y todo el equipo general de Outlander desde 2013.

«It’s you? Can you tell? Aye. I can»

Una vez la joven se entera por su acompañante de que sus padres se encuentran en la misma ciudad no duda ni un momento en ir en su búsqueda. De hecho, la prisa de Bree por ver a Claire es palpable y no creemos que sea sólo porque la echa de menos. Ella necesita desesperadamente que su madre la abrace y la consuele, sentirla cerca y sólo…dejarse querer. Necesita sentir que no está sola y que no tiene por qué seguir estando de pie, que puede derrumbarse porque va a haber alguien que la quiere más que a nada sosteniéndola. Por suerte, al tratarse de un lugar no demasiado grande, da con ellos con facilidad.

El primero de los encuentros es el de una hija con su padre. Recordemos que Brianna jamás ha visto un retrato de Jamie, y por ende, no podría reconocerle físicamente. Lo que nos ha extrañado un poco ha sido que este no pudiera atisbar a ciencia cierta quién era la persona que decía su nombre mientras dejaba su pajarito al aire para regar las calles de la ciudad.

¿Qué podemos decir de el momento? Pues que de pañuelos y psicólogos vamos bien, gracias. Es tan especial…emociona hasta las lágrimas. Bree se queda parada al verlo, sabe quién es. Jaime no la reconoce al principio…pero en cuanto ella le dice quién es él sólo se emociona, se le llenan los ojos de lágrimas.

La reacción de un Jamie miope tampoco nos ha dejado indemnes., puesto que por una vez esta temporada, han sabido que las cosas no pueden ser mejores de lo ya descrito por la autora, por lo que la han dejado igual. Brianna por fin ha recuperado la luz en sus ojos. Desde que ocurrió lo que ocurrió tanto con Roger como con Bonnet hemos visto a una Bree descorazonada, moviéndose simplemente por supervivencia.

«My name is Brianna, I’m your daughter»

Jaime la toca…le acaricia la cara. Como para asegurarse de que no es un sueño. De que ella está allí. Entonces se confiesa con ella, ha deseado tanto verla, aunque había renunciado a ello. La ha imaginado tantas veces, pensado en ella…siempre estaba en su corazón como su pequeña, su niñita, su hija…su mayor tesoro y alegría. Mientras lo escucha, a Bree se le llenan los ojos de lágrimas.

«She will be mad with joy»

Jaime Fraser, siendo el puñetero rey de los hombres.

Jaime piensa en Claire, sabe que no tener a su hija ha sido un peso en su corazón desde que volvió. Sabe que se va a volver loca de alegría. Que va a sentir una felicidad completa y brillante. Aquí es donde vemos la grandeza de este matrimonio. Jaime sólo quiere que los dos amores de su vida sean felices y sabe que se necesitan la una a la otra para serlo.

Jaime viendo a los dos amores de su vida juntas

Bree había tenido tanto miedo de conocer a Jaime, tantas dudas…pero ver lo emocionado que está, la forma en la que su voz sólo expresa amor, el cariño con el que piensa y habla de su madre…lo abraza. Se abalanza hacia su pecho y se refugia allí mientras llora y Jaime la abraza. Se siente en casa por primera vez desde que pisó esas tierras lejanas y extrañas. Necesita el consuelo de alguien que la ame. Necesita que su padre le haga sentir que todo está bien. Bree necesita que la abrace con sus grandes brazos, fuerte…y que no la suelte jamás. Y Jaime está deseando hacer precisamente eso.

Tanto Heughan como Skelton han sabido llevar a la perfección el peso dramático de la escena y si a alguien le caben dudas de la dinámica de este dúo en pantalla ya puede irse a freír espárragos junto a Bonnet. Desde la redacción os compramos los billetes de no retorno.

En cuanto al reencuentro con su madre ya nos bajamos de la vida y nos precipitamos de los feels.
El reencuentro de Bree y Claire es también muy emotivo. Cogemos otro muffin mientras lloramos sin parar. Claire no se lo podía creer y Bree se ha aferrado a ella con todo lo que tenía. Su madre…¡por fin la ha encontrado!. Ha cerrado los ojos en medio de ese abrazo. Claire ha conectado su mirada con Jaime: se sentían completos. Por su parte, Bree se ha sentido en casa por segunda vez en el día. Necesitaba encontrar a Claire, abrazarse a ella y dejar que la sostuviera. Dejar que su presencia la reconfortara y la consolara. Que la hiciera recordar la razón por la que luchaba y por qué todo merecía la pena.

Una vez el highlander sorprende a Claire, tanto ella como la sangre de su sangre no pueden despegarse la una de la otra. Por fin vemos algo de esperanza en las dos. Entonces aparece Ian y mientras que Bree tiene dudas sobre cómo presentarse, Claire menciona con orgullo que ella es la hija de ambos. En ese momento ambas se miran, es como un reconocimiento mutuo de que están en familia. La familia Fraser está reunida al completo.

La aparición del joven Ian nos ha encantado. Este chico tiene un talento natural para hacer que toda persona alrededor suya sonría, y eso es siempre un bonus después de tanta carga trágica por metro cuadrado.

La dicha no tarda en verse ensombrecida por el verdadero motivo por el que Brianna viajaría doscientos años en el tiempo para avisar a sus padres: el incendio que acabaría con sus vidas. En el momento en el que los Fraser se enteran de lo ocurrido se les ve parcialmente preocupados, por la cosa no va a más hasta que no están solos. Ambos saben que ese día no deben estar en su casa. Afortunadamente Brianna ha llegado a tiempo para poder avisarles, ¿cuánto tiempo se quedará?

La tanda de secretos y confesiones no tarda en hacerse un hueco en la novedad familiar. De camino al Cerro, volvemos a la embarcación que dejaría a los Fraser con una mano delante y otra detrás hace un tiempo. En ella, Ian le cuenta a su prima lo ocurrido, así como que su tío nunca se ha perdonado a sí mismo por la estafa de Bonnet. Allí Brianna ata cabos: la persona que la vejaría inhumanamente y la encargada de hacer miserables a sus progenitores es la misma, por ende, acaba echándose encima el secreto de su violación. Por otro lado, por fin le cuenta a su madre lo ocurrido con Roger, al menos en parte. Se sincera en lo referente a que la siguió a través de las piedras y lo ocurrido entre ambos, pero no suelta palabra ni del anillo ni las consecuencias de conseguirlo.

La decisión de Bree de guardárselo todo para ella la está consumiendo poco a poco. No es la misma Bree que hemos conocido hasta ahora, está como en piloto automático. Está negándose a sí misma un consuelo, no quiere hablar de ello ni siquiera con Lizzie. Se muestra retraída, nerviosa, distante…tanto que ni siquiera dice nada cuando Claire le habla de que han conocido a George Washington. Guardar ese secreto la está destruyendo lentamente. Es lo que hacen los secretos. Tienen un alto precio para el que los guarda. Son un peso en tu corazón que podo a poco va rompiéndote por dentro. Es como una pequeña piedra que avanza inexorablemente en tu interior sin que puedas hacer nada.

Claire y Jaime se dan cuenta de que le pasa algo. Es algo más que lo de Roger o la incomodidad propia de conocer a Jaime y su viaje en el tiempo. Es algo invisible pero que está ahí. Prefieren dejar que Bree lo cuente cuando se sienta segura. Y ni siquiera expresan sus temores en voz alta por temor a romper el frágil clima familiar que aún están en construcción, pero los dos saben que pasa algo grave.

Y, aunque ellos aún no lo saben, todo parte del anillo de Claire. De hecho, ha sido un eje central en el episodio. Bree lo mira fijamente cuando lo ve y vemos a Jaime tocar varias veces su anillo e incluso jugar con él. Para los tres ese anillo significa algo diferente. Para Claire y Jaime es el símbolo de su unión, de su amor. De hecho, Jaime toca ese anillo cuando ambos están hablando de su hija o la están viendo sentada a la mesa junto a ellos. Es como el símbolo de la promesa que se hicieron tanto tiempo atrás y que les ha dado la gran familia que tienen y a su más precisado tesoro: su hija.

Para Bree significa dolor. Le es imposible mirar ese anillo y no recordar todo lo que sufrió para conseguir el otro. Y, a la vez, ver ese anillo en la mano de su madre le produce una sensación extraña. Ella recuperó el otro porque sabe todo lo que significa para Claire…y ahora ve en su mano otro que simboliza la misma promesa. Eso debe provocarle sentimientos encontrados y una sensación agridulce en su pecho.

Home…sweet home

¡Bree por fin está en casa!. Verla en la entrada al Cerro, contemplando su hogar junto a sus padres ha sido uno de los grandes momentos de este episodio. Igual que esa primera cena familiar llena de anécdotas para distender el ambiente. Esa cena ha sido la primera de muchas. Algo incómoda, casi yendo de puntillas al principio, reconociéndose como una familia. Pero también ha servido para que la familia se observe mutuamente por primera vez.

Bree ha visto el comportamiento de sus padres juntos. La forma cariñosa en la que se miran, se tocan o se besan. Esa familiaridad en sus movimientos. La felicidad y el amor que sale de sus poros con sólo mirarse y se siente en el aire. Bree está viviendo por primera vez lo que es un matrimonio por amor y está viendo a su madre completamente feliz. Ahora entiende mucho más por qué ella tenía que volver. Su sitio, su hogar está allí, junto a Jaime.

Nos ha encantado que Bree se lo haya dicho a Claire. Que le haya dejado claro que lo comprende. Que lo comprende todo. Eso cierra definitivamente la brecha que siempre había existido entre ellas. Ese muro que Claire interpuso casi sin darse cuenta entre ambas ha caído. Bree no sólo acepta la historia de sus padres, si no que la comprende a la perfección. Antes de verlos, creemos que una parte de ella no podía evitar estar resentida con Claire por no haber querido lo suficiente a Frank. Aquí Bree le está regalando a Claire exactamente lo que necesita: comprensión y aceptación.

Damos gracias al universo porque Murtagh siga vivito y coleando, especialmente cuando nombra el parecido de Bree con Ellen. Ella se ha sentido tímida, casi avergonzada al conocerlo pero él…ha sentido una alegría inmensa al verla sana y salva, al lado de sus padres. No se podía creer que ella hubiera viajado hasta allí. Vemos que Murtagh siente muchísima admiración y respeto por Claire y Bree porque ellas se lo han jugado todo por encontrar a su familia.

What took you so long, lass?

Que mencionaran a Jenny nos encantó. Solamente mencionar dos cosas negativas en esta reunión. Si ya estaban en Wilmington, ¿qué más les daba parar durante cinco minutos en casa de Fersali? Lo mismo con River Run, ¿dónde está Jocasta intentando encasquetarle la plantación a su sobrina nieta?. Suponemos que lo incluirán más adelante, aunque la verdad que no la hemos echado demasiado de menos.

La vida en el Fraser’s Ridge a partir de ese momento parece sacada de la casa de la pradera y ninguna queja al respecto. Los Fraser parecen más que acostumbrados a tener visita. De hecho, esperan la llegada del matrimonio de la ciudad para primavera. Poco a poco, vemos como madre de hija van a acercando posiciones, puesto que la felicidad de Brianna se ve marchita por todo lo ocurrido tiempo atrás. Lizzie por su parte bien podría haber sido reemplazada por un trozo de cartón porque la pobre no hace nada hasta el final del capítulo excepto ponerle ojitos a Ian.

Poco a poco la rutina se va adaptando a todos los habitantes del sitio. A lo largo del episodio, la relación entre padre e hija ha sido un eje central.

Después de ese encuentro lleno de emociones, se mueven en círculos dado que ninguno sabe exactamente cómo reaccionar ante la presencia del otro. Bree se siente algo incómoda sin saber cómo proceder y Jaime no puede dejar de mirarla orgulloso y sorprendido de que ella esté allí. También estaba algo preocupado.

Quería tanto conectar con ella, que lo sintiera como su padre…pero se perdió su infancia. Bree ya es una adulta. Es entonces cuando nuestro amado Murtagh interviene. Jaime ha sufrido tanto en su vida…se merece esto. Se merece tener a su hija y al amor de su vida a su lado. Sólo tiene que darle tiempo a Bree para que asimile todo. Ella está allí, que es lo importante. ¡Gracias por tanto Murtagh!.

A bree means a disturbance

Poco a poco la relación entre ambos se van asentando. Aunque aún van como de puntillas el uno con el otro. Están aprendiendo a conocerse y los dos temen decir algo que rompa ese frágil equilibrio. Pero disfrutan mucho juntos, incluso de momentos graciosos como en el que Jaime descubre que a su hija la llaman «Bree».

La influencia de Frank en la vida de Brianna todavía está presente. Cuando están disparando, Bree muestra su certera puntería y menciona que fue «su padre» quien le enseñó. Que Bree llame así a Frank a Jaime le duele. Se queda paralizado al principio, para que pase ese pinchazo en el corazón. Cuando pasa, es capaz de hablar de él. Sabe que crió bien a Bree y la quiso. Eso era lo que él quería y esperaba de él.

Está feliz por Bree, contento porque ella haya tenido un padre pero le duele no haber sido él. Es imposible que no lo haga. Y más por cómo Bree lo llama «mi padre» cuando a él no lo ha llamado así aún. Son sentimientos encontrados. No se arrepiente ni por un momento de haber salvado a Bree y a Claire pero dejarlas ir y renunciar a ellas le rompió el corazón.

La preocupación de Jaime por Bree es hermosa y tierna a la vez. Casi odia a Roger al ver a Bree sufrir tanto por él. Jaime sufriría con gusto todo por ella. Además, sabe perfectamente lo que está sintiendo, lo que le duele y la desgarra pues él tuvo que vivir sin Claire durante 20 años…y ahora Bree debe vivir sin Roger. De nuevo, vemos un paralelismo entre la historia de Jaime y Claire y la de Bree y Roger.

«Will you come with me, lass?»

Las cosas comienzan a normalizarse más o menos cuando se van a cazar abejas en solitario. Ambos necesitaban compartir tiempo a solas, hablar, conocerse. La escena es oro puro. Cada. Bendito. Momento. La forma en la que Jaime llama a Bree «my darling, my blessing«, Bree es su bendición, su mayor orgullo. Él le propone algo así como una tregua entre ambos, al fin y al cabo le debe agradecimiento a Frank por ayudar a sacar adelante a su sassenach y a su hija.

En una de sus conversaciones, Bree se sincera por primera vez sobre lo que ha significado conocerlo. En algún punto siente que está traicionando a Frank yendo a conocerlo, incluso disfrutando de su compañía y queriéndolo como un padre pero se siente feliz de haberlo conocido. Este es un paso muy grande para Bree. Reconoce que quiere a Frank pero que hay sitio para Jaime en su corazón y que, de hecho, ya se lo está ganando.

Jaime se emociona y le confiesa que él también se alegra de haberla conocido, algo que nunca pensó que haría. Fue difícil saber que otro hombre la estaba criando y estaba haciendo su trabajo, pero Frank la quería y él respeta eso. Respeta ese amor que Bree siente por Frank y no quiere reemplazarlo. Esto es algo clave. El corazón de Bree se tranquiliza un poco. No tiene por qué elegir. Puede amarlos a los dos y Jaime comprende y respeta que ella siga queriendo a Frank. Jaime la abraza y la acerca a él. Bree se deja abrazar. Las palabras que se han dicho han roto una barrera invisible que había entre ambos. Pueden respirar más tranquilos alrededor el uno del otro.

«You’re my flesh and blood»

La emoción de Jaime es la misma que la nuestra. Es como un reflejo de los votos de su boda con Claire. Bree es el fruto de ese amor. Es su carne, su sangre, parte de él. Para siempre. Verla, conocerla, hablar con ella, poder sólo abrazarla ha hecho que se sienta completo.

«You can call me ‘Da’, if ye like» «It’s more simple»

Momento en el que acabamos con la caja de muffins.

Si pensábamos que ya no podíamos morir más de amor, llega el rey de los hombres para recordarnos el motivo de nuestras altas expectativas por los hombres de las tierras altas: »puedes llamarme Da». Tocadas, hundidas, muertas, matás y enterrás. Hasta luegazo Marifraser.

Hasta ese momento, Bree no sabía cómo llamarlo, como era correcto llamarlo. Y Jaime tiene la esperanza…pero no la quiere presionar. Le da la opción. A Bree le gusta, «Da» suena bien. No es Jaime que es demasiado impersonal. Y tampoco es «daddy» algo para lo que aún no está preparada. No sabe si es gaélico pero Jaime, con la voz quebrada le dice que no, sólo es más simple. Simplifica todo lo que son y lo que llegarán a ser. Y respeta lo que Frank es para Bree.

Tras esta caza, Bree y Jaime están muy unidos. Claire los espera y la familia se reúne por primera vez. La incomodidad ha quedado atrás y los tres uñidos se sientan a la mesa y disfrutan de la miel que ellos mismos han conseguido. Es una cena distinta de la primera. En ella ninguno sabía cómo comportarse pero en esta ocasión, la cena tiene un ambiente mucho más familiar. Más hogareño. Se siente a la familia Fraser unida. Por fin en casa.

Ahora Jaime teme el momento en el que pierda a Bree de nuevo. No puede concebir hacerlo. De hecho, cuando Claire va a hablar con él su primer pensamiento es que Bree se quiere marchar y contiene el aliento hasta que Claire le dice que no es eso. Vemos este temor claramente cuando por la noche Jaime no puede dormir pensando en el día en que Bree vuelva a su tiempo. Jamie admite que no quiere que lo haga mientras que Claire con todo el dolor de su corazón sabe que Brianna no pertenece allí, al menos no del todo. Aunque en realidad ese es su hogar, sólo que aún no lo siente así.

Jaime sabe que volver es lo mejor para ella y quiere que tenga todas las oportunidades que el futuro le da…pero pensar en separarse de ella hace que su corazón se resquebraje. Pues ya una vez tuvo que renunciar a ella y eso le rompió el corazón pero haberla conocido, haber convivido con ella y dejarla ir…eso le rompería el alma en mil pedazos.

Esta escena es preciosa en toda su extensión. Hay un momento en que nos queremos morir de ternura ya que vemos a Jamie ver dormir a su hija y luego, al contárselo a Claire, le confiesa que podría mirarla durante horas sin cansarse y encuentra una semenjanza muy dulce entre ambos: los dos sonríen mientras duermen. Dos cubos para las babas por aquí. Gracias.

Jaime ama tanto a su hija…es un padre natural. Está orgulloso y feliz de haber avanzado en su relación con ella y que ahora lo llame «Da». Es su tesoro, su regalo.

«She’s a gift»

El regalo que el amor de su vida le hizo y el que él le hizo a ella. Es el fruto más puro de su amor. Por Bree merece la pena todo lo que tuvieron que pasar, incluida su infernal desaparición. La promesa que se hicieron hace 24 años, la promesa que representa el anillo que Jaime no acaba de acariciar…Bree es el fruto de todo ello. El símbolo tangible de todo el amor que sienten el uno para el otro. Bree es parte de sus vidas, de sus corazones y de sus almas.

Tras semanas en su hogar, Brianna acaba confesándole a su madre todo, todito, todo. En primera instancia, le descubre que Frank sabía que ella retornaba a Jamie en algún punto futuro de su vida en común. Claire lo acepta fácilmente, pues sabe que su hija siempre tuvo un referente en Randall durante su vida en común. Aunque no comprendemos por qué Claire no se molesta más una vez que ha tranquilizado a su hija. Al fin y al cabo, Frank no sólo sabía de su retorno al pasado, si no también que Jaime sobrevivió a Culloden y se lo ocultó.

A la postre, cuando Claire encuentra el anillo hecho de retazos de Lallybroch, Bree termina sincerándose al cien por cien con su madre. De todos es sabido que en cuanto a medicina la doctora tiene un ojo avizor que ni nuestras abuelas lanzando zapatillas a diestro y siniestro. Ha pillado al vuelo el embarazo de su hija, lo que no es esperaba era la incerteza de los acontecimientos.

I didn’t fight him

Brianna se libera al fin de meses y meses de secretos y cargar a sus espaldas con Wilmington. Su madre le pregunta sobre la partenidad del churumbel que esperan, pero ella no puede garantizarla dado que todo ocurrió en la misma noche. Le habla de Roger y también de Bonnet, de cómo se sintió y aquí ya estamos nosotros cargando la escopeta a máxima potencia para cuando vuelva a ponerse a tiro. Bree se siente tan culpable por no haber luchado más. Está enfadada consigo misma.

Ese «¡¿por qué demonios no luché?!» lleno de frustración, rabia e ira hacia sí misma es descorazonador. Bree no tiene la culpa de nada. Fue tremendamente valiente, sobrevivió. Pero es normal que ella piense así. Cuando vivimos un trauma no podemos evitar pensar en todo lo que hubiésemos cambiado. ¿Qué pasaría si hubiese hecho todo diferente? ¿Qué podría haber hecho para que no hubiera sucedido? Y la respuesta es nada. Bree no hubiese podido evitarlo y verla así, tan desolada…es imposible no querer abrazarla muy fuerte.

A posteriori, Claire le confiesa lo ocurrido a Jamie y eso nos ha encantado. No ha habido mentiras ni secretos en ese aspecto. Claire se ha dado cuenta que Jaime merecía conocer lo que le había sucedido a su hija y que debían afrontarlo como lo que son: una familia.

Ellos son el reflejo en el que se miran la pareja de Bree y Roger. Jaime y Claire tienen esa confianza intrínseca, esa comunicación que a Bree/Roger aún les falta por conquistar. En esta ocasión se ha visto claramente.

El quid de la cuestión es que las culpas ya están repartidas, dado que todos de una forma u otra se creen responsables de lo ocurrido. No os equivoquéis, Brianna es la víctima directa y la familia la indirecta. Los malnacidos son a) Bonnet, b) todo hijo de vecino que estaba en la taberna y no movió centímetro de su peluca por ayudar a la joven.

La cuestión del embarazo cambiará las cosas definitivamente. Brianna decide establecerse en el Cerro. ¿Podrá acostumbrarse a ese tipo de vida?

¿Y Roger? Mac sigue viento en popa a toda vela en el Gloriana. Una vez ha terminado su aventura marinera bajo las directrices de sus conocimientos de Crusoe y Moby Dick decide emprender el camino de vuelta a las piedras con una parada en el Cerro. Y con algunas gemas en su bolsillo. Esto es interesante puesto que las necesita para atravesar las piedras…pero al final decide no irse solo. Ama a Bree y no quiere que una pelea acabe con todo lo que tienen juntos. Toma las riendas de su vida y va a luchar por ella que es una de las cosas que le pedíamos. Sólo que antes de llegar a ella…se encuentra con su suegro.

Porque sí, el encontronazo suegro-yerno sucede cuando el cartón llamado Lizzie entra en acción e identifica a Roger como la persona con la que Brianna estuvo en Wilmington. Da el aviso a Ian y Jamie y este, en un ataque de cólera, casi le manda al otro barrio a base de porrazos patrocinados por el »million dollar baby» de las highlands.

I could smell him on her…

Jaime es un padre que exige una venganza de sangre contra quien le ha hecho semejante daño a su hija. Pero también es una víctima de violación que sabe perfectamente lo que Bree está sintiendo ahora. Y odia que Bree tenga que pasar por todo eso, tenga que sentir lo que siente. Ese miedo, esa devastación, incluso autodesprecio…el sentimiento de estar en la cima de un acantilado y sentir que es mejor saltar y esa rabia, la rabia ciega con sed de sangre.

Una vez Jaime le dijo a Claire que podía soportar cualquier dolor que tuviera que pasar pero no podría soportar el de ella. Es justo lo que sucede ahora con Bree. No puede soportar que algo así le haya sucedido a ella. Es más, no la pudo defender ni proteger. No estuvo ahí para ella. Estaba Lizzie…pero ella no pudo hacer nada. Jaime habría muerto por protegerla…pero no estaba a su lado. Y eso también lo mata. Así que ahora va a estar…cobrándose su ofensa con sangre.

Va hacia Roger decidido y empieza a golpearlo con sus puños desnudos, llenándose de sangre de Roger y de la suya propia. Pero no para. En este momento Jaime no está pensando racionalmente. Su misión es matarlo y sentirlo. Sentir cómo sus manos le arrebatan la vida y cómo la luz de sus ojos se desvanece. Casi lo consigue y lo único que lo impide es Ian. Hay moros en la costa y no podía seguir. Entonces la razón vuelve a Jaime y le perdona la vida a Roger. Pero no quiere volver a verlo jamás.

Jaime decide guardar todo esto en secreto. Sabe que ni Claire ni Bree lo aprobarían y quiere ahorrarles el sufrimiento. Bree, por su parte, también le pide a Claire que no dirá nada sobre la identidad de su violador. Brianna conoce poco tiempo a su padre, pero ya sabe cómo es. Sabe que se sentirá culpable y no dudará en ir a por Bonnet. Tiene miedo por su bienestar y no quiere que sienta esa culpa sobre él. Ahora mismo, tienen un equilibrio en su relación demasiado frágil. Bree no quiere que nada lo rompa, lo cambie o lo manche de algún modo. Pero los secretos al final explotan de la peor forma posible. La familia Fraser necesita más comunicación, mucha más comunicación. Todo lo que ha sucedido se podría haber evitado si tan solo se comunicaran.

Se nota que como familia aún están en una posición frágil. Puesto que al igual que Bree, Jaime no quiere que nada dale la relación que está empezando a crecer entre él y su hija. Tiene…miedo de que lo vea de forma distinta si se entera de todo…y no le dice nada. Esto es un error y este secreto también explotará…y todos tendrán su parte de culpa en lo que ha sucedido.

Al final, con un Roger inconsciente, se decide que Ian se encargará del sino de Roger. ¿Qué pasará con él? ¿Sabrán Brianna y Claire esto en algún punto? Pues aquí nos dejan hasta dentro de una semana. S-O-C-O-R-R-Í-S-I-M-O. ¿Confirmamos que pese a ir todo muy rápido ha sido el mejor episodio de la temporada? CONFIRMAMOS.

The Deep Heart’s Core

Si hemos arrasado con la fábrica de muffin en este episodio. Ya vamos preparando el pedido para el siguiente. ¿Queréis ver lo que nos traerán los Reyes en “The Deep Heart’s Core”?

¡Disfrutad de la última noche de año y feliz 2019, Clan!

One thought on “Outlander 4×09: The Birds & The Bees

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: