Atraco perfecto: La Casa del Papel

Ha sucedido. La cuarta parte de La Casa de Papel ya se ha esfumado de nuestras vidas y tras su visualización, así de repente, nos han dado ganas de hacer muchas cosas ilegales. Ojo, ganas, no que vayamos a hacerlas, ¿eh? Aviso al señor del FBI que vigila mi computadora desde Washintong DC para que no se haga el lío. Hoy como tenemos mucho tiempo libre, y muy pocos escrúpulos, te traemos el tutorial definitivo para llevar a cabo el atraco perfecto. En esta ocasión, a La Casa del Papel.

Para evitar posibles demandas innecesarias a las que no pensamos a hacer frente, básicamente porque los ERTEs nos han dejado tiritando, queremos añadir que este tutorial es en tono jocoso y que ante todo debes de ser una buena persona con todo el que te rodea. Salvo con el cabrón de tu ex, ese como poco se merece que le cagues en el buzón de su casa. A continuación nos adentraremos en el plan presentando algunas de sus partes esenciales para que la jornada delictiva sea todo un éxito sin precedentes.

EL EQUIPO

En primer lugar es muy importante que reúnas a un grupo de amigos porque todo robo requiere de cómplices. Sí, como aquella vez que tomé prestado un plato del restaurante chino de turno de una manera más o menos cuestionable:

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LOST

Está perdidísima. Hay que repetirle cada paso del plan lo menos veinte veces y aun así le cuesta. En una primera visita al lugar del atraco se dio un golpe en la cabeza y desde entonces no para de repetir los mismos números una y otra vez.

ÉLITE

El pijo. Nadie tiene claro de dónde ha salido y mucho menos por qué es un delincuente. Se las da de rico. Bueno, al menos sus padres. Hasta en verano va hasta arriba de nieve.

SMALLVILLE

La que es de un pueblo pequeño de la España vaciada. En él vivían ella, sus padres, su abuelo, cuatro cabras y dos patos. Las relaciones sociales se le dan de puñetera pena pero maneja un ordenador como si de un Satisfayer estuviéramos hablando. Se encarga de la parte informática y tecnológica del robo.

DESENCANTO

El que tiene los ojos bonitos y voz potente, pero cuando se quita la careta (o mascarilla), pierde todo el encanto. Podría ser hijo de Rosi de Palma y Enrique San Francisco, sin embargo el resto del equipo duda que de ser así, no necesitaría robar nada. Tras la mascarilla tiene un tirador que, de usarlo, haría que la mascarilla cayera en menos de un segundo, provocando así el susto y posterior huida de quién le viera la cara.

VENENO

Ella nunca ha tenido vergüenza ni la ha conocido. La exhibicionista de la banda. Viene muy bien para despistar a quién haga falta al grito de: ¿¡TÚ QUIÉN ERES PEDAZO PUTA!?

INSATIABLE

Mueve más la boca que Nicky Minaj el culo. Es el eslabón débil del robo, especialmente en los momentos de acceder al botín. Upfront pensó cancelar su participación, pero es que tiene los brazos muy largos y abarca mucho. Es más fácil saltarlo que rodearlo.

THE WITCHER

La esotérica del grupo. Esperanza Gracia es su mayor referente, por eso lleva una estampita de la astróloga dentro del sujetador, en la teta izquierda. Para tenerla siempre cerca del corazón. Piensa que los pelirrojos traen mala suerte y hay que tenerlos lejos. Esto generará problemas y tensiones en el grupo.

LUCIFER

Este nadie sabe nunca por donde va. Es uno de los principales cabecillas del plan, pero como algo no se haga como se ha dicho, tarda cero coma en sabotear el plan desde dentro para su propio beneficio. Está todo el rato preguntando “¿Qué es lo que deseas?” para aparentar que le importas. A Insatiable no le pregunta, porque sino no acaban nunca.

HOUSE

La médica del grupo. Los días previos a la cuarentena, el resto del equipo hacía videollamada con ella para aplaudirle a las 8 de la tarde. Era la que iba a abastecer de mascarillas y guantes, pero la tía dice que no había en su hospital. Carca con la mochila botiquín, repleta de tiritas, mercromina que caducó en el 99 y “sanas sanas culitos de ranas”.

OUTLANDER

Uno de los extranjeros. Escocés. Pelirrojo, por eso The Witcher le hace la vida imposible. Quería que el uniforme para el atraco fuera un kilt. Todo el equipo se negó en rotundo menos Veneno, que votó a favor recordando que es costumbre no usar ropa interior bajo el kilt y eso es bien.

WESTWORLD

La que es de Europa del este y no la entiende nadie. Rubia, alta como la tasa de paro de España y con una espalda que le da para que los de Oliver y Benji jueguen un partido ahí. No se sabe de qué país es y tampoco en que idioma habla, pero como fuerza bruta viene de puta madre. (Sí sí, ya sabemos que west es oeste, pero no había ninguna serie que se llamara Eastworld)

THE CROWN

Fue el paciente cero de coronavirus en su ciudad a finales de enero. Le ha dado tiempo de estar malo, curarse, pasar la cuarentena de después de curarte y cuando ya iba a poder salir a la calle, se decretó el estado de alarma. Sus compañeros lo usan de escudo en encuentros con otras personas ya que, según ellos, “ya tiene los anticuerpos”.

UPFRONT

Llevará la batuta del cotarro y será quien mande en todo momento. Conoce el plan y a sus componentes a la perfección. Se encontrará fuera del lugar del robo en una localización inlocalizable. Tiene potestad para cancelar el plan o la participación de cualquiera de sus componentes. Su época favorita para delinquir es el mes de mayo. No tiene amigos.

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EL OBJETIVO

Entre una cosa y otra, con la tontería, solo nos han dejado abiertos cuatro establecimientos. Sin embargo nos hemos centrado en lo que de verdad importa, en dónde está la materia prima y más importante de este nuestro estado de alarma. ¿Cual es esa materia prima? Te daremos la definición de Wikipedia:

Se utiliza para el aseo íntimo, tras el acto de la defecación o de micción. Puede estar perfumado, texturado, coloreado, impreso o sin ninguna de estas características. Su formato más común es el de un rollo, pero también es posible encontrarlo en paquetes formados por hojas rectangulares de un tamaño preestablecido.

Wikipedia

Si todavía no sabes cual es el objetivo de nuestro robo, no nos gustaría saber con qué te limpias el culo en el baño. Hablamos de PAPEL HIGIÉNICO. Ese producto de primera necesidad y que casi se convierte en un bien escaso en los primeros días de cuarentena. Y ahora bien. ¿Dónde podemos encontrar nuestro oro? Esto ya lo avisamos hace meses:

NOS DISPONEMOS A ROBAR MERCADONA: LA CASA DEL PAPEL

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El reino de Hacendado, el magnate del hummus, el templo del guacamole y la fuente de maná que es la ginebra rosa. Un factor importante a tener en cuenta es la hora a efectuar el plan. El cual por supuestísimo se trata de una operación que llevará un nombre que nunca nadie relacionaría con vuestro cometido. Usa nombres difíciles de descifrar como «Plan gorrina trufera», «Plan Teo se va de paseo» o «Plan Shakira paga a hacienda lo que debes, tronca». Esto es la parte más complicada del plan. ¿Lo demás? Lo demás viene rodado.

Es importante ir con el supermercado recién abierto ya que será la hora en la que solo ancianos al borde de la muerte (aparentemente) se acumularán para conseguir la barra de pan más crujiente. No nos toparemos con un ningún lastre potencial con una edad inferior a los 105 años y eso siempre es de agradecer y mucho más en estos casos.

EL PLAN

Teniendo ya clara la base del plan, es el momento de efectuarlo. No hay tiempo que perder. A las 8:00, y habiendo adquirido previamente en el mercado negro un uniforme del equipo de limpieza, Élite accederá al recinto haciéndose pasar por un trabajador del lugar. Es sabido que él por un gramo se ofrece a cualquier peripecia al borde de la ley. Usa nombres como Carmen o Antonio. ¡En todos lados hay una Carmen y un Antonio! No lo digo yo, lo dice el escaso poder de inventiva que tuvieron vuestros padres tras vuestro nacimiento.

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Esa es una pieza clave y sin ella estamos perdidos. El resto del equipo esperará fuera hasta que, a las nueve en punto de la mañana, las puertas se abran. Será entonces cuando todos se adentren por los pasillos como una oleada de zombies de The Walking Dead, pero con menos dientes aún. Nuestro infiltrado, Élite, aprovechará un ángulo muerto tras las latas de Cruzcampo a las que no se le dan salida desde febrero de 2018 y volverá a lucir una ropa de diario. Posteriormente se dirigirá hacia la zona de panadería para gritar la frase que dará inicio a la primera fase del plan: ¡¿CÓMO QUE NO QUEDA PAN?! En ese momento se sembrará el pánico y la zona de panadería acogerá una revuelta sin precedentes (como si de un concierto del Justin Bieber pre-rehabilitación se tratase) en la que tendrán que intervenir de dos a tres trabajadores.

Otro de los puntos álgidos de nuestro objetivo es la zona de almacenaje. Si no pulimos bien esta zona en nuestro elaborado plan puede irse al garete con una rapidez superior a la que Telecinco aplaza series al late-night. Es el momento de Lucifer y sus poquísimos escrúpulos. Necesitamos de los dudosos valores morales de Lucifer para que incorpore a la hija de su compañera de trabajo en el plan. Ojo, es muy importante ya que en plena reyerta tenemos que colar a la cría en el almacén para distraer a los trabajadores. Recuerda, una inocente niña perdida con una camiseta del Pokémon (como diría tu tía Agustina la del pueblo) jamás levantaría sospechas de tan maquiavélico plan.

Ya tenemos a gran parte de la plantilla entretenida pero aún hay flecos sueltos que podrían echar por tierra todo nuestro trabajo en cuestión de segundos. Llegados a este punto es el momento de brillar de otros dos componentes de este maravilloso team que hemos formado: es el turno de Outlander y House.

Ya en el pasillo del papel higiénico, el primero en llegar será Outlander. Una vez allí disimulará unos minutos abriendo botellas de friegasuelos para ver cual huele mejor. Será entonces cuando sufra un colapso cerebral tras haber olido por error una botella de aguarrás. No porque huela fuerte, sino porque le trasladará directamente a un recuerdo de su infancia: huele igual que la sopa que le hacía su abuela de pequeño. En ese momento Outlander sufrirá un desmayo. Ahí aparecerá en escena House a la voz de: “Siempre he querido decir esto: ¡Soy médica, quitarse de en medio, cabrones!”. Una vez junto a Outlander comenzará a exagerar su estado. De este modo todo el mundo en el pasillo se habrá movido al extremo del mismo para estar pendiente de ellos, dejando la zona sur del pasillo, la del papel higiénico, totalmente libre.

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Será por ese lado por el que aparezca el resto del equipo. A la cabeza del grupo aparecerá Smallville, con sed de la experiencia urbanita que brinda un supermercado de la gran ciudad. Junto a ella estará Insatiable, The Crown y Westworld, seguidos Élite, Lost, Desencanto y Veneno de que serán los portadores de los carritos. En ese momento todo el equipo escuchará a través de los auriculares la voz de Upfront: “Tenéis un minuto y cuarentaicinco segundos para llenar los carros y llegar a la línea de cajas.” Continuando al más puro estilo Ramón García en el Grand Prix: “El tiempo comienza ya.” En ese momento comenzarán a cargar los carritos mientras Smallville vigila los alrededores y se asegura de que Outlander y House sigan manteniendo la atención de los demás clientes.

Para entonces The Witcher ya se habrá puesto en movimiento. Habrá emprendido su andadura hacia la sección de perfumería donde facilitará el paso del resto del equipo con los carritos repletos hacia la línea de cajas.

Llegamos al monstruo final de esta partida. Al Bowser del Mercadona que no es otro que la señora que vigila la zona de perfumería. Para resolver este conflicto hemos contactado con nuestra amiga Maricarmen del SAE (Servicio Andaluz de Empleo) y nos ha dado las características básicas que tiene esta ejemplar figura: fría, distante, observadora, supersticiosa, astuta, amante de los gatos y de la fina literatura erótica con novelas como “El pizzero, su mujer y otras cosas de meter”. Esa es la temida figura del plan que nos ha llevado el largo periodo de dos días en elaborar. Es el momento en el que nos lo jugamos a todo o nada. Cara o cruz. Día o noche. Ana Rosa Quintana o Susana Griso. Bueno, espero que ya hayáis entendido el símil.

The Witcher luce de por sí un poco loca con su tigre pero para incrementar esta faceta la hemos estado hidratando durante días con un elaborado catálogo de bebidas energéticas que le han dejado los globos oculares como si de un personaje de Looney Toon se tratara. Cara pálida, ojeras, las venas de los ojos con una amplia gama de tonalidades de rojo y una vena en la frente sobre la que puede leerse la palabra “ictus”.

La señora de la perfumería no pierde ojo y sospecha de todo lo que la rodea. Tiene una amplia experiencia en tiendas del Corte Ingles (sí, sin tilde) y cuando tú vas, ella ya viene de allí, como Chenoa. The Witcher se le acercará para asegurarle de que puede leer el futuro en las etiquetas del champú Deliplus, y si le apuras, en los restos de la mascarilla de carbón. Con esa excusa comenzará a abrir paquetes de dicho producto y a bañar todo el suelo con él con el fin de enfurecer a nuestro objetivo a un nivel nunca antes experimentado por la raza humana.

Objetivo cumplido: no hay familiar descansando en el cementerio que no haya mencionado nuestra, a partir de ahora, nueva enemiga.

El plan va llegando a su fin y con él el momento más peligroso de toda nuestra andadura. El equipo y setenta paquetes de rollos de papel higiénico, se acercarán sutilmente a la línea de cajas. Allí tratarán de hacer creer al cajero que está ante una compra ya realizada y que lo que quieren hacer en realidad es una devolución. En los supermercados de polígono, muchos más marginales y al margen de la ley, quizás no te pidan el ticket de la supuesta compra y podrás salir con el objetivo como si nada pero… ¿Y si esta parte falla? ¿Soltamos los rollos y nos vamos a casa? ¡Antes se volverá sin vida que sin rollos!

Demos paso al plan “El Arca de No es”. Un plan ambicioso que ha requerido de un presupuesto de veinte euros y diez decenas de bocatas de calamares. En ese momento de confusión en el que parece que todo este acto delincuente llega a su fin sin éxito, Veneno hará acto de presencia. A través de megafonía llevará a cabo un llamamiento por el que aparecerán por la puerta The 100, el misil definitivo dirigido a la industria de la celulosa.

“¿Pero esta compra de quién es peazo puta? Que es la cliente un millón. ¡Digooo!”

Esa será la señal. The 100 (Los Cien por si tu inglés se limita a yes, no y Europe’s living a celebration) es un grupo de 100 personas compuesto entre otros por: la banda musical municipal de Pozuelo de Alarcón, una clase de veinte niños de excursión, un coro gospel, Thalia Garrido (que se ha prestado a esto a cambio de que compremos una copia de su single en iTunes), entre otros muchos… Todos llegan en el momento adecuado para celebrar la compra un millón. Cañones de confetis, máquinas de humo, un lip dub… Un derroche de medios con el que todo trabajador presente en el lugar estará tan confuso que se herirá a sí mismo.

Será justo ese momento en el que la guerra estará prácticamente ganada. Y digo prácticamente porque aún queda marcarse un David Copperfield (la versión americana del Juan Tamariz patrio) y desaparecer de la escena del crimen.

Una vez pasada la línea de cajas llega el momento de separarse. Insatiable, Lost, Westworld, Smallville y los carros, al aparcamiento. El resto a la salida principal. Será entonces cuando el grupo se separe entre el caos que están generando The 100. Los portadores de los carros dejarán estos en el ascensor y  bajarán por la escalera ya que los ascensores los carga el diablo. Justo en la salida al parking los estará esperando una furgoneta de reparto a domicilio made in Marcadona, con las puertas abiertas de par en par. Ahora sí, es el momento. La mercancía se introducirá, haciéndola desaparecer entre una nebulosa de confusión e ilegalidad.

Será entonces cuando el equipo se encuentre con la última traba en este camino hacia el triunfo. Al no tener ticket de compra, con su correspondiente código, que os permita levantar la barrera de la salida tendréis que solicitar las habilidades ocultas de un miembro del equipo que hasta ahora había pasado desapercibido. Lost, adicto a la numerología y quizás a otras cosas que no sabemos, hará uso de su poder sensorial para darnos los números con los que obtener el pasaporte con destino a la libertad. “CUATRO OCHO QUINCE DIECISÉIS VEINTITRÉS CUARENTA Y DOS.” 

Y como si se le estuviera apareciendo la mismísima María Magdalena, Upfront verá la luz y sabrá que son los números que tiene que marcar en la máquina encargada de levantar la barrera. Et voilá! Estaréis fuera.

La casa del papel

Sabemos de sobra que se trata de un plan extenso, elaborado y que exige un alto nivel intelectual y emocional, o sea, nada que nuestros enfurecidos no puedan llevar a cabo sin problemas un miércoles cualquiera de buena mañana. Y si te parece demasiado, pues siempre te puedes volver a poner La Casa de Papel desde el primer capítulo. Total, todavía nos queda bastante cuarentena…

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Fran

Cago, odio y me spoileo a partes iguales. Mi animal espiritual es Belén López Vázquez (3°B) y todo lo que sé sobre el amor lo aprendí gracias a Pasión de Gavilanes. Yo por mis series MA-TO.

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