American Horror Story 8×06: ¡Jessica Lange ha vuelto!

¡Buenas noticias! El sexto capítulo de American Horror Story: Apocalypse me mandó de cabeza a la UCI pero ya estoy de vuelta para el review semanal. El regreso a Murder House ha sido todo un regalo, o sea, que los Reyes Magos si quieren pueden pasar de largo este año.

El regreso de muchos de nuestros personajes preferidos, una temporada en la que Sarah Paulson no se pasa los capítulos gritando como una loca, las referencias a anteriores temporadas… Ryan Murphy, estoy listo para proponértelo: ¿quieres casarte conmigo? En lo que este señor se decide vamos a comenzar a analizar lo sucedido esta semana en Apocalypse, que no es poco.

Respira profundo, ponte tus mejores bragas y empieza a leer. ¡Ten mucho cuidado! Se trata de un artículo hasta arriba de spoilers.

Con este buen movidote que se está cociendo en torno a Michael Langdon, Cordelia, se ha propuesto sacar los trapos sucios de éste lo antes posible. En la vida hemos estado tan agradecidos a los guionistas que tejen la trama de American Horror Story cuando hemos visto que Madison sería la encargada de visitar la Murder House y comprobar qué cojones (¿se puede decir cojones aquí?) estaba pasando entre esas cuatro paredes.

Menos mal que ha sido el personaje de Emma Roberts, junto a uno de los hechiceros, el elegido para esta tarea, ¿os imagináis el dolor que habría sido soportar a Zoe en un capítulo de casi una hora de duración? ¡Es que me ato un bloque de cemento al cuello y me tiro al arroyo de al lado de mi casa! Así os lo digo.

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Una vez instalados en la casa llegaba el momento de ponerse manos a la obra. Velas, un libro de hechizos y, lo más difícil de encontrar, un máster sin falsificar de un miembro del gobierno… En ese mismo orden. Para invocar a los espíritus es bien sabido que siempre hay que recurrir a los elementos populares más oscuros. En el momento que dices un par de frases en latín en plan “Cuandum tú vaes, llio vengum de allí”, “salchium papa, tú salchichium y llio papa”, los espíritus se manifiestan. 

Que ojalá decir un par de frasecillas y que apareciese Evan Peters para darme lo mío y lo de mi prima pero será algo que nunca comprobaré porque todas estas cosas me da mucho respetito.

En ese mismo instante Madison y el hechicero de turno lo habían conseguido: se habían colado en la dimensión de la Murder House por la que deambulaban nuestros personajes favoritos. Tate Langdon, Constance Langdon o la familia Harmon están de vuelta, amigos.

“I’m Constance Langdon and this is my fucking house” es lo primero que sale de la boca de Jessica Lange en su regreso a American Horror Story. ¿Épico? Muchísimo. ¿Necesario? Como el respirar. Constance se suicidó y ahora su espíritu vaga por la casa a su antojo con el cometido de cuidar de los suyos y de atormentar, como siempre hizo, a la pobre Moira.

Sin mucho tiempo que perder, los magos, se dedican a entrevistar a los espíritus para que cuenten con lujo de detalle todos y cada uno de los aspectos de la macabra infancia de Michael Langdon. Vamos, en el salón de esa casa llega a ver un polígrafo y estaríamos asistiendo a un Sálvame Deluxe de un sábado cualquiera.

Muchos de los espíritus no quieren saber nada de Michael pues saben toda la maldad que aguarda. La única que parece estar dispuesta a hablar es la propia Constance pero antes de que suelte por esa boquita todo lo que sabe Madison tendrá que deshacerse de su mayor enemiga bajo ese techo: Moira, la asistenta.

Así es amigos, los magos ponen fin al personaje de Moira pero de la manera que éste se merece. Madison Montgomery, y el mago cuyo nombre no recuerdo, trasladan sus huesos hasta el cementerio donde descansará en paz para siempre de una vez por todas. Moira, tía, siempre fuiste de lo mejor y nosotros siempre vamos a recordarte. Aquí pa’to tronca.

Una vez eliminada la presencia de la criada que tanto parecía molestar a Constance, dueña y señora de la casa y de la serie (Por favor, Jessica, vuelve a American Horror Story. Yo me arrodillo si quieres), es el momento de sentarse y tener la charla más deseada de todos los tiempos.

En esta larga charla tampoco es que nos descubran muchísimas cosas pero al menos sí que se han molestado en explicarnos los orígenes de Michael Langdon. Al parecer desde pequeñito tenía fijación con asesinar: moscas cuando era un bebé, animales de mayor tamaño cuando creció e incluso personas en algún momento de su vida. ¡Cariño, estamos ante el mal! Disappointed but not surprised.

Constance, que se había volcado completamente en tratar de hacer de su nieto una mejor persona, vio como éste no solo cada vez se iba volviendo más siniestro (pero siniestro en plan chungo no en plan época fea de Tuenti) sino que en más de una ocasión trató de asesinarla, por lo que esta señora, que es muy diva pensó: “Pues nene, antes de que tu me mates, me mato yo, ¡ja!”. Y así fue.

Michael Langdon se marchó dejando al fin tranquilos a los Harmon, a su abuela Constance y el resto de espíritus que circulan por la casa con más visitante por metro cuadrado que el propio Primark de Gran Vía. Como dato a destacar Violet y Tate estaban pasando por una crisis de pareja pero Madison lo ha arreglado todo. O sea, que esta experiencia en Murder House se cierra de un modo bastante satisfactorio para nuestros corazoncitos.

Habiendo conocido el pasado del Señor Langdon y confirmando las sospechas de que ese hombre tiene el corazón más negro que el sobaco de de un grillo, es el momento de entrar en acción. ¿Qué pasará cuando toda esta información llegue a oídos de Cordelia? ¿Podrán las brujas frenar el fin del mundo?

En tan solo una semana comprobaremos nosotros mismos con nuestros propios ojos como continúa esta maravillosa temporada que Ryan Murphy se ha estado guardando bajo la manga con el fin de contentarnos a todos en el momento en el que empezábamos a dejar de confiar en él.

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Autor entrada: Fran

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